{"id":380,"date":"2009-11-03T02:33:17","date_gmt":"2009-11-03T02:33:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.kantoborgy.com\/nuevokantoborgy\/?p=380"},"modified":"2024-03-04T19:00:56","modified_gmt":"2024-03-05T00:00:56","slug":"dragon-kantoborgy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=380","title":{"rendered":"Drag\u00f3n Kantoborgy"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: right;\"><strong>El ni\u00f1o drag\u00f3n<\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Extraviado de la corriente del mundo cotidiano de secuencias casi funambulescas; ido, en un arrebato mental y f\u00edsico, jugaba Kantoborgy entre los gigantescos \u00e1rboles de eucalipto, pinos y cipreses. Ausente perfecto, aplicado en olvidar las normas de este mundo gobernado por b\u00edpedos depredadores.<br \/>\nEl griter\u00edo de los guaira churos, aquellos p\u00e1jaros de enorme pico, plumaje amarillo con negro y puntos blancos, al igual que el triste lamento del p\u00e1jaro hornerito llamad lapo, que hace su nido de paja y lodo, bareque, como el hombre lo llamar\u00eda luego y copiar\u00eda de ellos, de natura, la t\u00e9cnica depurada para fabricar las primeras casas antis\u00edsmicas de los andes ecuatorianos, no lograban distraer al peque\u00f1o dragonzuelo, sino que m\u00e1s inspirado sent\u00edase con aquellos sonidos del bosque habitado, para dar rienda suelta a sus incesantes juegos de imaginaci\u00f3n.<br \/>\nKantoborgy extasi\u00e1base mirando al pacazo Lucio en su nadar sobre el espejo de la laguna L\u00e1grima, en busca de alguna apetitosa carpa. Su capacidad de asombro estaba en su cl\u00edmax, f\u00e9rtil cerebro, mente sin la contaminaci\u00f3n y adormecimiento que emana a raudales ignominiosos aquella infernal y maldita caja llamada \u201ctelevisi\u00f3n\u201d. Lucio el Pacazo, se escond\u00eda tras la enorme figura de la barca Tortuga a esperar que Kantoborgy suba a lomo de la barca, y entonces asomarse de golpe en espera de lograr m\u00e1s que un susto al peque\u00f1o drag\u00f3n, festejar y re\u00edr a panza rugiente si Kantoborgy terminaba en las profundidades insondables de la laguna L\u00e1grima.El ni\u00f1o drag\u00f3n, hac\u00eda uso de los poderes de los de su especie, confiando que los mismos eran producto de su on\u00edrico mundo, aguzaba su mirada en busca del Pacazo, sin perturbarse por el reflejo que de sus ojos hac\u00eda el espejo de agua, la laguna l\u00e1grima reflejaba tres pupilas diminutas que aleatoriamente formaban un asteroide y luego una lemniscata, el iris torn\u00e1ndose \u00e1mbar y canela, esmeralda y zafiro. La piel de Kantoborgy reflejada en la laguna era un tapiz tetra dimensional de dodecaedros plat\u00f3nicos, cuyos lados en grupos impares tomaban el color de la miel de los oyotongos, mientras que los grupos de lados pares eran del color de un rub\u00ed.<\/p>\n<p>Con esa mirada especial imaginaba ver al Pacazo tras la barca tortuga, en realidad ve\u00eda. Entre su imaginaci\u00f3n y la realidad terminaba confundiendo las percepciones de los de su especie, as\u00ed que montaba a la barca dando una peque\u00f1a oportunidad para que el Pacazo se izara sobre las aguas y mostrara todo su corpulento cuerpo de reptil de r\u00edo, e intentara coletear con ferocidad a la barca(\u2026) o al mism\u00edsimo Kantoborgy. Luego sobre las agitadas aguas de la antes mansa laguna L\u00e1grima, iniciaban los juegos de persecuci\u00f3n y captura entre aquellas dos especies rivales desde los arcanos del tiempo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Los juegos infantiles, en los que prima la imaginaci\u00f3n, y la capacidad de cambiar la realidad, provocan un deliciosos aletargamiento, el deseo de dormir y seguir so\u00f1ando lleva a Kantoborgy a recostarse en su barca tortuga; mientras el pacazo Lucio entiende que las horas de juego han llegado a su fin, tambi\u00e9n \u00e9l va en busca de la orilla, trepa \u00e1gilmente haciendo buen uso de sus garras prehist\u00f3ricas en la enorme piedra en forma de batea, all\u00ed descansar\u00e1 y recobrar\u00e1 la fuerza para otra batalla, la inconmensurable ola de neutrinos prodigados por el astro rey son el combustible de recarga por excelencia para sus m\u00fasculos reptilianos.<br \/>\nLas aves del bosque regresan a sus labores, ya no hay batalla que contemplar, su trinar profundiza a\u00fan m\u00e1s el sue\u00f1o del ni\u00f1o drag\u00f3n, \u00e9ste se sumerge en el laberinto de la inconciencia, medra entre el distorsionado universo de los recuerdos, a ratos, se sacude involuntariamente ante las im\u00e1genes de sus sue\u00f1os. Entrando en la zona profunda del mundo on\u00edrico, Kantoborgy recuerda que fue hace poco, cuando se qued\u00f3 dormido sobre la copa del \u00e1rbol de capul\u00ed, subi\u00f3 a \u00e9ste con un objetivo claro, trazar un mapa de los lugares por donde la familia de las Guineas, bajo el mando del ansioso gallo Culincho, deambulan en busca de camorra, pelea, s\u00ed porque desean ense\u00f1orearse sobre el resto de aves que habitan la m\u00e1gica estancia, La Cuadra. Una vez llegado al punto m\u00e1s alto del \u00e1rbol de capul\u00ed, quien todav\u00eda no era ni\u00f1o drag\u00f3n, sintiose pesado, aplastado por una gelatinosa masa incolora, sin sabor, sin olor; sencillamente fue como salir de su universo tetra dimensional para caer en el embudo giratorio de un mundo de m\u00e1s dimensiones, un lugar en el cual se podr\u00eda observar a las criaturas que medran en el exterior de nuestro mundo. Los habitantes de estas dimensiones se perciben con todo el sistema nervioso, los lenguajes humanos, los sonidos, las gesticulaciones son innecesarias, todo se transmite y entiende mediante la radiaci\u00f3n electroqu\u00edmica. Bajo el \u00e1rbol de capul\u00ed, el cuadr\u00fapedo grasiento llamado Fox, ladra incesantemente, siente a los que acechan en el umbral de este mundo, teme por Kantoborgy, pues \u00e9ste ha ca\u00eddo en un profundo sue\u00f1o. Fox no teme que Kantoborgy descienda como presa y se despedace en la ca\u00edda, pues el \u00e1rbol es muy alto, sino que teme por su escape mental, por las consecuencias de contactar con criaturas de otro mundo. La percepci\u00f3n del can es superior al que tiene el com\u00fan de los b\u00edpedos depredadores del momento, los humanos.<\/p>\n<p>Kantoborgy en su dormitar profundo sobre la copa del capul\u00ed, presiente a la criatura que ha salido del infund\u00edbulum cronosincl\u00e1stico, quien ahora lo mira desde arriba y merodea sobre su rostro y cuerpo, mientras proyecta un infinito degrad\u00e9 de luces turquesa, de pronto Kantoborgy abre sus enormes ojos, con ello, deja entrar la amorfa sustancia et\u00e9rea, sin terror, sin espasmo, sencillamente aceptando que la naturaleza tiene sus misterios, y reconociendo que quien entr\u00f3 por sus ojos y tom\u00f3 posesi\u00f3n de su instancia cerebrica, era \u00e9l mismo, convencido estaba de que en sue\u00f1os simplemente sali\u00f3 a recorrer los incomparables jardines de La Cuadra, volando a placer sobre las copas de los \u00e1rboles de Pico &#8211; Pico, que generosamente le regalaban los colores de sus frutos y los aromas de sus flores, sigui\u00f3 volando y fue a regodearse en las ramas del enorme Nogal, que en la noche cobija a la manada de Guineas, m\u00e1s durante el d\u00eda es la guarida del rey de los gatos, el se\u00f1or Melkor de Esargoth, \u00e9ste no se eriz\u00f3 simplemente ronrone\u00f3 presintiendo el vuelo de Kantoborgy, quien acaricio el hermoso pelaje del felino.<\/p>\n<p>Recuerda Kantoborgy en su sue\u00f1o profundo sobre la barca Tortuga, las nuevas sensaciones experimentadas mientras dorm\u00eda sobre la copa del gran capul\u00ed; una de ellas era producida por las ondas sonoras al chocar sobre su piel, luego pasa a sus o\u00eddos y el cerebro decodifica y aclara que es la energ\u00eda sonora que atravesando el aire chocan y se amortiguan sus electrones sobre las ahora s\u00faper sensibles escamas diminutas que cubren el cuerpo del ni\u00f1o drag\u00f3n.<br \/>\nEl cerebro de Kantoborgy empieza a reordenar la red neuronal, hacen falta m\u00e1s conexiones para procesar y decodificar las se\u00f1ales de todos los nuevos transductores sensoriales de su cuerpo, el sonido y la luz que provienen del mundo exterior a su funda org\u00e1nica, ahora se constituyen en avalanchas de informaci\u00f3n, que pese a estar muy amortiguadas sus ondas portadoras por el efecto Doppler, son decodificadas y enviadas al cerebro mediante se\u00f1ales fotoqu\u00edmicas por las escamas tipo hipercubo.<br \/>\nDe repente siente ardor en sus ojos, la masa et\u00e9rea termina de entrar y ha tomado la forma de un feroz drag\u00f3n en su interior. Despierta, por el atronador llamado de su padre, \u00e9ste ha llegado como siempre haciendo estallar el aire con su voz. Fox calla, al fin retorna a la cordura, se sienta y espera la orden del padre de Kantoborgy, quien \u00fanicamente llama a su cr\u00edo para que baje del \u00e1rbol, que ese no es sitio para dormir, le increpa que no es ning\u00fan mono para andar colgado en las ramas. Kantoborgy finalmente despierta con la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de que ha hecho de las suyas revoloteando por toda la Cuadra, persiguiendo a dioses y demonios.<\/p>\n<p>Despierta tambi\u00e9n el ni\u00f1o drag\u00f3n de su profundo dormitar sobre los amplios lomos de la barca tortuga, y como sucediera hace ya muchos d\u00edas al despertar luego de el extra\u00f1o suceso sobre la copa del \u00e1rbol de capul\u00ed, otra vez se desconoce. Se extra\u00f1a de no ver el campo de luz rodeando su cuerpo, los colores \u00e1mbar y cian que emanaban sus escamas h\u00edper c\u00fabicas no est\u00e1n. Lucio, el pacazo duerme, Kantoborgy lo mira y se asombra, siente los horrores antediluvianos en los sue\u00f1os del reptil, las im\u00e1genes y sonidos de aquellas remotas \u00e9pocas retumban en su red neuronal, toma las escenas como si fuesen nubes de colores y las lanza sobre el espejo de la laguna l\u00e1grima, se espanta al ver que en realidad son las tres ni\u00f1as de sus ojos que en forma de un astroide giratoria est\u00e1n proyectando a manera de pel\u00edcula los recuerdos mentales, los sue\u00f1os de Lucio, de manera n\u00edtida se proyecta sobre el tapiz de las aguas en calma. Tiembla Kantoborgy al mirar su reflejo sobre la laguna l\u00e1grima, sus orejas vibran casi imperceptiblemente, de ellas emergen las ondas de audio de un mundo pret\u00e9rito, roncos gemidos de una Gea naciente, atronadores voces de los flujos de electrones presionados por un inconmensurable voltaje que los hace correr y chocar para producir la luz que divide la oscuridad. El espejo de agua tiembla en su tentativa por retener los flujos de energ\u00eda que provienen de Kantoborgy.<\/p>\n<p>Fugaz tiempo de enso\u00f1ar. Las transformaciones del ni\u00f1o drag\u00f3n doblan el espacio-tiempo, se dilatan las horas en su nuevo mundo, tras las puertas acechan extra\u00f1as criaturas, ahora en el mundo del b\u00edpedo cae la noche, Kantoborgy est\u00e1 en el centro del bosque de la Cuadra, oye el llamado de su padre, \u00e9ste como siempre busca a su cr\u00edo por todos los recovecos, sabe lo travieso que es, lo acompa\u00f1a el se\u00f1or de los gatos Melkor De Esargoth. A lo lejos se escucha los ladridos de Fox, cumple penitencia, est\u00e1 coartada su libertad por la osad\u00eda de dar buena cuenta del avezado ganso, quien otrora cuando el can era apenas un mozo de tres meses, castigo a picotazo y aletazo, por plantar su lobezna mirada sobre las princesas de su har\u00e9n.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ni\u00f1o drag\u00f3n Extraviado de la corriente del mundo cotidiano de secuencias casi funambulescas; ido, en un arrebato mental y f\u00edsico, jugaba Kantoborgy entre los gigantescos \u00e1rboles de eucalipto, pinos y cipreses. Ausente perfecto, aplicado en olvidar las normas de este mundo gobernado por b\u00edpedos depredadores. 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