Hominiformes domesticados y animales mansos.
¡Horror de inenarrables consecuencias!
Retorno a casa y ya el temor se apodera de mí. ¿Será que esa criatura primigenia  aún acecha tras la puerta? Acerco mis oídos a ella a ver si logro escuchar su  sedicioso respirar y ese ronroneo amenazante que lo prepara a lanzar zarpazos de  asesino compulsivo. Nada escucho, quizá tan solo mi respiración acelerada y el  ruidoso manejo que mis temblorosas manos hacen de la cerradura.
Levemente crujen las bisagras, mis ojos están por salirse de sus órbitas, vaya que  envidio a los cangrejos, bueno mejor a los camaleones. Con una visión de 360  grados, y con ojos salientes como antenas podría descubrir a la horripilante bestia  que acecha tras la puerta de mi casa. Pero no logro captar nada. ¡No! Pero si allí  está  en medio de la salita de lectura, trepado sobre la mesa de guayacán, me da las  espaldas, por seguro que captó mi presencia, de hecho lo sabía antes de que yo  abriera la puerta…

Mr Miw Estroglon Viscoson, señor de los Diagoras
Señor Miw Estroglón Viscosón, Señor de los Diagoras y Diagoritas. Descendiente del Señor Melkor de Esargoth, Señor de los Mashifús.

No se digna mirarme, tan solo menea su culebrina cola, la cual en realidad es un espeluznante cuerpo chorizoideo lleno de espesa pelambre; lo miro de reojo con mucha cautela, y él mientras se llame una de sus garras, se detiene apenas un femto segundo para lanzarme una diamantina mirada de perfil. Esta vez me he librado de sus ataques traicioneros, de sus zarpas afiladas recorriendo cada centímetro desde mis zapatos hasta… la calva que ya empieza a florecer.
A ver si me entero del porqué de su parsimonioso comportamiento.
– Señor Miw Estroglón Viscosón, señor de los Diágoras, digno descendiente del Señor Melkor de Esargoth, señor de los Miw y Mashifús. Tenga la bondad de apartarse de mi sala de lectura, pues voltearé el librero para esta vez, acabar con la ruta “medio venenosa”
– Mauuu. Al menos te has dignado aprender mi nombre que tanto se menciona en las “Aventuras Oníricas de Obe”
Qué forma tan grosera de recibirme, un simple maullido.
– Al menos no estuvo acechando tras la puerta en pos de alguna maligna idea.
– Hoy estuve entretenido cazando mirlos, buena cuenta he dado de dos. Allá tras los babacos están las plumas y algo más, por si quieres comprobar mis habilidades o… hecharlos a la sopa.
– ¿Has cazado? Todo un ascenso.
– Me he cansado de las galletitas de balanceado de pescado… supongo serán artificiales pues tu especie casi no ha dejado nada bajo la gran charca. Pero basta de parloteos, quiero ver como sufres en tu… milésimo intento de acabar con la “resbalosa”
– Mire y aprenda Señor Miw, que sin yo disponer de garras como usted, esta vez daré por concluida la ruta.
Miw se acomoda sobre una de las presas justo bajo el inicio izquierdo del extraplomo intermedio, allí donde seguramente la salida es posible únicamente en técnica artificial, un par de escalerillas por cierto sería lo mejor para ganar este techo empedernido.
– Magnífico mirador, Viscosón. Tiene usted de frente a la sonrisa de Cheshire.
– El único óleo agradable. Y mira que he subido en libre. A ver si te enteras y haces lo mismo.
– No dispongo de herramientas naturales, 24 garras afiladas.
– Escusas. Los de tu especie “al incorporarse sobre sus dos patas traseras” abandonaron la destreza que natura les dio…hubiesen hecho lo mismo con esas ansias de conquistarlo todo aunque en el trance lloren y sufran.
– Así es señor Estroglón, no me queda más remedio que armarme caballero de escalada, con toda esta parafernalia para intentar de manera segura conquistar el punto final de la “medio venenosa”… en cuanto a la primatemia, ya sabes la mayoría son meros hominiformes…jeFuch@s
– Siempre te quedas a medio giro, en la parte más convexa de la “quijada babosa”. No olvides el colchón que evitará te partas el espinazo. Que no has aprendido a caer sobre tus dos patas traseras.
– Tenías que decirlo antes, ahora con el arnés y lleno de ferretería iré haciendo bulla por todos los rincones de la casa.
– Ya está, estoy firme sobre las primeras presas.
– Calla y sube. A penas si es medio metro que te separa del suelo.
– Diagoritas, sé bueno, ve a por el poto-mamut de dióxido de magnesio, de las manos brotan cataratas.
– ¿Cómo, dióxido de magnesio? Pero si se acabó hace mucho, lo has reemplazado con talco para bebé.
– Lo que sea, ve a por ello, pues no quiero perder lo que ya he ganado en la escalada.
– Mauuauu. Si lo máximo que vas a perder es medio metro.
– ¿Qué ruido es ese?
– Algún jeFuch@ impertinente. Haz como siempre, no respondas y sigue escalando, esta vez parece lo vas a lograr. ¿Sigues con sudor en las manos?
– Sí. Pero las presas también están algo húmedas. ¿Serán goteras sobre mi muro?
– Hoy recorrí los tejados en busca de alguna guanchaca que no encontré y como te conté tuve que conformarme con un par de mirlos, y en mi paseo no vi ninguna gotera.
– Conque el dióxido de magnesio haga lo suyo en la parte crítica de la panza extramoplada de la babosa, me conformo.
– Que es simple talco para bebé.
– Las presas tienen un olor extraño…parecen fluidos miasmáticos de alguna especie sospechosa y preternatural.
– No inventes, que yo no he meado en tu pared de escalada desde hace eones.
– Eso es, eres un puerko, bien hace Rapunzella en llamarte Michurrino Espanzurritas.
– Grrr. Acá te espero.
– Ya está, ha caído la ruta “medio venenosa y babosa”. Lo ve Sr. Miw, pese a sus artimañas mire usted como me cuelgo y con una sola mano de la presa final.
– Bienvenida manita. Dos meses de intentos y media hora de sudor.
– ¡Auuuu! ¿por qué me has aruñado?
– El premio a tu “gran” esfuerzo. Ya el doctor Zocotroko ha de darte una pomada para tan delicados trazos hechos con estas impolutas garras.
No tuve más remedio que soltarme y poco disfrutar de mi triunfo, pues la fiera hizo de las suyas. Ahora enfrento su desafiante mirada, mientras él de relame tu delicada zarpa.
– Basta de quejas Oberón, la próxima semana te aplicas a la ruta “La golosa” que no hay vertiente Rupal que se le compare. Hoy a disfrutar del candente Guayas… sirenas sin par.

Mr Miw Estroglon Viscoson, señor de los Diagoras
Señor Miw Estroglón Viscosón, Señor de los Diagoras y Diagoritas. Descendiente del Señor Melkor de Esargoth, Señor de los Mashifús.
 

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