{"id":244,"date":"2008-08-27T23:09:42","date_gmt":"2008-08-27T23:09:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.kantoborgy.com\/nuevokantoborgy\/?p=244"},"modified":"2024-03-04T19:00:57","modified_gmt":"2024-03-05T00:00:57","slug":"poseso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.kantoborgy.com\/?p=244","title":{"rendered":"Poseso"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: justify\">\nA lo lejos, con la mirada puesta en el negro cielo, camina Salvador. La gar\u00faa y los arrebatos del gran Eolo, que festeja su furia en este mes de agosto, seguramente lo ayudan en sus meditaciones sobre Gea y su virus m\u00e1s evolucionado: el b\u00edpedo depredador.\u00a0\u00a0Pasa cerca de \u00e9l una hermosa Galadrina, tard\u00edamente \u00e9l intenta cambiar de \u201cvereda\u201d, la bella criatura se le acerca, \u00e9l es presa del p\u00e1nico, se queda tan tieso como una roca, el viento hace cabriolas sobre su cuerpo y ruge, -Eolo tambi\u00e9n se burla de su timidez-, incapaz de moverse o articular palabra alguna. La doncella\u00a0le pregunta sobre el tiempo, y Salvador enrojece, -se achola como dir\u00edan los de su pueblo-. Ella espera la respuesta con extra\u00f1a paciencia, mientras Salvador musita que no lleva reloj y\u2026, sus labios tiemblan, mientras su rostro inicia a lo grande el proceso de enrojecimiento, ella sonr\u00ede causando en \u00e9l un ext\u00e1tico espasmo\u2026 Al retornar del fugaz viaje se enfurece, cree haber sido una estatua durante eones siendo contemplada por ella, la gar\u00faa sobre su rostro se evapora, no quiso explicarse con la doncella, y emprendi\u00f3 veloz carrera hacia \u201cabajo\u201d.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nSalvador siente sobre sus espaldas el fuego de aquellos ojos de \u00e1mbar, la mirada de esa criatura lo penetra como un l\u00e1ser, pero sigue corriendo mientras maldice su conducta de animal salvaje. El viento y el p\u00e1ramo no dejan de azotar su rostro y su cuerpo, ha corrido tanto que es un pulm\u00f3n jadeante, escapando de lo desconocido. Se detiene, teme regresar a ver (\u2026), el aroma de&#8230; es ahora parte de su universo, y aquel l\u00e1ser de \u00e1mbar parece que ha cambiado la forma f\u00edsica de su estructura cer\u00e9brica, se siente invadido, alterado a nivel cu\u00e1ntico.\u00a0\u00a0Ha llegado a su cuadra, est\u00e1 a salvo, ahora intenta escapar de las disquisiciones de rigor sobre lo sucedido, enciende la chimenea, Mashif\u00fa atento a la debacle de su amo, inicia el rito del ronroneo hasta acomodarse sobre las piernas de Salvador, mientras \u00e9ste acaricia su peludo lomo, rasca su barbilla. Pero es in\u00fatil su intento de olvidar y se entrega a la tortura de razonar intentando explicar su comportamiento, y explicar la existencia de <i>ella<\/i>. El crepitar del fuego, -qu\u00e9 hermoso es el cuarto estado de la materia, el plasma-, lo cautiva, cree ver ah\u00ed dentro la forma divina de <i>ella<\/i>, se recrimina por no vencer el recuerdo de su rostro, de su aroma, de de la luz de su sonrisa, de sus ojos que causan \u00e9xtasis profundo. Salvador empieza a contarle a Mashif\u00fa los detalles de su atolondrado encuentro, el gato lo mira, le lanza un zarpazo lleno de cari\u00f1o animal, \u00e9l comprende que est\u00e1 siendo presa de los efectos bioqu\u00edmicos que producen en su cerebro placer, trata de convencerse que las endorfinas y su efecto euf\u00f3rico son las culpables de todo este proceso de an\u00e1lisis y recuerdos. Continua hablando para Mashif\u00fa, ahora le cuenta su teor\u00eda de la reproducci\u00f3n, le dice que la mente evolucionada y compleja del b\u00edpedo depredador del momento, no acepta que \u00fanicamente por ley natural para perpetuar la especie hay que dar paso a la reproducci\u00f3n, sino que la mente mediante reacciones qu\u00edmicas produce el <i>amor<\/i>, justificando as\u00ed las relaciones entre los sapiens-b\u00edpedos.\u00a0Las horas inexorables transcurren, la noche sorda invade el espacio y el tiempo, Mashif\u00fa duerme a panza rugiente, y Salvador antes de rendirse a Morfeo, concluye que <i>ella<\/i> no existe, que el encuentro no fue real, pero el pacer de recordar es infinito, es tan hermoso como el fractal m\u00e1s elaborado, pues no solo es una estructura fr\u00eda y matem\u00e1tica, sino que tiene aroma y sabe a miel de los Elfos.<br \/>\nEl esc\u00e1ndalo del las gallinas de guinea bajando con sus cr\u00edas desde la copa del enorme y viejo nogal, que ocupa el centro del hermoso jard\u00edn de su cuadra, sorprende a Salvador apoltronado en el sof\u00e1, el fuego en la estufa se ha extinguido, Mashif\u00fa pl\u00e1cidamente ha dormido, y \u00e9l extra\u00f1os sue\u00f1os cree haber so\u00f1ado. Este d\u00eda se comer\u00e1 el cerecate intentando recordar exactamente lo que ha so\u00f1ado, de lo \u00fanico que est\u00e1 seguro es que en sue\u00f1os, <i>ella<\/i>, a quien ha decidido llamarle <i>La Innombrable<\/i>, fue actor principal.<br \/>\nTodo el d\u00eda su mente ha trabajado recordando sue\u00f1os, y sobretodo el fugaz encuentro de ayer, es tal el placer que le causa el impregnado aroma de <i>La Innombrable<\/i>, que su cerebro ahora proyecta hologramas terriblemente exactos de su esbelta e inigualable figura, repite en voz alta a punto de gritar que el recuerdo de su mirada terminar\u00e1 con la poca cordura social que le queda, pero se deleita en los ojos de \u00e1mbar, y en el goce profundo que estos provocan en los cada vez m\u00e1s prolongados estados de ataraxia.<\/DIV><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; A lo lejos, con la mirada puesta en el negro cielo, camina Salvador. 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