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Acerca de la fiebre de generar datos, las ciudades inteligentes del ciudadano digital, y el esclavismo moderno.

Las especies que logran hacer uso de otras para su propio beneficio, y que aprovechan de las costumbres de otras especies para su propia supervivencia, son las que mejor se han adaptado y por tanto evolucionado y aún existen. Los oportunistas, los carroñeros, en definitiva, los parásitos. El parasitismo es generalizado en la naturaleza, los humanos lo son de muchas especies de distintos reinos y a su vez,  son pues los humanos un enorme conjunto de hospederos de huéspedes en su mayoría indeseables, humanos con al menos unos cuatro kilos de otras especies, oportunistas, parásitas que le ayudan por ejemplo en su proceso de digestión;  no hay una explicación contundente en base a datos, acerca de si antes la máquina de digestión humana era más eficiente que en la actualidad, digamos comparativamente en un período de cien años. Hoy lo que ingieren, digieren y excretan da cuenta de una ineficiencia digna de una bacteria, come por placer, sin necesitar realmente tanto alimento, come por ocio, por diversión, porque no tiene nada más que hacer, come porque está solo… o eso cree. Para los dogmáticos evolucionistas, que no les queda más que dar rienda suelta a su tara de epígono, pues es incapaz, en su gran mayoría lo son, de realmente entender las pruebas evolutivas que el método científico ha parido; el desarrollo cerébrico que da lugar a lo que llamamos en general inteligencia, sin especificar en qué tipo de inteligencia, es lo que le concede al bípedo depredador el estatus de especie dominante, pues finalmente es un agente especializado del parasitismo inclusive del auto-parasitismo que deviene en la sociedad actual con el nombre de “Ser político”  es así entonces que los sistemas políticos en los que se organiza la sociedad humana, sean del orden capitalista, comunista, socialista o del anarquismo, no son más que modelos desarrollados por los más oportunistas y carroñeros, por quienes se favorecen del ejército de ávidos y muy aptos y estudiosos humanos. Los políticos, manejados cual teatro de títeres por unas cuantas familias planetarias, son al igual que sus mentores los más prominentes parásitos. Toda la cadena humana lo es, cumple el principio evolutivo inexcusable, está en su genética ser parásito, inclusive ser parásito extremo, aunque en ello se extinga su propia especie; es decir, en este punto de supremo agente de extinción, su llamada “inteligencia” se convierte en una paradoja. Los “inteligentes” realmente son los científicos que han hecho conclusiones asombrosas, tomando las generalidades de muchos de sus antecesores, éstos investigan embebidos en su deseo brutal de responder a sus propias preguntas, y quizá de paso a algunas que la humanidad se viene haciendo desde que tomó conciencia de su existencia y de su entorno. La mayoría sufrían y sufren de ciertas singulares enfermedades,  el avance científico es imposible sin la generación de brillantes mentes de los matemáticos, pero todos ellos llenos de paranoias que los obligaron a estar aislados y así lograron dar a luz teoremas profundos que sustentan a las otras ciencias y que finalmente “florecen” y se realizan en la tecnología, de la cual glotonamente nos servimos ahora… bueno, cabe decir que la glotona es al parecer la tecnología pues se ha hecho parásita del humano, sino vean a los zombitexters caminar por las calles, o vejetar en cualquier sitio siempre embebidos profundamente por imágenes, vídeos y audios y textos que ya tan poca gracia les causa pero su adicción es tal que siguen dándole con el dedo a la pantalla para “ver” más y más… hasta revelar su idiotismo. Si tan “inteligentes” son los científicos creadores de las bases del mundo “moderno” ¿por qué entonces no gobiernas el planeta? ¿pertenecen a las pocas familias de bípedos que controlan el mercado? ¿son políticos influyentes? ¿son gobernantes? Es extraño, puesto que todas estas tareas sociales son y en mucho más sencillas de ejecutar que los enredados problemas a veces desquiciantes de sus investigaciones.  ¿Es que acaso tienen otro tipo de inteligencia? Seguramente lo que no tienen es inteligencia social, la del parásito exprimidor, la del oportunista y arribista, las del político, o la del “pilas y sabiondo” para los negocios. Tienen capacidad para inventar una máquina, pero no para gobernar el mundo a favor de todos, o hacer una empresa y forrarse de papelitos con el valor que quieren que tenga… como lo hace la banca terrorista. No, no tienen pues ese tipo de inteligencia para hacerlos pillos de éxito, dejando de lado la ética y la moral. Tienen solo la “inteligencia” necesaria para satisfacer, en el mejor de los casos sus deseos de explicar algunos fenómenos.  Son otros quienes tienen la “inteligencia” para volverse parásitos universales, y para crear estructuras de poder que canalicen la inteligencia de otro tipo, como por ejemplo lo son las universidades, que adoctrinan y seleccionan a los más aptos para crear cositas, o negocios, que produzcan alimento y poder a la clase parásita que gobierna. Los centros de investigación son entonces estructuras de formación y adoctrinamiento tan eficientes, aunque ya muchos ven que el lema: “produce, produce para que consuman consuman, y generar empleo empleo y dinero dinero, para todos toditos” ha tirado al garete al planeta entero, puesto que los más “inteligentes” se endeudan para obtener allí un par de cartones… aunque muchos terminan luego en sus paisitos tratando como simples burócratas de imitar el devenir del “primer mundo”

Hoy, que se requiere de ingentes cantidades de soldaditos para generar datos que luego podrían convertirse en información, quizá luego en conocimiento, pero jamás en sabiduría, y a los cuales los súper parásitos no quieren pagarles ni con un papelito billete del valor que ellos imponen; han decidido quienes conforman la masa crítica de humanos gobernantes del planeta Tierra, me refiero a los súper parásitos,  hacer uso eficiente de la técnica de generación de software comercial, es decir, lanzar los nuevos programas de computación  a que el mundo pruebe y encuentre errores gratuitamente,  juegos, aplicaciones ofimáticas, etc. que  unos cuantos súper preparados y titulados especialistas en esas estructuras universitarias han programado, así es como trabaja el “ciudadano digital” gratis para las factorías de software. Los súper parásitos lanzan entonces el reto y la tarea para las huestes de humanos, sean o no “inteligentes”, tengan o no preparación académica superior, sean o no se clase pudiente, tengan o no súper gonorrea: GENERAR DATOS, y para ello no les han dado nada gratis, pues obligaron a sus súper y altamente preparados técnicos en las mejores universidades del globo terráqueo, a inventar una red para “unirlos a todos, para controlarlos a todos” a inventar un ordenador portátil más poderoso que los célebres “sistemas 36” que llevó bípedos en el Apollo 11 a la Luna, los Smartphone, los Tablet… que son vendidos a la masa, en altos precios y encima con el concepto de “verdad” que están paliando las necesidades comunicacionales del ciudadano digital, éstos últimos hasta hacen largas colas, manifiestan su colérica histeria por obtener el modelito de moda que los hará más “eficientes” al momento de trabajar gratis para los súper parásitos.

Hoy, los súper parásitos, haciendo uso del frenetismo conservacionista, del enfermizo amor verde por cada bichito de la naturaleza y de la moda de ecologista,  infunden “sabiamente” en la masa de humanos universitarios o no, mediante eficiente propaganda con la debida “profundidad” del marketing, se alegran de que nadie recuerde, ni siquiera los superdotados humanos que se adoctrinaron debidamente en sus centros universitarios hasta el grado de Philosofal Doctor,  que los bichos planetarios y su ecosistema fue destruido por ellos en su afán del súper parasitismo. Pero que ahora requiere ciertos cambios, pues alfín parece se han dado cuenta que los está afectando. Entonces los conceptos de “ciudades inteligentes” “ciudadano digital” “ciencia ciudadana” son lanzados directamente al subconsciente de todo humano, y le piden que sea más “inteligente” que deje de lado la barbarie, que sea eficiente en el uso de combustibles, plásticos… que reduzca su huella de carbón, y la que no puede reducir que la pague sembrando árboles; le piden que se mantenga sano para seguir consumiendo y que sea un buen hospedero, pues son ellos los súper parásitos, que no sean “malos ni tercer mundistas” que cuiden el planeta. Les piden que generen datos, fotos, vídeos, audios, texto de cualquier bicho o planta que vean, así sea en el metro cúbico de su vivienda o trabajo, de su amarga existencia sobre el planeta, pues quieren catalogar ahora sí a toda criatura de carbón. Les piden que compren y usen “inteligentemente” los nuevos modelos de Smartphone, que tengan un buen plan de conexión a internet para enviar información, pues ellos, los súper parásitos, haciendo buen uso de la tecnología para procesar el “Big data” de encontrar patrones en las enormes y rápidas InRamDataBase, sobre la circuitería de los súper ordenadores repletos de GPUs…quizá también hagan uso de los 16 qubits del ordenador cuántico, hallarán respuestas para hacer más eficiente el catálogo de productos que deben consumir, un mejor Amazon & Ebay tipo Wish,  y de paso ver si pueden ya abandonar el planeta, pues el número y calidad de hospederos está a la baja, se irán a terraformar en algún pedacito de roca , lejos de la Gaia enferma y agonizante, lejos del pedrusco que en el año 2135 hará pasar por fuego purificador a los “inteligentes” y bien preparados inventores… y a toda criatura que hasta la fecha exista. vamos que la calidad de hospederos para los súper parásitos es ya casi insufrible, y a pesar que les dan a los Hospederos generosamente fútbol y “música”  comida chatarra y muchas películas… es que los Hospederos se han vuelto regodones e ineficientes en el arte de ser buenos eclavos modernos.

No hay discusión posible sobre la genética del súper parásito, los genes de corrupción y evasión ética y moral que llevan en la intimidad de los nucleótidos, se activan al menor incentivo, y con uno mayor se gradúan de súper parásitos; la Biblia los llama pecadores, pues en su carne está el mal, quieren el bien, pero su naturaleza les impide hacerlo. Sin contradicción alguna, todos son dogmáticos de la teoría de la evolución, aún no demostrada, todos son firmes y ciegos seguidores de la teoría del Big Bang que a falta de respuestas se concluye que nada fue necesario para originar el huevo cósmico inestable que estalló y que se volverá a formar; todos son dogmáticos creacionistas porque la incapacidad de entender a un ser superior los conmina, porque la vergüenza de leer los Libros Sagrados los afrenta. Todos, inclusive los más “inteligentes” son hospederos de los súper parásitos… y por ello soberbios ignorantes que solo buscan contradicciones baratas para dar rienda suelta a la verborrea del día a día, por ello hay tanto perioverborreo que escribe y habla sobre la política parasitaria cual si fuese la gran teoría del campo unificado: gravitones llevándose de perlas con los quarks y los fotones a nivel cuántico y cósmico también. Y es que la ignrancia es bien atrevida, porque los medios de comunicación al igual que la banca terrorista dicen que si los controlan o permiten que cieren operaciones el Mundo de acaba. Vaya murga de malditos imagólogos que son quienes hacen de la vida una tara diaria en los medios de  “información” de falsas noticias.

Hospederos, es hermoso y gratificante, huir de las paranoias propias de la enfermiza “inteligencia” refugiándose en el conocimiento que es la ciencia, o en la vida de anacoretas y hedonistas, deslizando el dedo al menos ocho horas al día, por las brillantes pantallas llenas de bacterias de los Smartphone, es hermoso amamantar a los súper parásitos, y huir del pensamiento crítico, pues a la final la dopamina, endorfinas dan placer. Es tan placentera su idea de que “trabajan” por la superación de sus tristes paisitos que se relajan en casa mirando como la industria de la guerra prueba los inventos de los universitarios del “primer mundo” sobre los otros hospederos, sobre esos que no sirven a los súper parásitos, pues nada consumen; a esos hospederos de segunda y tercera, que pese a que la ciencia y tecnología permite viajes a marte,  a los confines del sistema solar, y  partir la materia en  seis quarks, seis bosones (falta el gravitón) 6 leptones,  se les deja morir de hambre, y no se los extermina, porque dicen los “honorables” súper parásitos, que tras bastidores manipulan a los principiantes del parasitismo, ellos tienen derecho a la vida.

Hoy, la necesidad de que el ciudadano digital, colabore colectando datos en sus Smartphone sobre la bio-diversidad de este pedazo errante de roca en forma de pera, lleva soterradamente la esperanza de los súper parásitos, de entender el cómo sobrevivir, por tanto, ¡Hospederos a trabajar! colateralmente tendrán su paga.

Ah! sobre el social networking, las redes sociales, dejemos que Zuckerberg pida perdón, a sus hospederos, magnífica aplicación parasitaria que es facebook.

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