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Ecuador: A las puertas del Etnocidio, genocidio, faunacidio y floracidio. No hagamos lo mismo que hicioeron quienes hoy hostentan el titulejo de primer fundillo del mundo.

La capacidad de hablar fue conferido al ser humano para ocultar su verdadero pensamiento” han hecho mérito a esta frase del clero, para urdir por algo más de seis años, mediante discursos lanzados al ciberespacio y a los oídos ciudadanos, discursos que han sido una falacia, la maquiavélica conspiración contra los seres y parajes del Yasuní de nuestra sin par Gea.

En respuesta los seres humanos y demás criaturas de carbono de la Amazonía, ¿qué salida tienen? ¿Acaso el suicidio colectivo? Como ya se pronunciaron los indígenas Guarani-Kaiowá de Mato Grosso do Sul; y no esperar la pestilente maquinaria del horror que se ha tramado contra natura. Los pueblos no contactados, los pobladores que sí han sido contactados, las arañas, los gusanos, las mariposas, los pájaros, los reptiles, toda la fauna y la flora tienen el derecho de rechazar el vil intento de concederles un “mundo civilizado” un acceso a la “felicidad” en las cosas que produce este humano-cosa “moderno”.
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La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos.
Henry David Thoreau
Como lo he dicho en mis libros, mis personajes revelan al guerrillero contra la depredación. Pero la alharaca por el tema de explotar parte del “parque” Yasuni , y he puesto comillas porque solo es un nombre dado a una zona que desde hace mucho y de perversas maneras ha sido explotado.
Me pregunto si quienes ahora se escandalizan con la medida adoptada, llevan una vida contra el consumismo y la felicidad en las cositas, que tanto le cuesta a Gea que el humano extraiga los recursos para producirlas. O acaso son parte del rebaño cosificado que cada nuevo día añoran un nuevo ordenador, una nueva y vistosa licuadora, y como no, por seguro un nuevo carrito, para entrar en el estatus falso de “progreso” económico y de bienestar. Quizá también sea un tema de novelería, de estar en “onda” en la línea verde por puro marketing de mercachifle. ¿Acaso la industria toda del «mundo moderno» no es depredación?
No intento hacer un escrito panegírico a favor de Muelabroka y sus decisiones, peor aún encaminar lo que las Goras y Gogorksde la asamblea tendrán que hacer, pues allá va a parar finalmente la decisión de explotar o no al Yasuni; quizá consulten al pueblo, al que le recuerdo lo que dijo Mahatma Gandhi: «democracia no es un estado en el que el pueblo se comporte como un rebaño de obejas». Esta decisión está más allá del “bien y del mal” es un tema pragmático, porque lamentablemente a los pueblos “no contactados” a los pueblos periféricos, al mismo ciudadano depredador y amante del humo, este falso “modernismo tecnológico” y futurista con su economía global, les han enseñado a envidiar el modelo de vida de los ciudadanos del “primer mundo”. Aquellos ciudadanos del actual “mundo civilizado” “mundo moderno” hace ya muchas décadas que explotaron de forma descarnada y sin vergüenza ni pudor a la madre tierra; sobre su pestilente piel quemada y contaminada es que formaron las actuales metrópolis de su mundo “civilizado” e industrializado; mundo al cual los hoy alharaquientos y reclamantes visitan y añoran mudarse, aunque tengan que someterse a procesos insultantes de un visado. Hoy esos ciudadanos “modernos” imponen normas de manejo global del ser humano considerándolo como una cosa que consume, digiere y excreta. Nuestros pueblos añoran tener el mismo nivel perverso de comodidad y acceso a las cositas que tienen los pueblos del primer fundillo del mundo. Pero el planeta ya no da para más. Solo unos pocos tienen el poder, los más aptos, los mejor adaptados, los primeros que se alzaron con el conocimiento y por ende con el dominio, tienen las ventajas dadas por natura en sus leyes inmutables del más apto es el que gobierna, leyes sobre las cuales se sustentan los mismos dioses de los humanos, a quienes rezan desde que tienen conciencia de su ignorante existencia. El humano y su civilización virtual quiere asumir su poder de criatura más apta y mejor adaptada para proporcionar derechos a la naturaleza, derechos que a todas las criaturas del universo tienen sin que nadie les conceda nada, peor que un “dios” bípedo los reconozca. Aquellos derechos se quedan en papeles, en “sueños de perro”, porque la presión social que ejercen las “necesidades urgentes” por tener el nivel de vida de otros pueblos, es algo que tardará mucho tiempo en perder valor en la gente; porque el humano debe cambiar su mentalidad, cuando el hombre codicie menos las cosas del “mundo moderno”, cuando se dé cuenta de que la felicidad no está en poseer productos, solo entonces habremos encontrado el camino. Continue reading
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