Abre tus ojos, levanta la vista del citadino y monótono suelo, contempla lo que te rodea. Volcanes en erupción, explosión y naturaleza viva.
El volcán se cansó de tanto bípedo pisoteando sus alrededores y cumbre. Tiene un merecido descanso. Ahora quien soporta la avalancha bípeda es el Cayambe.

Naturaleza viva, Cotopaxi Erupción, Leonardo S Vivar

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El ajetreo citadino generó la presión que se debe liberar únicamente en una fuga rápida a la montaña. No asistí a los 48 años del CAP, donde aprendí lo necesario para moverme en los terrenos fronterizos de las alturas, donde hice y sigo haciendo buenos amigos, ahora que he retornado para disfrutar de la buena compañía y una que otra escapada a los Andes. Aprendí a usar y armarme con toda la ferretería y parafernalia de Caballero de los Andes, aprendí en las ahora salidas de ensueño, y de esas enseñanzas cuyo fruto perdura como las vívidas imágenes de los recovecos y turgentes formas de las montañas. Una bella adicción.
Cómo no recordar al CAP, sus historias, a sus gentes, sus rutas y hazañas de montaña y sueños. Si no fuera porque hay más locos como yo en este mundo, quizá suficientemente cuerdos como para permitirnos un poco de locura, y a la vez testarudos para no dejarnos embaucar por la cordura de esta vida “moderna”; probablemente jamás hubiese ollado las cumbres, que hoy al volver a recorrerlas solo o en compañía, siguen saturando a nuestro ser de emociones indescriptibles con el lenguaje humano.

Emprendí el vuelo, como tantas veces, hacia la cumbre del arácnido Cotopaxi, sus deshielos que lastiman y recuerdan con feroz lenguaje, lo que probablemente, más allá de los procesos volcánicos naturales, es sin duda el efecto y huella del antropoceno. Se suponía que la bella amiga Anette me haría compañía, “…un poco de celos le caerá bien” me había dicho haciendo mención a su bípedo compañero. Como no me fío de sus correrías de triatlonista, tuve la precaución de invitar a alguien más, que según mis cálculos, le haría compañía pues por seguro tenía, que en los primeros prolegómenos del ataque a la cima, iban a mandarse cambiar al refugio, que por cierto, ahora es realmente un refugio: buena comida, buen ambiente, poca gente, es decir par cordadas más y los amigos que atienden los menesteres del mismo; camas nuevas, olor a madera, colchones nuevos y bien forrados…almohadas..baños limpios …un lujo. El solo recordar cómo era en tiempos pasados me llenan de espanto y malos olores y humores.
Llegamos al parqueadero sobre los lomos del veloz y estable Pacazo; luego de haber tenido casi, un mal rato con los guardaparques y los señores del Ministerio de Ambiente, quienes intentaron la osadía de alzar la cola de mi Pacazo a ver si en su interior portaba las armas de Caballero de los Andes (piolet, crampones, cuerda…); tan terrible sería la cara que les puse que optaron por la segunda prueba: “¿su carné señor?” -al cuerno- respondí, -el mismo día que el CAP me lo dio, siendo la primera vez que carnetizaban a los socios, lo he perdido …y a la final solo voy hasta el cráter y luego me regreso, y para lo más de eso siendo viejo en estas artes no necesito ni de guía ni de carné …ni de papeles, es más, ni chofer profesional necesito puesto que mi Pacazo solo se deja conducir por andinistas, y los que conozco no son choferes profesionales …así que adiós-. Y raudo y veloz montado sobre los lomos del Pacazo pasamos el control… bueno, la verdad es que sí dejé el papelucho que libera de responsabilidad a los burócratas en caso de que decida liberarme de esta funda psico-bio-degradable. A propósito, hay que tener la decencia de no dejar un mal aspecto en la montaña, hay q abandonar la cárcel corpórea en las profundas fauces una grieta.

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El sábado 4 de diciembre, el coloso volcán arácnido por sus ya tantos ojos que muestran los embates De un calentamiento global, dijo NO, a una nueva ascensión a su cumbre. Eran las tres de la madrugada y sobre los 5450 msnm, justo por donde se empieza a senderear con miras bordear por el flanco derecho al gran ojo del cíclope llamado Yanasacha, unas descomunales fauces hambrientas se mostraron en todo su esplendor.

cotopaxi

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Frío ascenso y complicado por un Eolo inclemente, cálido descenso recordando el 9 de Octubre la independencia de la bella ciudad de Guayaquil, y la ilusión de volver a hechar mis redes en el Manso Guayas.

Tu eres perla que surgiste
del mas grande e ignoto mar,
y si al son de su arrullar
en jardín te convertiste;

cayambe

Al fondo el Cayambe y el Antisana a la derecha, sobresalen del mar de nubes desde la cumbre del Cotopaxi

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Entre su intimidad y sensualidad sin par, frenético ritmo en la subida, ausente perfecto reconcentrado en cada paso evitando ir con la dulce Parca por un error de bisoño montañero. El éxtasis de un cuerpo llegando a sus límites impide escalar, ver y pensar en los imposibles ojos de una Sirena de las Nieves, inalcanzable. El retorno debe ser rápido y seguro, difícil evitar las seductoras formas de las entrañas de la montaña, formas invisibles durante la noche, seductoras y majestuosas criaturas vigilantes de la intimidad del mundo de las hadas durante el día. Pausa obligada en que los ojos se saturan de un instante de belleza y enigma eterno. La mente separada de un cuerpo agitado, extático instante donde ella fue mía.
galadrina

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Los efectos del calentamiento de este planeta, en la zona andina ecuatorial , se confirma en la falta de lluvias, tampoco hay nevadas fuertes y continuas. El volcán Cotopaxi se asemeja a una enorme araña con deshielos como ojos en sus cuatro vertientes. El Antisana tiene sus glaciares como un espejo de grietas profundas.
Cotopaxi

Antisana

Estas fotografías son tomadas desde el nevado Antisana, que también pierde glaciar a ritmo acelerado. La laguna Micatambo, que calma la sed en la enorme ciudad serpiente, Quito, se está afectando de la falta de lluvias, hoy su cota ha bajado en 4 metros.
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A orillas del río Pita, entre los colosos Sincholagua y Cotopaxi, existe un singular conjunto de 46 simétricas Dunas, colinas de páramo cubiertas de un exhuberante pajonal. Este es el lugar de juego perdilecto del renombrado dragón Krisofilax, tímida criatura de epocas pretéritas, cuya historia relata Lovochancho en “Las Ruinas de Galadriel”. Hay que estar muy atentos para lograr ver parte de su enorme cola o deleitar la vista con el mimético ojo del dragón sobresaliendo cuirioso tras alguna de las dunas fantásticas.
rumiñahui
El Rumiñahui

Vertientes Sur, sur-occidental y Oriental.

Fotos tomadas desde el acercamiento al Quilindaña.

cotopaxi
Volcán Cotopaxi, Cara Sur.La pequeña roca es El Morurcu se encuentra al suroccidente del cotopaxi, en los límites de sus glaciares. Separado por las morrenas marginales. Latitud 00 43’ S, Longitud 780 26’ O. 4881msnm

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Muro negro de casi 100 m verticales, andesita que se desmorona, roca volcánica del ojo del gran cíclope El Cotopaxi.

SERAC
Los prolegomenos de Yanasacha son sercas, grietas y demás formaciónes de hielo son un paraje hermoso en las laderas del Cotopaxi. Lo mejor es realizar la subida en solitario, yacer con la Montaña. . seracs y Fauna

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