{"id":537,"date":"2011-04-20T22:52:15","date_gmt":"2011-04-20T22:52:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.kantoborgy.com\/nuevokantoborgy\/?p=537"},"modified":"2024-03-04T19:00:56","modified_gmt":"2024-03-05T00:00:56","slug":"retorno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=537","title":{"rendered":"Retorno"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>&#8230;a la civilizaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Feliz retorno desde el caos \u201cmoderno\u201d a la vida en los bosques.<br \/>\nObsesionado por saber el c\u00f3mo va la vida en las grandes urbes humanas, invent\u00e9 un trabajo para m\u00ed; una tarea que conlleva visitas anuales a las ciudades. Un auto-empleo que no me obliga a ponerme un ternito barato como el que suelen usar los bur\u00f3cratas de medio pelo; me visto como se me viene en gana, desnudo tambi\u00e9n quisiera poder desplazarme, porque el calor en este pedacito de planeta llamada la capital equinoccial, es a veces aterrador, a uno le salen pecas por doquier, luego de recibir el brostisante sol canicular. Cuando voy al manso Guayas o al Candente Toboso, en busca de refrescar mis recuerdos por una ausente Dulcinea, para tomar la fuerza de mantenerme en este empleo, y as\u00ed poder regresar al infierno diario con toda la fortaleza y capacidad de mofa, es diferente, pues all\u00e1 el calor es soporoso, humectante hasta la m\u00e9dula de los huesos.<br \/>\nEl trabajito que me inventado, del cual no percibo una sola peseta, es el de perseguir para documentar a un grupito de prolijos hackers cibern\u00e9ticos, que algo est\u00e1n cocinando en esas mentes enmara\u00f1adas y bastante entroncadas, o mejor dicho, amalgamadas con los \u201cseres\u201d de silicio cuyas cadenas de sintaxis permiten al actual hombre moderno producir las cositas necesarias para su \u201cfelicidad\u201d, al tiempo que, dejan su huella en esta era geol\u00f3gica que es la del Antropoceno.<br \/>\nSumergido cual transe\u00fante com\u00fan, al fin diviso a unas cuadras al primer hacker, va presuroso, mira en derredor cada cierto tiempo, parece que tuviese incorporado un servomotor en su cuello, o ser\u00e1 que logr\u00f3 alguna sospechosa simbiosis con los camaleones. \u00a1Qu\u00e9 calor! Y encima vamos cuesta arriba. Trato de alcanzarlo, pero camina como pose\u00eddo, toma rumbo directo al Domo del Panecillo, all\u00e1 donde el exc\u00e9ntrico se\u00f1or Olegario Castro habita -\u00bfser\u00e1 que son amigos y en contubernio tienen alg\u00fan diab\u00f3lico plan?- me pregunto mientras aseguro el no perder de vista al endiablado hacker. -\u00a1Est\u00e1s loco de remate!- le grito, tratando de que por ello se detenga, pero claro, \u00e9l no me ha escuchado, o tal vez me evita a prop\u00f3sito. Se lanza a trepar cual geko por las paredes que conducen al Panecillo. Ahora se ha detenido, me mira fijamente, y decide soltar una gran carcajada, me grita -si escalas la pared, entonces te espero- y bueno, no soy un experimentado ochomielero, pero tampoco me dejo amilanar ante el reto. Sudoroso busco apoyo en las min\u00fasculas presas, pienso que el resbal\u00f3n podr\u00eda significar mi muerte, una ca\u00edda de dos metros ser\u00eda suficiente para terminar desmuelado o desnucado, vergonzosa manera de morir, justo aqu\u00ed, en la carita sucia de dios, en esta ciudad serpiente que hace honor al ruido, al humo y a la basura. Otra cosa ser\u00eda desabarrancarse all\u00e1 en el Chiriculapo, terru\u00f1o de la bella Carmela, que ahora mismo debe estar gozando de un chapuz\u00f3n en la pel\u00e1gica laguna Pelancocha, huyendo de las miradas amorosas del renunciante Te\u00f3filo Samaniego, y sumergi\u00e9ndose en la primigenia visi\u00f3n del lagarto Pablito; alg\u00fan d\u00eda ir\u00e9 a su encuentro all\u00e1 en la hoster\u00eda Remoto.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nTermino con la dichosa pared de ciudad, para encontrarme con el hier\u00e1tico hacker Salvador, quien advierte:<br \/>\n\u2013Ya sabes, Leopardo, no puedes venir conmigo al interior del Domo, Olegario es receloso en extremo, y m\u00e1s ahora que el buscador de extraterrestres el Dr. Duvolovsky pretende espiarlo, pues sospecha que el domo es una Estaci\u00f3n de Tr\u00e1nsito para viajeros espaciales.<br \/>\n-Entonces, dime Salvador, \u00bfest\u00e1 todo listo, hoy liberan al virus que acabar\u00e1 con el mundo moderno?<br \/>\n-Regresa a tus monta\u00f1as, Leopardo, all\u00e1 la vida es realmente exquisita; a partir de hoy ser\u00e1 m\u00e1s seguro sobrevivir all\u00e1 en la in\u00f3spita selva o monta\u00f1a, que en las condenadas ciudades. Debo reconocer que con dolor casi preternatural -como dicen los dragones-, destruiremos al mundo cibern\u00e9tico que hace posible esta \u201ccivilizaci\u00f3n, feliz y moderna\u201d. Ya no tendr\u00e1s que venir a las ciudades a cumplir con tus ritos de observaci\u00f3n; aqu\u00ed, luego de que el virus apague toda la modernidad, ser\u00e1 un lugar peligroso en extremo; los citadinos se convertir\u00e1n en antrop\u00f3fagos luego de que el caos se incremente al no tener comida ni bebida, o ser\u00e1n exterminados por las pestes bacterianas. Aquellos como el Murci\u00e9lago Gonz\u00e1lez que a tiempo vol\u00f3 hacia el sur, est\u00e1n a salvo, regresaron a tiempo al campo, a la vida simple, a la felicidad junto a una generosa campesina, quien lo alimenta de arvejas con guineo y aguacate todos los santos d\u00edas. \u00c9l, ahora mismo debe estar reclamando: \u201cAdelaida, tr\u00e1eme el repe\u201d.<br \/>\n-Gracias por el consejo se\u00f1or hacker, prevenido estoy de la hecatombe que se viene. No he estado tan lejos de la fecha planificada para el final de los tiempos, de algo ha servido bajar desde las monta\u00f1as y jardines de Gaia, a este infierno. T\u00fa tambi\u00e9n deber\u00edas ir a por tu Galadrina, r\u00e1ptala a tiempo y sube a las monta\u00f1as, baja la selva o devu\u00e9lvete al privilegio de la vida en las islas encantadas.Qu\u00e9 tipo tan d\u00edscolo este Salvador, de pronto enmudeci\u00f3, en su mirada la luz se iba hacia la oscuridad eterna de sus recuerdos, de seguro tuvo un instante atar\u00e1xico al mencionarle a su innombrable. Y tambi\u00e9n fue un acto espont\u00e1neo por mantener los secretos de su cofrad\u00eda de hackers, ante el inquietante ambiente que de repente se form\u00f3. Ambos sentimos la presencia del Dr. Duvolovsky. Don Olegario obviamente no asom\u00f3, pero de seguro estuvo vigilante, convencido estoy de que en su radio Mara\u00f1\u00f3n, esta noche lanzar\u00e1 el ultim\u00e1tum, al tiempo que el hacker logueado con el usuario de m\u00e1ximo poder llamado \u201croot\u201d ordenar\u00e1 mediante su indescifrable shell script, que se apaguen todas las centrales de producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica del mundo, nunca m\u00e1s tendremos acceso a la red de redes, el ciberespacio se desvanecer\u00e1. No podremos hacer uso ni de una licuadora. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 leer las novelas in\u00e9ditas publicadas por la casa editorial B\u00edpedos Depredadores? Cuando las bater\u00edas de sus lectores digitales se agoten y no exista m\u00e1s un reemplazo, y la internet desaparezca con todo su contenido. Quedan los rom\u00e1nticos libros delicadamente impresos en papel que la editorial public\u00f3, c\u00e1lido recuerdo de un mundo aplastado por la tecnolog\u00eda.<br \/>\nBajo despacio por estas callejuelas atestadas de autos y gente fren\u00e9tica. Llega la media noche, y la oscuridad vuelve a ense\u00f1orearse del planeta. Contemplo extasiado desde mi vivac sobre la cumbre del Rucu-Pichincha, que la serpiente luminosa ha muerto, las estrellas se muestran radiantes, abajo reina el silencio, ma\u00f1ana inicia el caos.<br \/>\nAmanece, helios luce espl\u00e9ndido. Demasiado radiante. El cielo con un degrad\u00e9 rojizo denuncia a la vida bullente en el planeta tierra, que una tormenta solar acab\u00f3 con toda la tecnolog\u00eda humana. No funciona mi gps, tampoco mi s\u00faper reloj monta\u00f1ero. Los ciudadanos salen inquietos, la falta de dosis ma\u00f1anera de televisi\u00f3n termina por desequilibrar su calma. De a poco se van congregando en las calles desiertas de autos; el ruido de fondo es de origen org\u00e1nico, son los gritos aterradores del hombre-cosa que ha perdido su felicidad basada en la tecnolog\u00eda. No hay forma de enterarse si con el resto del mundo civilizado pasa lo mismo; tampoco sabr\u00e9 jam\u00e1s, si el virus lanzado por el hacker tuvo tiempo para neutralizar a los sistemas inform\u00e1ticos que controlaban casi todo en este mundo de modernismos tecnol\u00f3gicos, antes de que la tormenta solar hiciera de las suyas. Al menos s\u00e9 que provoc\u00f3 el primer apag\u00f3n \u2026 mundial.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;a la civilizaci\u00f3n. Feliz retorno desde el caos \u201cmoderno\u201d a la vida en los bosques. Obsesionado por saber el c\u00f3mo va la vida en las grandes urbes humanas, invent\u00e9 un trabajo para m\u00ed; una tarea que conlleva visitas anuales a las ciudades. 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