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La preparación que los Centros de Estudios Borreguiles imparten, y a veces también la mentalidad de algunos progenitores, hace que nuestros cerebros, procesen únicamente el aparente mundo físico que todas las masas contemplan y sienten. En mi caso, el aborregamiento, no caló hondo, y es que vivía en una deformación espacio-temporal, una granja llena de seres diversos, todos y cada uno de ellos tenían su propio universo; y quien cuidaba de mí, amaba la mecánica cuántica, por tanto, los episodios extrañísimos para muchos, eran explicados matemáticamente con las relaciones íntimas de la materia, de los quarks, de los entrelazamientos es decir el llamado entanglement. Con el pasar de los años, fui perdiendo contacto con algunos fantásticos seres que se aparecieron en mi infancia. Por ejemplo imagine que aquella criatura, Rojinegra que siempre estuvo conmigo en épocas pasadas, dejaría de visitar los parajes de este hermoso animal esférico, que con sus entrañas alimenta a tanto bípedo depredador. Pero justamente hace unas horas, esa extraña criatura , pasó razante y resoplando, es un enorme y escamoso ser, que los humanos de antaño lo denominaron Dragón.
No sé cuál es el objetivo de este Dragón en sus sobrevuelos por Gea. Recuerdo que grabó en mi mente un nombre, claro, única forma de nombrarlo, con alguna palabreja humana, Dark Melquad. Estos poderosos bichos espaciales, utilizan como medio de comunicación, la capacidad que tienen de establecer una resonancia neuronal entre una de sus mallas cerébricas, con todo el cerecate de su interlocutor, de esta forma, los conceptos que conllevan las palabras en los diferentes idiomas, son superfluos e innecesarios. Los sonidos provocados por los humanos cuando articulan algún vocablo, son para los dragones simples ondas sonoras, -grotesco vibrar de partículas en el aire-, totalmente vacías, no son portadoras, en realidad no transportan información. Nuestras lenguas humanas, para ellos, no generan en la red neuronal secuencias vívidas de un objeto, o de un mundo, no hay olor, sabor, no hay video. Son simples palabrejas que por costumbre definen un concepto aprendido a punte guaduazos desde que éramos tiernos monstruosos de escuela. Los bramidos de un dragón son ininteligibles, -sonidos guturales- dirán muchos de ustedes. Por tanto la forma correcta de entendernos con dragones es dejar que nuestras neuronas vibren a la frecuencia que ellos elijan.

La primera vez que vi a Dark, fue en mis sueños, imaginación que fue debidamente fertilizada por quienes me rodeaban. Hace mucho tiempo, durante una excursión al viejo Castillo Aullador, que el séquito de bellas náyades de Galadriel mantiene en perfecto estado, mientras buscaba -mis límites-, acariciando las verticales de granito en los descomunales arcos del cerro que esconde al castillo de Galadriel, casi fui lanzado al vacío por un ventarrón, producto del batir de alas Dark. Me quedé mirando la coraza cambiante en color y forma que cubre su cuerpo, parecía que en su volar seguía por un túnel espacio-temporal que su fotónico mirar iba creando a su paso. Armé un papel y bajé de la salvaje pared en la que estaba encaramado, mi cuadrúpedo amigo llamado Foxt, me recibió impaciente al pie de la roca. El también sintió a aquella criatura preternatural. Corrí hacia el espejo de Galadriel, que los mortales denominan La laguna Chinchilla, pues allí reposaba, en medio de sus cristalinas aguas, y sobre la barca Tortuga, mi amigo Salvador, quería contarle, interrogarle sobre mi experiencia, más cuando estuve cerca de él, sus ronquidos dieron paso a una carcajada a panza rugiente, me dijo:
–Viste al dragón?, por tu traslucido rostro, deduzco que así fue, Yo también lo vi, de hecho parlamos un poco, es decir, lo dejé ejecutar en mi red un video , mediante el cual entendí que andaba de paso, que luego de dormir casi 1 año terrícola, le habían venido las ganas de degustar un par de vacas y tal vez unos cuantos kilos de trucha, de esa que hay en el Río Negro que nace del espejo de Galadriel, y cuyas aguas se alimentan con las lágrimas de sus doncellas-
No atiné a decir nada, solamente asentía con la cabeza. El efímero instante en que lo vi, sentí el bombardeo de partículas en mi cabeza, y en ese instante se ejecutó en mi mente un video de épocas pretéritas, batallas terribles, danzas de bellas hadas, disfruté de los olores de aquellos perfumes producidos por las flores que fueron antes que el bípedo depredador apareciera sobre la faz de la tierra.
Más tarde Salvador comentó: -Sentí que mi viejo amigo Dark, tenía preocupación por algún lío de esos que son inenarrables porque provocan un espanto infinito, poco pude vislumbrar sobre el asunto, pero las neuronas que aún vibran en mi cerebro, me dejan ver que se aproxima la lucha contra alguna despiadada bestia que invadirá esta parte del planeta. Creo que una extraña misión se trae entre garras, más allá de su descomunal hambruna, me parece que viene a reconocer el terreno, o a buscar las huellas de ese “color que está cayendo desde el cielo”. Acostúmbrate hijo, debes aprender que estas criaturas son tan reales, como son los efectos cuánticos en la materia, son tan reales como los mismísimos quarks, que tanto dolor de cabeza dan a los neófitos-.
Ahora que Dark ha vuelto, y que puedo comunicarme con él, porque –“soy lo suficientemente cuerdo como para permitirme la locura “– finalmente me he de enterar al detalle, que es lo que ahora se trae con Gea. Aunque también podría ser, que sea la misma misión de hace tantos años en el Castillo Aullador de Galadriel, pues como el tiempo terrícola y el tiempo que transcurre en la cambiante y móvil lámina elástica ,sobre la cual fluyen los dragones, son incomparables, un segundo de ellos a veces se compara a medio año del nuestro. Todo depende de cómo su estructura deforma al espacio –tiempo, es decir de la velocidad a la que están viajando. Todo pueden hacer sin dejar de volar, hasta dormir profundamente, o chamuscar la piel de quien lo espía. Trepado estuve hace un par de días sobre los gélidos lomos, del nevado Cotopaxi. Los aromas de su casi kilométrico cráter, me recordaron al viejo Dark. Mientras estaba mascullando sobre el futuro de este animal esférico, al cual los bípedos están asfixiando con sus miasmas y hedores químicos; el dragón se presentó otra vez, posó su portentoso esqueleto sobre la cara sur del nevado, sus fulgurantes ojos calentaron el aire. La resonancia neuronal dio inicio inmediato a –la tertulia-, si se le puede llamar de esa forma. Dark como de costumbre andaba de malas pulgas, entendí que el motivo era, que las diez vacas de su desayuno, le habían bajado el nivel de fuego en uno de sus estómagos, aduce que se debe a que estos herbívoros de los cuales los bípedos son parásitos, están siendo alimentados con nauseabundos balanceados, que hacen de freno al más energético de los combustibles.
Los vívidos videos, con sus aromas y sensaciones, que ejecutó el dragón en mi instancia cerébrica, mostraba un planeta desértico, abandonado a su suerte. Un mundo habitado en su faz solo por cucarachas, de esas que aguantan la radiactividad, el bípedo vivía en catacumbas, en un mundo subterráneo, igual al ideado por aquel demente alcalde de Placidville, llamado Vermi. Dark me ordenó unirme a la batalla en contra del Bípedo Depredador, quería como tiempo ha, dar una limpia a Gea, estaban dispuestos los dragones a darse un banquete con unos tres mil milloncitos de humanos, para así dar respiro al planeta. Entendí que los intentos de Gea por vomitar fuego contra los bípedos, haciendo uso de todos sus poros volcánicos, no eran lo suficientemente efectivos, por tanto este animal esférico confiaba que los dragones evitaran su muerte.  Allá arriba, en la cumbre del Cotopaxi, con el fuego de sus fauces, Dark hizo un sendero de bella mayólica de colores turquesa y rubí, este caminito desciende al interior del cráter, baja a lo más profundo, donde los ronroneos de este calenturiento nevado, ensordecen. El sendero termina en un enorme salón, cuyo piso es un enorme espejo diamantino, sobre le cual el dragón dejó grabado el siguiente mensaje:
“ Hermosa Gea, Hemos acudido a tu lastimero llamado, tus quejas son ya una pesadilla para todo mi ejército, por tanto te comunicamos, que al inicio del próximo solsticio de invierno, encomendados a nuestra sin par Dulcinea, procederemos a hacer una pequeña limpia, una sencilla ceremonia para espantar a los malos espíritus, ceremonia como la hacen algunos sopladores y hierbateros de la región, como hace aquel ahora venerable doctor Patak; claro que en lugar de plantas y punta, usaremos fuego purificador. Consideramos que si acariciamos con fuego fotónico a unos tres mil milloncitos de bípedos, incluyendo a sus funestas construcciones, tu ánimo y salud serán reestablecidos, tus viseras y entrañas, se lavarán con el nuevo rocío, y podrás seguir alimentando a tanto bicho. Eso si, dejo en claro, y por escrito, que nos reservamos el derecho, a disfrutar de una pequeña barbacoa, con pinchos de bípedo, y unos pocos miles de yaks, búfalos, y vacas.
Por siempre tuyo,
Dark”
P.D. Algunos de nuestros dragonzuelos encarnados por ya sabes que preternatural motivo, han sido invitados a la gran comilona…claro luego de cumplir con la limpia.
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