Bookmark and Share

La curiosidad es la madre de todas las aventuras. Eso fue exactamente lo que recorrió el laberinto de mi cerebro y presionó para tomar la decisión, tan poco meditada, aunque es menester reconocer que los monstruos y fantasmas internos que conforman todo lo que somos, revelaron en sueños y pesadillas -no está en tus genes soportar a la muchedumbre, no es parte de tu configuración quarkiana el ser aparente.- Fueron las incisivas palabras que rebotaban entre las ruinas de la conciencia… ecos de un preternatural pasado cuando Kantoborgy crepitaba en este mundo. Pese a ello, a las terribles advertencias, armé los bártulos de la tienda de libros cuyo nombre hace ya tanto tiempo inventé Bípedos Depredadores. Hasta mandé construir una mesa de gentil figura para soportar el peso de las ideas que se expondrían en la FIL Guayaquil 2012.

Los prolegómenos de la preparación a una aventura tan desdichada como la de ir en busca de los tumultos humanos, aunque éstos sean en la bella ciudad de Guayaquil, son indescriptiblemente funestos. Mejor es contar, que sobre los lomos de la cuadrúpeda cauchosa motorizada Menta Glacial, el viaje fue placentero, el recorrido por entre las olas de aire cálido de la costa es una delicia…el llegar a los poblados aparentemente abandonados y encontrarse con la mirada cantarina de una sin par doncella en el Candente Toboso fue un elíxir de vida. Debo agradecer al señor Muelabroka por las carreteras y puentes construidos, es placentero el viaje, sin remesones ni polvaredas…claro, siempre hay quienes se adueñan con pitos y violentas rebasadas…así es el bípedo depredador del momento NO LE PIDAN MÁS.

Continue reading

Bookmark and Share