{"id":2759,"date":"2023-11-01T00:01:05","date_gmt":"2023-11-01T05:01:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=2759"},"modified":"2024-03-04T19:00:54","modified_gmt":"2024-03-05T00:00:54","slug":"tetracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=2759","title":{"rendered":"Tetraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">No acotada, infinita como el universo, crece entrop\u00eda; la variabilidad de especies decrece, la criatura sospechosa medra por la inmortalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft \" src=\"https:\/\/i.etsystatic.com\/6853575\/r\/il\/8cdc6c\/3716060884\/il_1588xN.3716060884_ch8x.jpg\" alt=\"Lycorma delicatula\" width=\"251\" height=\"251\" \/>Oto\u00f1o.<\/p>\n<p>Un inmerecido regalo, un nuevo y prolongado tiempo de paz, antes del tan anhelado ulular de hachas violentado las cabezas hirvientes.<\/p>\n<p>Eolo acelera, viene desde las regiones aletargadas y fr\u00edas, donde las mol\u00e9culas disfrutan el no moverse; el estar quietas hasta sus entra\u00f1as quarkianas, es su objetivo. Ellas; sin ansia, sin recelo alguno y si un \u00e1pice de venganza, evitan el cin\u00e9tico derroche que irradia alimento para la heliog\u00e1bala entrop\u00eda. Mol\u00e9culas de cuya quietud Eolo se nutre, y lleva por el mundo la fragancia purificadora del fr\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El fr\u00edo, aunque todav\u00eda falto de gelidez, sepulta la ya casi no ponderable emanaci\u00f3n del inmundo y pestilente calor de las metr\u00f3polis. S\u00ed, aquellas ruinosas serpientes de petr\u00f3leo y silicio, hechas con rocas trituradas hasta llegar a formar un talco tenebroso y compacto, que forman el repulsivo tallar\u00edn por donde medran las criaturas cuya felicidad radica en el acopio de cosas.<\/p>\n<p>\u00a1Oh! Espectros llenos de tinieblas.<\/p>\n<p>Tinieblos b\u00edpedos, adoradores de la luz artificial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alzan sus morbosas manos hacia los esperp\u00e9nticos y luminosos letreros llenos de nauseabunda y falsa propaganda. Enormes letreros llenos de im\u00e1genes y sonidos promoviendo una mef\u00edtica felicidad instant\u00e1nea.<\/p>\n<p>Los Tinieblos elevan su voz, y el f\u00e9tido aire eleva las plegarias majaderas e insensatas que fluyen desde el vac\u00edo insondable de su ser. El estruendoso griter\u00edo en las m\u00faltiples lenguas, se condensa en gotas venenosas, que vuelven a caer como dagas hirvientes. Las sienten as\u00ed, los pocos que a\u00fan permanecen despiertos.<\/p>\n<p>El oto\u00f1o, su bienvenida frescura, alerta a la vida, a los verdaderos vivientes org\u00e1nicos, a todos quienes no son due\u00f1os ni de sus sue\u00f1os. Marmotas, ardillas, gatos y mofetas, aves e insectos, todos, todos ellos han prestado mucha atenci\u00f3n al murmullo de la inmensa red de ra\u00edces y hongos. Eolo se regodea por doquier, cada vez m\u00e1s fr\u00edo.\u00a0 \u00abEl Color que cay\u00f3 del cielo\u201d, siempre decae la cobija fot\u00f3nica y matiza todo, las flores y las hojas palidecen y se precipitan.\u00a0 Caen las hojas para ayudar al fr\u00edo a congelar y ocultar la inmundicia. Los Tinieblos se espantan del resurgir de la Lycorma delicatula &#8211; \u00a1Plaga! -gritan con demencial pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El r\u00edo, a\u00fan corre. Pronto tambi\u00e9n ocultar\u00e1 su rostro, bajo una piel de hielo que cada a\u00f1o es menos gruesa, -el clima cambi\u00e1tico -dicen los r\u00e9probos. A\u00f1os mas y ya no tendr\u00e1 su g\u00e9lido abrigo; cada temporada la nieve tiene m\u00e1s repugnancia de recostarse sobre las metr\u00f3polis.<\/p>\n<p>No hay ser vivo que no se espante al mirar de cuando en vez, y de reojo, hacia la ampulosa metr\u00f3poli y sus agujas creadoras de amenazante sombra.<\/p>\n<p>Oxidadas agujas que espantan a helios, desean apu\u00f1alarlo, guardan celosos y en obscuridad a sus habitantes.\u00a0 Ellos, los que habitan las entra\u00f1as de las tenebrosas agujas, en su mayor\u00eda medio viven por entre las ennegrecidas patas de cemento; hay otros que pululan por su vientre revuelto, y a\u00fan son menos los que medran \u201cbendecidos\u201d en las alturas del aluminio y el cristalino silicio; todos ellos alzan sus manos y elevan su voz al contemplar la megal\u00edtica maldad. Todos est\u00e1n muertos de felicidad.<\/p>\n<p>Momias de diversos colores, tama\u00f1os y que medio se entienden entre ellos con distintas lenguas. Sospechosas criaturas, todas esclavas. Unos con afinado y profundo conocimiento formal, pues las castas privilegiadas necesitan de obreros calificados para que mantengan este su mundo moderno. Otras, criaturas sospechosas tambi\u00e9n, son esclavos comunes, aunque est\u00e1n convencidos de que han subido de nivel&#8230; no s\u00e9 a qu\u00e9 nivel han descendido previamente.\u00a0 Que han mejorado, y mucho sus est\u00e1ndares de vida -dicen. Supongo que su est\u00e1ndar es en referencia a sus or\u00edgenes, pues llegan en hordas dantescas desde los pa\u00edses de la sexta paila y m\u00e1s al fondo. Siguen siendo perros rabiosos llenos de dolor y resentimiento soterrados. El silencio y la soledad paralizan sus sentidos, por ello comen con gula infinita las sandeces vocalizadas al son de estridentes ruidos. Y en esto, son iguales a cualquier otro habitante.<\/p>\n<p>Hay unas pocas criaturas sospechosas, que no son esclavos, o eso me ha parecido. Son los traperos, as\u00ed se hacen llamar. De ellos, de los traperos, hay mucha literatura, algunas trilog\u00edas encomiables. Sin embargo, ellos al igual que cualquier otro ilustrado con o sin oro, corren, aceleran hasta separarse de sus cuerpos.\u00a0 As\u00ed fluye la muerte, en el pa\u00eds de las \u00faltimas cosas; intuyo que los sospechosos esclavos, pronto se alimentar\u00e1n de las castas privilegiadas. Es decir, los \u00abMorlocs\u00bb tendr\u00e1n el control, sobre todo.<\/p>\n<p>A\u00fan recuerdo, sudoroso y angustiado, lleno de furia, la primera vez que fui obligado a ver las siniestras agujas de hierro y cemento, de aluminio y vidrio &#8211; Las circunstancias fren\u00e9ticas de la supervivencia, que se encarnan como dagas, no obligan a hacer lo no deseado, lo hace la incontenible curiosidad, ese pegajoso abrazo evolutivo, regalo terrible que recibieron los viscosos seres de alb\u00famina. Como sea, obligado o sediento de curiosidad, apenas si contempl\u00e9 el basurero ardiente y megal\u00edtico. A\u00fan era verano, la noche lo cobijaba todo, cual luc\u00edfugo demonio cubr\u00ed con mis manos mis temblorosos p\u00e1rpados cerrados con dolorosa presi\u00f3n, evitaba la inmunda luz artificial y las grotescas formas que alumbraba. En un atto segundo sent\u00ed, no vi, sino que sent\u00ed que contemplaba la devastaci\u00f3n del universo. Un horror inenarrable invadi\u00f3 a cada \u00e1tomo q me constituye, pues sent\u00ed lo que implica conocer lo que nos est\u00e1 vedado. En mi mente se form\u00f3 la Pentaci\u00f3n de la Tetraci\u00f3n Aleph sub cero de un gugol, as\u00ed de brutal ser\u00e1 la rapidez y furibunda destrucci\u00f3n de toda esta malhadada parafernalia megal\u00edtica\u2026 junto a sus entra\u00f1as y a los habitantes y creadores de la demencial epidermis.<\/p>\n<p>Mirar y sentir tan cerca el poder brutal de la sospechosa criatura dominante, es una forma de morir. El vac\u00edo perfora tus entra\u00f1as, es una forma repugnante de soledad, una prueba irrefutable de la nada. Ni la amenazante presencia de los seres primigenios que acechan desde fuera, y que sientes en Insmouth, en Massachussets, o en el apacible Boston deslumbrante, causan tan mala impresi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes del fin, quiz\u00e1 antes del retorno a la locura. A diario voy a por el b\u00e1lsamo refrescante que es el contemplar la vida en el jard\u00edn bot\u00e1nico.<\/p>\n<p>Quer\u00eda estar con los osos y con los pumas, corriendo por praderas y bosques milenarios, aferrarme a las rocas heladas de las monta\u00f1as, limpiar del hierro insultante al Half-Dome; pero tan solo perd\u00ed una vida m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde encuentras no la felicidad, pero s\u00ed el contentamiento? \u00bfViajando por entre las ruinas de tu red neuronal, enso\u00f1ando, creando, cambiando y destruy\u00e9ndolo todo? \u00bfO siendo parte del reba\u00f1o?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es oto\u00f1o.<\/p>\n<p>Como siempre y de espaldas haca la megal\u00edtica e iluminada atrocidad, me pierdo entre los vericuetos citadinos, parece q anhelo el encuentro con alg\u00fan ser que est\u00e9 de paso por esta galaxia; entonces, as\u00ed tan de repente me siento atra\u00eddo y por el m\u00e1s l\u00fagubre de los sitios, casi deshabitado y fuera de tono, lo cual significa que es un atisbo del para\u00edso.<\/p>\n<p>Veo que sobre un altar muy elaborado reposa a sus anchas la pesada y muy sofisticada maquina cafetera. Un doble ristretto -pido de forma arcaica y parsimoniosa. Retruena y resopla ardientes vapores la venerable m\u00e1quina, luego de un respiro el barbudo dependiente trae el supuesto elixir, frunce su se\u00f1o al ver mi expresi\u00f3n de claro desencanto torn\u00e1ndose ya en rabieta; en un instante puse en alerta al barbudo dependiente, al increparle por la ins\u00edpida e inolora bebida. Acto seguido hice alarde de mi saber y exquisito paladar para con la espirituosa caturra, el dulzor del catuai&#8230; me contentar\u00eda con un coffea arabica bourb\u00f3n -espete. Que atrocidad de lenguajes tejen un esperp\u00e9ntico puente entre los abismos de una misma subespecie.<\/p>\n<p>Con su repentina entrada, hace trizas al tenso ambiente un enorme gato de azules ojos, \u00e9l preced\u00eda silencioso e inmaculado la sedosa entrada de una princesa \u00e1rabe, toda ella llena del candente y sin par aroma de las arenas doradas y por eones destiladas por un rabioso helios; Ella viene y se acerca, derrochando perfume y fragancias de una tierra remota y ardiente; por un ef\u00edmero y esquivo instante llen\u00f3 mi ausencia de vida. Mientras el gato confianzudo se acurrucaba en mis piernas, la sin par criatura me despert\u00f3 con un verdadero ristretto doble de geisha, mientras su voz acaricio mis o\u00eddos al decir:<\/p>\n<p>Se llama Zarah, y es una gata. En sus ojos el sol reflejado en las arenas del tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despert\u00e9 entre los aromas de roble y jerez, que desprenden los sorbos del MacAllan reposado d\u00e9cada y media. Yo soy el vac\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lejano rumor de las hordas de Tinieblos de pronto se vuelve ensordecedor y amenazante, entonces trepo impaciente a un enorme y viejo Quercus, las ardillas me gu\u00edan hacia lo m\u00e1s alto; la manada de quejumbrosos no termina de pasar.\u00a0 Son millones de @usuarios de @Facebook, @Youtube, @Whatsapp, @Instagram, @TikTok, @WeChat, @Snapchat, @Douyin, @Telegram, @Kuaishou, @QQ, @Sina Weibo, @Twitter, @Pinterest @etc @etc. que se han quedado solos y al fin libres, pero ello es justamente lo que los ha derrumbado mentalmente. Nunca m\u00e1s estar\u00e1n en l\u00ednea esas plataformas, por ello la horda se precipita al fondo del aletargado Milin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un elegante y ef\u00edmero Shell-script \u00a0de @satoshi ha puesto orden y silencio en el ciber-espacio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>L. Vivar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No acotada, infinita como el universo, crece entrop\u00eda; la variabilidad de especies decrece, la criatura sospechosa medra por la inmortalidad. &nbsp; Oto\u00f1o. Un inmerecido regalo, un nuevo y prolongado tiempo de paz, antes del tan anhelado ulular de hachas violentado las cabezas hirvientes. 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