{"id":472,"date":"2010-09-15T02:46:45","date_gmt":"2010-09-15T02:46:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.kantoborgy.com\/nuevokantoborgy\/?p=472"},"modified":"2024-03-04T19:00:56","modified_gmt":"2024-03-05T00:00:56","slug":"en-los-senos-de-gea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=472","title":{"rendered":"En los senos de Gea"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo d\u00eda de la anterior semana, estuve ululando entre las tinieblas de la ciudad serpiente, medrando entre las entra\u00f1as de los seres de silicio, tratando de evitar el continuo mon\u00f3logo, conversaciones entre los fantasmas que habitan mi cerebro. <i>Ella<\/i>, la sin par criatura hab\u00eda roto mi alma con una primera estocada de g\u00e9lida indiferencia. La otra escisi\u00f3n en mi ser, el recuerdo penetrante de que por estas fechas el drag\u00f3n padre se fue. Decid\u00ed entonces armarme Quijote, ensillar mi rocinante ruso y partir al caer la tarde, hacia el regazo del ar\u00e1cnido volc\u00e1n nevado que estoicamente aguarda los latigazos de fuego de un verano asesino. Recalentamiento despiadado sufre la bella Gea, tal vez los causantes sean los hombrecillos-cosa esta sociedad del consumo que busca la felicidad en las \u201ccosas\u201d. Iba regode\u00e1ndome con el paisaje andino que aflora virginal ante las lacrimosas ventanas de mi alma, oscura y olvidada, todos los glotones andinos vigilaban el elegante rodar de rocinante, la m\u00fasica penetrante y plat\u00f3nica que baj\u00e9 del blip, del usuario de <i>Ella<\/i>, compet\u00eda con los ronquidos de rocinante y los resuellos de Eolo que promet\u00eda darme feroz batalla. Ser\u00e1 la octava vez que subo a la cumbre del ar\u00e1cnido nevado, en lo que va de este a\u00f1o, y ya espero recibir una nueva paliza del viento cargado de cristales de hielo filudos y temerarios \u2013me dec\u00eda.<br \/>\nApe\u00e1ndome de mi corcel, con la calma que concede la idea de un suicidio que ayude a soportar la sin raz\u00f3n de la ausencia de<i>Dulcinea<\/i>, enfund\u00e9 mi cuerpo con las armas para la batalla contra Eolo, contra el hielo, contra todos los elementos, es decir a luchar en contra de mis fantasmas. De a poco, al arenal empezaron asomar monta\u00f1eros, y gente com\u00fan que ya no se asombran tanto, como antes lo hac\u00edan al ver que uno anda disfrazado y con la mirada cr\u00edptica. Me faltaban las risas de los ahora ausentes compa\u00f1eros de cordada MaquiDark y Patak, pero sobre todo me faltaba <i>Ella<\/i>, me fustigaba yo mismo porque de tanto verla hasta sus ojos ahora me eran esquivos, su indiferencia hab\u00eda trisado mi memoria. Empec\u00e9 a subir enga\u00f1ando mi mon\u00f3logo, de a poco los otros fueron quedando atr\u00e1s, m\u00e1s adelante mis ojos se perd\u00edan en la inigualable belleza de la monta\u00f1a que se presentaba en toda su dimensi\u00f3n orgullosa, hasta Eolo se rindi\u00f3 a su majestad olvidando as\u00ed el castigarme con sus bramidos y resoplidos huracanados, y yo que me hab\u00eda puesto casco sobre la testa y malla sobre mi rostro esperando los embates de las mil agujas del soplador enfurecido.<br \/>\nLlegu\u00e9 a mi ritmo al refugio desolado, -endiablada carrera- dir\u00eda MaQuiDark, -ritmo de mutante competidor con fantasmas-, acotar\u00eda Patak. La monta\u00f1a recib\u00eda gustosa las caricias de millones de fotones prodigados por Helios, dej\u00e9 mi macuto sobre el catre que recibir\u00eda mis huesos esa noche, y me lanc\u00e9 a llorar como Pacazo enamorado en los glaciares orientales. Qu\u00e9 belleza tan indescriptible, a mis pies el mar infinito invitaba a sumergirse en el abismo; arriba, la dorada cumbre insist\u00eda que suba para rumiar mi infelicidad metaf\u00edsica en sus g\u00e9lidos brazos. La fr\u00eda indiferencia de <i>Ella<\/i> compet\u00eda con los menos cinco grados cent\u00edgrados del glaciar, retumbaba en mi mente la letra de una canci\u00f3n que cre\u00eda dedicada para m\u00ed <i>no, no puedo enamorarme de t\u00ed<\/i> pero ya era tarde, luego sonaba la m\u00fasica de <i>tard\u00e9 en aprender a olvidarla 19 d\u00edas y 500 noches<\/i>, o mejor mil y una noches, as\u00ed que estaba completo. El color del cielo cay\u00f3 en mis hombros, encend\u00ed mi linterna Petzl y me encamin\u00e9 hacia la guarida en la que velar\u00eda las armas hasta la media noche que partir\u00eda hacia la cumbre, a ver si all\u00e1 arriba en la morada de los dioses y de los dragones se me aparec\u00eda mi bella hierof\u00e1ntida, o al menos su s\u00e9quito danzando para m\u00ed.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nEl refugio vac\u00edo, qu\u00e9 suerte \u2013me dije-, pero de a poco asomaron algunos novatos y gu\u00edas monta\u00f1eros, parcos ellos, solo atinaron a preguntar: \u00bfSubir\u00e1s? , con un \u00a1S\u00ed! seco y cortante respond\u00ed. Y \u00bfs\u00f3lo?, asent\u00ed con la cabeza cargada de ilusiones y recuerdos, y acot\u00e9 \u2013como siempre. Ellos empezaron a dar rienda suelta a la lengua mientras preparaban \u201cexquisiteces\u201d para sus clientas, solo con los olores yo estaba repleto, hambre ten\u00eda pero de otra naturaleza, fam\u00e9lico estaba por no haber percibido desde hace d\u00edas los aromas de mi <i>sin par<\/i>, y para ello no existe alimento mundano que sacie la hambruna del coraz\u00f3n. Me fui de inmediato a refugiarme en la funda de dormir, y all\u00ed, acurrucado mientras escuchaba mani\u00e1ticamente los acordes de <i>Campanella<\/i> alternados con la c\u00e1lida voz de la f\u00e9mina Fabiana y su \u201cJE T&#8217;AIME\u201d pas\u00e9 a la inconsciencia. Lo que so\u00f1\u00e9 no puedo contarlo, es m\u00e1s, ni yo quiero recordarlo, <i>hay cosas que uno mismo debe olvidar<\/i> fant\u00e1sticas ilusiones se hacen realidad, y el despertar dolorosamente termina con ellas, y la indiferencia de <i>Ella<\/i> y su ausencia cargan nuevamente mi alma.-\u00a1Despierten al roncador!-. Gritaba alg\u00fan luciferino gu\u00eda de monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Claro, el roncador era yo, me hab\u00eda dormido <i>a panza rugiente<\/i> a medias despierto del otro mundo regres\u00e9 sonre\u00eddo por la m\u00fasica que hab\u00eda estado rondando mis o\u00eddos <i>No tienes coraz\u00f3n\u2026.Mejor no des detalles prefiero que te calles que me evites que te halague con piropos y verdades<\/i>. Promet\u00ed dejar de roncar, o hacerlo despacito, y es que la envidia de quienes son incapaces de dormir en las alturas es aterradora, tem\u00ed por un instante moler\u00edan con el regat\u00f3n del piolet mis costillitas. Se apagaron las voces de las vocingleras teutonas, sus ataques de asma por los efectos de la altura deber\u00edan haber interrumpido mis sue\u00f1os, pero no, abrazado a los aromas de mi Galadrina que la recuper\u00e9 \u2026 s\u00f3lo para m\u00ed, volv\u00ed a dormir.<\/p>\n<p>A media noche los pitidos del reloj me sacaron del ensue\u00f1o, <i>Ella<\/i> no estaba, sonaba en mi mente <i>El breve espacio en que no est\u00e1s&#8230;Todav\u00eda no pregunt\u00e9: te quedar\u00e1s, temo mucho a la respuesta de un jam\u00e1s&#8230;<\/i> entonces con furia salt\u00e9 del catre e inici\u00e9 el rito de armarme caballero de las monta\u00f1as; primera capa un reci\u00e9n lavadito traje de polipropileno, segunda capa \u2026 al carajo no me chanto nada m\u00e1s, me pongo la tercera de Gore-Tex y listo. Lucho con las botas pl\u00e1sticas que no dejan entrar a mis patitas, se me acalambra la cadera tratando de meter las piernas en el arn\u00e9s, tintinean los tornillos y mosquetones compitiendo por la mejor posici\u00f3n contra el grigri y el ocho, para qu\u00e9 diantres cargo con tanta ferreter\u00eda si subir\u00e9 s\u00f3lo, encordado \u00fanicamente con la dulce Parca \u2013me digo. En fin, es bueno maltratar a la bestia corp\u00f3rea para que deje fluir al alma mientras se escala en estos parajes de bella soledad. B\u00e1jo las escaleras, y ya todos han seguido el rito de disfrazarse para ir en b\u00fasqueda de la cumbre, se detienen a mirarme y preguntan \u00bfy ya te vas?, \u00bfy no comes?. Meneo la cabeza y gru\u00f1o feliz de adelantarme, salgo escuchando la frase -qu\u00e9 escuela la tuya- que dej\u00f3 escapar Don Tito feroz. Rememoro para m\u00ed las palabras que en la gallada del Colegio Aguirre Abad sol\u00edamos decir, y que tanto placer causaban a MaQuiDark <i>Moco teus, de teus momis school.<\/i><\/p>\n<p>Eolo brilla por su ausencia, y las gigantes estrellas de la v\u00eda l\u00e1ctea vigilan mi caminar, pose\u00eddo por los deseos de olvidar a qui\u00e9n penetr\u00f3 en mi coraz\u00f3n, azoto mi cuerpo con un ritmo despiadado, subo casi sin mirar la ruta, a ratos me paro y contemplo la b\u00f3veda celeste, y pienso que ser\u00eda el m\u00e1s hermoso de los cenotafios que un humano puede pedir. Apago el mon\u00f3logo constante recordando las notas de <i>Campanella<\/i>, llego al glaciar, y un poco extra\u00f1o al viento que ha decidido dejarme en paz, porque al menos evitar\u00eda que sude tanto. Calzo crampones, los nuevos <i>negro diamante<\/i> \u00e1vidos guerreros deseosos de penetrar la virginal nieve de la madrugada. Si estuviera el se\u00f1or Lovochancho estar\u00eda maldiciendo porque sus manitas estar\u00edan congeladas tratando de amarrarse sus arcaicos crampones, buena decisi\u00f3n tom\u00f3 de ir tras <i>la media monta\u00f1a a tres cuartos de monta\u00f1a<\/i>. Piso fuerte y los crampones se aferran al hielo cual si fueran gecos, emprendo la marcha encomend\u00e1ndome a<i>Dulcinea<\/i>, es un placer inenarrable ir por los vericuetos de esta bella monta\u00f1a, sus formas sensuales y los seductores abismos se encargan de mantenerme despierto. Voy por entre los seracs y grietas deleit\u00e1ndome en los recuerdos que mi mente proyecta n\u00edtidamente, su primer beso.<\/p>\n<p>De pronto los olores del averno, lugar desde donde el se\u00f1or Lucifer a\u00f1ora el no tener condenados de altura, sino solo una murga de mediocres, son el aviso inconfundible de que estoy trepando por el flanco occidental al ojo del c\u00edclope <i>Yanasacha<\/i> . Son las cuatro y media de la madrugada, la hora m\u00e1s fr\u00eda, maldigo el no haberme puesto la segunda capa, mis deditos se resienten dentro de los guantes Garfield, contin\u00fao entusiasmado pensando que Eolo esta vez me ha permitido subir en paz, agradeciendo a la monta\u00f1a que benigna se entrega total y completa. Ella, muestra sus encantos sin verg\u00fcenza sabi\u00e9ndose bella y sin par, virginal por siempre, porque as\u00ed es como se mantienen los verdaderos amores plat\u00f3nicos. Yo, su amante nocturno me sonrojo porque mi coraz\u00f3n ahora est\u00e1 dividido. Llego a su cumbre, el \u00e9xtasis invade mi ser, el gran Helios derrocha a placer abrazos fot\u00f3nicos, me desprendo de la conciencia y caigo en estado atar\u00e1xico al contemplar las entra\u00f1as de este enorme volc\u00e1n, su sombra se proyecta sobre el infinito mar de nubes que cobijan los p\u00e1ramos de la baja monta\u00f1a, como terribles olas gigantes asoman los otros nevados y volcanes andinos, Los se muestran juguetones, los regordetes Coraz\u00f3n, Atacazo, Rucu y Guagua Pichinchas, Rumi\u00f1ahui , Paso Ochoa y Sincholagua est\u00e1n bostezando, El Cayambe y el Antizana me miran recelosos mientras El Cotacachi duerme oculto en una ligera nube. El enorme Chimborazo reta mi instinto monta\u00f1ero cuidando que no se muestre completo el Cari Huairazo. El Capac-Urcu me hace un gui\u00f1o desde el Obispo record\u00e1ndome la reciente paliza que nos propin\u00f3 a Lovochancho, Quijije, y a m\u00ed; en tanto que la mama Tungurahua amenaza con roncar, y el Sangay ha empezado hacer rosquillas con su eterno fumar.<\/p>\n<p>Los hermosos ojos de Galadriel vienen a m\u00ed sin previo aviso y alborotan mi coraz\u00f3n, entonces canto para ella, <i>Soy tuyo<\/i> hasta la muerte, pero no aparece, a derecha presiento que pasa seductora, me ha dejado una cajita con su coraz\u00f3n de mar en ella encerrado. Miro a oriente y el inigualable Quilinda\u00f1a me abraza y entona las coplas que el drag\u00f3n Kantoborgy cantara sobre su inaccesible cumbre:<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\">Amad la carne,<br \/>\nAl agua y al cuerpo<br \/>\nAmad al silicio<br \/>\nAl grafeno y al carbono<br \/>\nPero no dejes de amar.<br \/>\nSobre todo ama a Gea<br \/>\nA sus Dulcineas y a sus Nereidas<br \/>\nQue son sus jardines y monta\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Tomado de mi libro, La rebeli\u00f3n del Silicio.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00faltimo d\u00eda de la anterior semana, estuve ululando entre las tinieblas de la ciudad serpiente, medrando entre las entra\u00f1as de los seres de silicio, tratando de evitar el continuo mon\u00f3logo, conversaciones entre los fantasmas que habitan mi cerebro. 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