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Inmortal.

Rezan por ti con frases apócrifas y falsas, y mueres.

Te vacunan, pero finalmente mueres.

Tragas químicos en coloridos comprimidos, y finalmente mueres.

Te conviertes en un cíborg propiedad de la gran industria. Igual mueres.

Te clonas varias veces y el claustro biodegradable finalmente muere.

Migras tus algoritmos bioquímicos y memoria para que se ejecuten en una plataforma de silicio, ya se vio en «La Rebelión del silicio«, al final mueres.

Te haces obispo dataísta, un minúsculo órgano que procesa despreciables cantidades de datos. Todo organismo no es más que un procesador de datos, y los ordenadores con su “inteligencia artificial” llevan las de ganar. Como obispo dataísta estás condenado a la muerte, pues ya no eres capaz de procesar el gugolplex de datos para obtener información y de ella hacer conocimiento y al final… sabiduría… Si a google le dejaran husmear –¿acaso no lo hace? – en los correos-e en las redes del chisme, por seguro hubiésemos estado alerta que se venía una pandemia del SarsCoV2. ¿Hubiese sido diferente con los mismo gobernantes burócratas? –No! Al final mueres.

Si Alexa, Cortana, Siri, Bixby y Google dejaran de jalarse las melenas y juntos controlaran todo nuestro mundo lograríamos la inmortalidad –dice un dataísta. Basta una llamarada del dios sol para poner en orden a los aparatillos electrónicos, y así, de golpe a la edad de piedra, todos muertos.

Hay que ver que los religiosos dataístas dicen barbaridades como eso de que como el aullido de un lobo tiene menos información –lo cual es correcto según la matemática- que la quinta sinfonía de Don Beto, entonces vale menos; que los algoritmos bioquímicos que conforman los órganos sensoriales humanos procesan cada vez menos datos de los que el mundillo moderno genera, entonces ya deben ser desechados… Al menos unas risas causan y a Roger Penrose una carcajada, y quien sabe que estarán tramando los verdaderos inmortales que modelan todas nuestras voces interiores -Los «Yoes» no han muerto, el humanismo quizá- que dicen los dataístas que sí, que han muerto. Los quarks o mejor las súper cuerdas, son la singularidad inmortal que transformada nos ha engañado a todos… bueno somos ellos y ellos nosotros.

DD o dd es la carcajada en los foros de FreeBSD, pero también es el dios Dato; ddd de dataísta o rddd ya es una majadería innombrable y de inenarrable repugnancia, como también lo es el hecho de que en el dataismo las masas, como siempre son descartables… siempre lo han sido.

Las profecías de Kurzweil entretienen mejor que el poco riguroso historiador q no llega ni a pseudo-dataísta No! Ah!  Har a r… Me he trabado.

 

L. Vivar
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