{"id":518,"date":"2012-05-17T22:09:06","date_gmt":"2012-05-17T22:09:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.kantoborgy.com\/nuevokantoborgy\/?p=518"},"modified":"2024-03-04T19:00:55","modified_gmt":"2024-03-05T00:00:55","slug":"ruinas-de-galadriel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=518","title":{"rendered":"Ruinas de Galadriel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Nombre que es la ruta por la cara oriental del Cotopaxi, volc\u00e1n ahora en \u00aberupcci\u00f3n\u00bb, cientos de veces intentada.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Las Ruinas de Galadriel es el libro cuarto de cinco creaciones literarias de vanguardia, aunque este calificativo suene a vulgaridad dado el intenso mal uso que se le ha dado con las \u201cobras\u201d que las revistas y peri\u00f3dicos en Ecuador recomiendan a la masa de \u00e1vidos lectores por la auto-ayuda y el facilismo aborregante; y que por ellos s\u00ed pagan lo que el negocio demande, y no se andan con remilgos pidiendo que se los regalen.Esta obra es la la antesala de su \u00faltimo libro <i>La soledad del murci\u00e9lago<\/i> obra que el autor Juan Arias Bermeo denomina El pentalibro, y no es precisamente el caramelo que se disuelve pronto en la imaginaci\u00f3n de los lectores novatos, no es pues una obra para aquellos con poca experiencia en el arte mental de dejarse embeber por las letras, las ficciones y los estados mentales de una literatura dura. Las Ruinas de Galadriel son ante todo el alm\u00edbar que inscribe y circunscribe las experiencias del humano que ha tomado real contacto con GAIA, de aquellos que en su trajinar de duros lectores han logrado el \u00e9xtasis mediante el repaso a veces mani\u00e1tico de las frases que engendran ideas insospechadas para el mismo autor.<\/p>\n<p>La inclusi\u00f3n de una radio dirigida por un exc\u00e9ntrico personaje, Olegario Castro quien resume el final de su \u00e9poca de monta\u00f1ero dejando que las ondas portadoras de experiencias propias y ajenas, sublimes y cotidianas, concede un brev\u00edsimo escape al fren\u00e9tico ritmo de una relato de horas que parecen estrictamente mentales y no la descripci\u00f3n de los circunloquios personales y de dos criaturas b\u00edpedas despidi\u00e9ndose al pie de una descomunal monta\u00f1a, yendo cada cual a cumplir su cometido; Kantoborgy en soledad absoluta pues queda acompa\u00f1ado de sus m\u00faltiples monstruos dando fiel cumplimiento a lo que dice el autor del libro:<i> He ah\u00ed el secreto de la religiosidad: uno mismo cargando el templo, el sacerdote y el feligr\u00e9s.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>La lectura del libro me deja dividido con el deseo de emular la vida de Olegario Castro, de hacer divertidos an\u00e1lisis sobre los or\u00edgenes del mecenas que entrega al monta\u00f1ero Kantoborgy las prendas sutiles de una tecnolog\u00eda futurista que le permiten a \u00e9ste ir a por los vericuetos a veces traicioneros de las altas monta\u00f1as, y dormir con ellas, sobre su regazo, entre sus turgentes senos, dej\u00e1ndose cobijar \u00fanica y exclusivamente por la doble y \u00fanica piel que porta en su \u00faltima haza\u00f1a. El mecenas semi-presente es un ente, con el cual Olegario r\u00ede adivinando las elucubraciones de quienes buscan a los extraterrestres. Dividido tambi\u00e9n quedar\u00e1 cualquier lector despierto, porque ser\u00e1 tambi\u00e9n su deseo el convertirse en kantoborgy para hacer de las verticales y g\u00e9lidas monta\u00f1as su m\u00e1s preciado tesoro: yacer con la sin par Gea sin apuros cotidianos -as\u00ed se deja sentir el relato de Las ruinas de Galadriel-, y por qu\u00e9 no tambi\u00e9n desear ser Lovochancho, monta\u00f1ero experimentado de la media a tres cuartos de monta\u00f1a, goloso caminante sin tiempo, que bien puede quedarse una eternidad contemplando la tersa y sensual piel de una genciana desprevenida que muestra sus intimidades a la mirada fruiciosa de \u00e9ste monta\u00f1ero que tiene su alter-ego Chancholovo disfrutando de los placeres que brindan los frutos de Gea convertidos en potajes luego de los hechizos matem\u00e1ticos de un cocinero relajado.<\/p>\n<p>El lenguaje de la obra lleno de poes\u00eda concede el extrav\u00edo necesario que el lector necesita para no caer en el embrujo descorazonador de un relato en extremo corto en el tiempo, son unas pocas horas de sucesos paralelos, en los cuales la relatividad del tiempo se exterioriza amenazante. Queda en la mente del lector la firme idea que los personajes no son de este mundo, Krisofilax equinoccial el drag\u00f3n deja una clavija firme en el pensamiento sobre estas sospechas, seguro monta\u00f1ero desde el cual se cuelga sin temor la evidencia de que Kantoborgy y Lovochancho tienen un alto porcentaje de criaturas fe\u00e9ricas, este relato es un ef\u00edmero instante en el tiempo sobre las andanzas de dos monta\u00f1eros que est\u00e1n pose\u00eddos por la mente universal de criaturas inveteradas. Queda expuesto el hecho de que las puertas de la percepci\u00f3n quedan eternamente abiertas cuando el hombre se interna en las monta\u00f1as y jardines de Gea.<\/p>\n<p>Evito comentario alguno sobre la t\u00e9cnica literaria, g\u00e9nero y dem\u00e1s perogrulladas que son tarea de quienes se dedican hacer \u201ccr\u00edticas literarias\u201d sobre las cr\u00edticas hechas por otros que leyeron a su vez alguna otra cr\u00edtica y as\u00ed hasta el infinito&#8230; y quienes probablemente no han escrito nada de su propia mano.<\/p>\n<p>Ha sido muy placentero ver que las experiencias de monta\u00f1a compartidas teniendo cada cual su propia vertiente Rupal, as\u00ed como las creaciones mentales en mi caso: los dragones y sus nombres muy llamativos, hayan sido una influencia tan profunda y bien llevada a las letras, aunque \u00e9stas conformen tan solo un ef\u00edmero instante en la vida no eterna, pero s\u00ed extremadamente larga de los dragones, espec\u00edficamente de Kantoborgy encarnado en cuerpo humano, que por designios perturbadores que relato en mi libro<i> La fauna cu\u00e1ntica<\/i> decidieron encarnarse en las estructuras psico-biodegradables de los b\u00edpedos depredadores.<\/p>\n<p>Para m\u00ed es este relato corto de <i>Las ruinas de Galadriel<\/i> es el ep\u00edlogo del Pentalibro, puesto que en realidad el \u00faltimo libro La soledad del murci\u00e9lago es el final de otro personaje, algo lejano de mi creaci\u00f3n de dragones: Kantoborgy, Lovochancho, Dark, Boll\u00f3n Rosc\u00f3n y Aqueronte; pero claro, cada cual sabr\u00e1 a qu\u00e9 atenerse si es que decide leer los cinco libros a saber: Las ruinas de Galadriel, Remoto, El virus del sentimentalismo, De monta\u00f1as hombres y canes, y La soledad del murci\u00e9lago, el orden est\u00e1 dado por c\u00f3mo se han publicado en papel.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nombre que es la ruta por la cara oriental del Cotopaxi, volc\u00e1n ahora en \u00aberupcci\u00f3n\u00bb, cientos de veces intentada. 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