{"id":587,"date":"2012-01-05T14:38:16","date_gmt":"2012-01-05T14:38:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.kantoborgy.com\/nuevokantoborgy\/?p=587"},"modified":"2024-03-04T19:00:55","modified_gmt":"2024-03-05T00:00:55","slug":"la-luna-e-ibm","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=587","title":{"rendered":"La Luna e IBM"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: JUSTIFY;\">\n<div class=\"entry\">En el 1969, la nave Apolo XI gracias al desarrollo de la tecnolog\u00eda inform\u00e1tica, espec\u00edficamente al avance logrado por IBM en las calculadores electr\u00f3nicos, fue posible que el hombre pisara el sat\u00e9lite natural que acompa\u00f1a a Gea y que llamamos La Luna. Esto fue posible gracias a que el Sr. Thomas Watson, apost\u00f3 todo a computador denominado System 360 modelo 50. Un equipo similar empaquetado en un malet\u00edn y que consum\u00eda 144 vatios de electricidad, calculaba 500 rutas a la luna, cada una de las cuales consist\u00eda en 135 ecuaciones y 6100 instrucciones; garantizando con 22 comandos de direcci\u00f3n por segundo que los astronautas siguieran la ruta m\u00e1s eficiente. En total 10.000 millones de instrucciones calculadas hicieron posible que Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin fuesen a la Luna y regresaran a la Tierra.<br \/>\nHoy en 2012, todav\u00eda es posible colmarse de espanto y deseo por arremeter contra el mediocre uso que hace de la tecnolog\u00eda la burocracia del estado. Hoy el ordenador m\u00e1s sencillo que est\u00e1 en casa de la mayor\u00eda de los humanos de clase media, de este trocito de planeta llamado Ecuador, es muchas veces m\u00e1s capaz que el malet\u00edn system 360 modelo 50 que fue y retorn\u00f3 de la luna. Ni hablar del mal huso dado a los ordenadores tipo Main Frame, que poseen las instituciones del estado, que en su gran mayor\u00eda contin\u00faan haciendo un uso mediocre de las entra\u00f1as de estos seres de silicio; ellos, los bur\u00f3cratass nunca quisieron aprender a usarlos como dicen los manuales..y en actualizarse tecnol\u00f3gicamente jam\u00e1s piensan; siguen programando como hace 30 a\u00f1os&#8230;y no sue\u00f1an con ir a la luna.<\/div>\n<p>Queda para otro art\u00edculo el an\u00e1lisis del uso de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n, a continuaci\u00f3n veremos el m\u00e9todo que emplea IBM en sus investigaciones, y claro todo es mediante el uso de la capacidad cognoscitiva de humanos sobresalientes.<\/p>\n<div>SMUBA ( seeing, mapping, understanding, believing, and acting)<\/div>\n<div><!--more--><\/div>\n<div id=\"container\">\n<div id=\"content\">\n<div class=\"post\">\n<div class=\"entry\"><\/div>\n<div class=\"entry\">\n<p><i><b>Observar(seeing): Cada fen\u00f3meno es un conjunto de datos dispuesto a ser capturado&#8230;<\/b><\/i><\/p>\n<p>Durante el invierno de 2010, un equipo de f\u00edsicos del Instituto Nacional de Est\u00e1ndares y Tecnolog\u00eda (NIST) de los Estados Unidos ubicado en Boulder, Colorado, dio a conocer el reloj m\u00e1s preciso del mundo. Este reloj, basado en un \u00fanico \u00e1tomo de aluminio, \u00abse mueve\u00bb un bill\u00f3n de veces en un abrir y cerrar de ojos y promete atrasar, o adelantar, tan solo un segundo cada 3,7 mil millones de a\u00f1os. Esto lo convierte en dos veces m\u00e1s preciso que el reloj que obtuvo el \u00faltimo r\u00e9cord mundial y much\u00edsimo mejor que los relojes m\u00e1s avanzados de 2004.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 necesitar\u00edamos un dispositivo como este? Oficialmente sirve para toda actividad que dependa de extrema precisi\u00f3n, tal como la navegaci\u00f3n espacial, las redes de telecomunicaciones sincronizadas y quiz\u00e1, alg\u00fan d\u00eda, para conducir sin usar las manos. Pero la respuesta m\u00e1s sincera ser\u00eda: para estar seguros. Sabemos que todo avance cient\u00edfico comienza con el discernimiento. Seg\u00fan palabras generalmente atribuidas al f\u00edsico y matem\u00e1tico del siglo XIX William Thomson (tambi\u00e9n conocido como Lord Kelvin), \u00abSi no se puede medir, no se puede mejorar\u00bb. As\u00ed, mientras m\u00e1s precisa sea una medici\u00f3n, mejor.<\/p>\n<p><b>Representar(mapping): &#8230; y organizar en un mapa significativo&#8230;<\/b><br \/>\nMeriwether Lewis y William Clark ten\u00edan su propio conjunto de herramientas de observaci\u00f3n cuando el presidente de los EE. UU. Thomas Jefferson les encomend\u00f3 una de las misiones cartogr\u00e1ficas m\u00e1s famosas de la historia, desde el R\u00edo Mississippi hasta la regi\u00f3n actual de Astoria, Oreg\u00f3n. Corr\u00eda el a\u00f1o 1804 y, seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Lewis &amp; Clark Fort Mandan, los hombres llevaban consigo una c\u00e1mara oscura para registrar las im\u00e1genes de los paisajes, un cron\u00f3metro para medir el tiempo, un octante para orientarse por medio de los astros, linternas de vela, sextantes, cadenas de agrimensor, graf\u00f3metros y br\u00fajulas. Hoy, no pensamos en Lewis y Clark y en su Cuerpo de Descubrimiento como recolectores de datos. Eran exploradores que realizaban una expedici\u00f3n para trazar una ruta comercial hacia la costa oeste del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Esa es una distinci\u00f3n importante. La relaci\u00f3n existente entre los datos y su representaci\u00f3n en un mapa es simbi\u00f3tica. Sin datos, no hay mapas. Sin mapas, los datos no son muy \u00fatiles. Al organizar y representar informaci\u00f3n, los mapas revelan contextos, proximidades, movimientos, nuestra ubicaci\u00f3n, lo que sabemos y lo que nos falta aprender. Alientan al estudio y a la exploraci\u00f3n, gu\u00edan el desarrollo y el descubrimiento e incitan a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Comprender(understanding): &#8230; que se vuelve fundamental a la hora de describir y anticipar comportamientos complejos&#8230;<\/b><br \/>\nLos datos reflejan comportamientos. Los mapas brindan contexto. Observar y representar datos en un mapa ilustra fehacientemente lo que ocurre, d\u00f3nde, cu\u00e1ndo e incluso c\u00f3mo. \u00abConvertir la informaci\u00f3n en comprensi\u00f3n\u00bb, en palabras de Venter, es el proceso de entender por qu\u00e9. Consiste en seguir la secuencia de causa y efecto. Esta b\u00fasqueda puede llevar tranquilamente toda una vida. Es all\u00ed donde residen campos enteros de la ciencia. Y se trata de una tarea incre\u00edblemente exigente. Sin ella, resulta imposible lograr un progreso sostenible y replicable.<\/p>\n<p>Por supuesto, hay atajos evidentes gracias al modelo SMUBA. A partir de un vistazo r\u00e1pido por encima de nuestro hombro, podemos cambiar carriles en una autopista. Incluso cuando se abordan sistemas complejos, un \u00fanico dato puede incitar a la acci\u00f3n. Si una ca\u00f1er\u00eda principal de agua se rompe, inunda las calles y amenaza a toda una manzana; el primer paso para una mejora sist\u00e9mica consiste en arreglar la tuber\u00eda. En otras ocasiones, la informaci\u00f3n sobre el contexto sugiere el curso de acci\u00f3n. El diagrama de los brotes de c\u00f3lera trazado por Snow revel\u00f3 una soluci\u00f3n obvia: cerrar la bomba. Sin embargo, las mejoras sustentables requieren de un conocimiento m\u00e1s profundo sobre c\u00f3mo funciona un sistema.<\/p>\n<p><b>Creer(believing): &#8230;inspirar la confianza de que el porgreso es posible&#8230;<\/b><br \/>\nEl camino hacia el progreso raramente es lineal. Puede resultar \u00fatil visualizar el modelo SMUBA como una serie de marchas en una bicicleta de cinco velocidades. Nuestra capacidad de ver es la primera marcha que provoca el movimiento. Su utilidad nunca desaparece, pero a medida que el paisaje cambia, se precisan otras marchas. Y, por supuesto, colocar una \u00fanica marcha y permanecer en ella nunca es suficiente. Recabar un solo conjunto de datos no basta para crear un mapa confiable. Consideremos el mapa que en 1804 elaboraron Lewis y Clark, encomendados por Jefferson: result\u00f3 tan impresionante como incompleto. La labor de finalizar el mapa de los EE. UU. llev\u00f3 d\u00e9cadas de otras misiones que recopilaron m\u00e1s datos. Lo mismo ocurre durante el proceso de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Determinar la causa de un embotellamiento de tr\u00e1fico puede ser una tarea relativamente simple que consista en representar un conjunto de baches en un mapa. Sin embargo, si la causa se encuentra fuera del sistema vial \u2014por ejemplo, porque el sol de la tarde encandila a los conductores- entonces el mapa debe incluir tambi\u00e9n informaci\u00f3n ambiental, con lo cual se precisan m\u00e1s datos. El proceso de comprensi\u00f3n resalta las deficiencias del mapa; as\u00ed, alienta la necesidad de recabar m\u00e1s datos e inicia un ciclo sucesivo de procesos.<\/p>\n<p><b>Actuar(acting): &#8230; y permitir a pensadores visionarios dise\u00f1ar, construir, adaptar, optimizar y automatizar los sistemas del mundo<\/b><br \/>\nActuar \u2014 el \u00faltimo paso en el dif\u00edcil proceso de trabajar por un mundo mejor \u2014 deber\u00eda ser una mera formalidad. Si hemos recopilado y organizado todos los datos, averiguado su causa y efecto y convencido a las partes interesadas y a nosotros mismos de que efectivamente hay un modo mejor de hacer las cosas, entonces tan solo resta accionar el interruptor.<br \/>\nPero no hay ning\u00fan interruptor. No existe ninguna acci\u00f3n aislada que pueda revertir el cambio clim\u00e1tico, optimizar las cadenas de suministro, erradicar la obesidad ni ayudarnos a llegar a casa a tiempo para la cena. Actuar en un sistema no es como encender la luz; se asemeja m\u00e1s a la tarea de construir una carrera profesional. La elecci\u00f3n del primer trabajo tras finalizar la universidad raramente es suficiente. Una carrera profesional exitosa requiere capacitaci\u00f3n continua, reevaluaci\u00f3n y capacidad de reacci\u00f3n. Si el progreso tuviera un interruptor \u2014 y si bastara con conocer el camino y tener las herramientas necesarias \u2014 no habr\u00eda explosiones de gasoductos, contaminaci\u00f3n ambiental, derrumbes econ\u00f3micos, sequ\u00edas, incendios forestales ni pandemias. Todos gozar\u00edamos de una buena educaci\u00f3n, comodidad, bienestar y salud, y pasar\u00edamos mucho m\u00e1s tiempo con nuestra familia, disfrutando de un hogar amplio y ecol\u00f3gico, sin emitir di\u00f3xido de carbono.<\/p>\n<p>Sin embargo, la realidad es otra. De hecho, en ocasiones, todo parece empeorar. Nuestro clima se vuelve cada vez m\u00e1s caluroso, los virus se hacen m\u00e1s fuertes, y los sistemas creados por el hombre se deterioran r\u00e1pidamente. Existe una escuela de pensamiento que afirma que esta tendencia continuar\u00e1, que la humanidad est\u00e1 condenada al fracaso de sus sistemas complejos soluci\u00f3n consiste en desmantelarlos. \u00abAun cuando mejoremos nuestro conocimiento, en un sistema complejo e interconectado, son inevitables los accidentes y, por lo tanto, las cat\u00e1strofes potenciales, con posibilidades fatales\u00bb, escribi\u00f3 el soci\u00f3logo y te\u00f3rico de las organizaciones Charles Perrow en su \\ibroAccidentes normales&#x2122; \u00abDebemos convivir y morir con sus riesgos, anular esos sistemas o redise\u00f1arlos radicalmente\u00bb.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n no es ni \u00fatil ni realista. Reparar el planeta no se compara con la renovaci\u00f3n total de una casa. No podemos arrendar otro sitio por seis meses y mudarnos all\u00ed mientras los expertos nos construyen uno nuevo. Por otro lado, a los seres humanos no nos gusta mucho resignarnos y aceptar el statu quo. Nuestros ancestros han luchado una y otra vez para solucionar problemas complejos y evitar un destino fatal. Hemos peleado con u\u00f1as y dientes por una mayor sabidur\u00eda, comodidad y conveniencia. Lo anterior no pretende ser una nota de optimismo, o al menos no exclusivamente. Tampoco se debe a nuestro instinto de supervivencia. Todas las especies \u2014 incluida la raza humana, por supuesto \u2014 poseen un impulso innato de sobrevivir, de transmitir sus genes a las generaciones futuras y ese instinto fundamental nos ha sido muy \u00fatil. Como seres humanos, tambi\u00e9n procuramos hacer las cosas mejor. A algunas personas las motivan las ganancias; a otras, la gloria; y a otras, el altruismo o una trascendencia m\u00e1s profunda. M\u00e1s all\u00e1 de nuestras motivaciones, hemos demostrado reiteradamente que no nos quedamos de brazos cruzados esperando la ruina.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo efectuamos mejoras reales en un sistema complejo? Para actuar en un sistema, se precisan todas las habilidades desarrolladas en las tareas de observar, representar en un mapa, comprender y creer. Asimismo, tambi\u00e9n precisa la colaboraci\u00f3n entre talentos, socios, tecnolog\u00edas y, una vez m\u00e1s, precisa de liderazgo. Los buenos l\u00edderes son, por naturaleza, excelentes comunicadores. Esta no es s\u00f3lo una frase hecha. Los grandes l\u00edderes muestran a las masas los datos y mapas que les han permitido comprender y creer en aquello que afirman. A esta altura, no deber\u00eda sorprendernos la aseveraci\u00f3n de que la tecnolog\u00eda tambi\u00e9n contribuye en este terreno. El medidor inteligente de electricidad es tan solo un ejemplo de tecnolog\u00eda que le confiere a la poblaci\u00f3n en general la capacidad de observar, representar, comprender \u2014 y cambiar \u2014 sus h\u00e1bitos. Cuando se necesitan tomar medidas comunitarias, los calendarios en l\u00ednea, wikis, mensajes instant\u00e1neos, videoconferencias y portales personalizados de Internet mejoran nuestra capacidad de colaboraci\u00f3n, disminuyen los ruidos en las comunicaciones y nos permiten prever las consecuencias y aportar ideas. Hoy en d\u00eda, contamos con la tecnolog\u00eda propicia para automatizar los sistemas del mundo, registrar cambios en el comportamiento al mismo tiempo en que suceden, analizar el impacto y recomendar cursos de acci\u00f3n en tiempo real.<br \/>\nOtra lecci\u00f3n clave a la hora de actuar: una intervenci\u00f3n muy precisa y espec\u00edfica suele dar mejores resultados que una reforma radical. Si podemos concentrar nuestras acciones en \u00e1reas particulares y sincronizarlas, podremos sacar el mayor provecho del m\u00ednimo esfuerzo. Al intervenir sobre Jas partes de un sistema, podemos aprender c\u00f3mo lograr que Jos cambios se apliquen a una mayor escala. O, mejor a\u00fan, podemos iniciar una cadena de eventos beneficiosos que causar\u00e1n que el sistema cambie por s\u00ed solo.<\/p>\n<p>Tomemos el ejemplo de un problema en particular que aflige al mundo. La pobreza es el s\u00edntoma de una confluencia de numerosos sistemas deficientes y, a la vez, la causa del mayor deterioro de esos sistemas. Est\u00e1 ligada a la educaci\u00f3n, al empleo, a los servicios sociales, al costo de vida y a la delincuencia, entre otras \u00e1reas. La erradicaci\u00f3n de la pobreza constituye un objetivo ambicioso, aunque poco realista. No podemos desmantelar todos Jos sistemas interrelacionados que contribuyen a la pobreza y reconstruirlos desde cero. Pero s\u00ed podemos luchar contra ella, parte por parte.<\/p>\n<p>Si bien el comienzo del siglo XXI pareci\u00f3 nefasto, no se compara en absoluto con la Gran Depresi\u00f3n. La realidad de aquel entonces era verdaderamente desesperante. Ninguna soJuci\u00f3n individuaJ pod\u00eda ordenar Ja econom\u00eda ni garantizar un futuro mejor para millones de ciudadanos empobrecidos que sufr\u00edan hambre. Finalmente, numerosos factores contribuyeron para que Estados Unidos pudiera salir del agobio, como la Segunda Guerra Mundial y los puestos de trabajo creados mediante el programa del New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt. Sin embargo, quiz\u00e1 el \u00fanico gran factor que asegur\u00f3 la sustentabilidad de esos cambios fue la decisi\u00f3n del Presidente, en 1935, de instituir una red de seguridad social para 26 millones de trabajadores por medio de la Administraci\u00f3n del Seguro Social. No logr\u00f3 disminuir el desempleo ni aumentar la producci\u00f3n, pero cre\u00f3 una plataforma que limitaba el alcance de la econom\u00eda (al menos, en su impacto sobre el trabajador individual). En ese sentido, fue una intervenci\u00f3n cl\u00e1sica dentro de un sistema.<\/p>\n<div>Kevin Maney, Steve Hamm, Jeffrey M. O`Brien<br \/>\nTrabajando por un mundo mejor<\/div>\n<p><sup><br \/>\n<b>Making the World Work Better: The ideas that shaped a century and a company<\/b>, by Kevin Maney, Steve Hamm, and Jeffrey M. O&#8217;Brien , is one of John Powell, superintendent and asset manager of San Francisco Public Utility Commission Wastewater Enterprise. The utility, which handles about 95 million gallons of wastewater on a dry day and close to 400 million gallons of wastewater and runoff during a storm, has \u201cinstalled sensors along 1,000 miles of pipes and has mapped the entire system and deployed IBM&#8217;s Maximo analytics software to monitor the conditions of pipelines, flow, volume, vibration, heat and performance.\u201d<br \/>\n<\/sup><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el 1969, la nave Apolo XI gracias al desarrollo de la tecnolog\u00eda inform\u00e1tica, espec\u00edficamente al avance logrado por IBM en las calculadores electr\u00f3nicos, fue posible que el hombre pisara el sat\u00e9lite natural que acompa\u00f1a a Gea y que llamamos La Luna. 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