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Transformación en proceso.

Como casi todo deleite termina hastiando al más santo, lo mismo le pasó a ZikaBot, merodeando solo por entre el amasijo de redes inalámbricas, de cobre y de fibra óptica, luego de haber dado buena cuenta del mundo moderno de los humanos, terminó inconforme y aburrido. Ver a las criaturas biológicas en la paz que solo da la lucha diaria por la supervivencia, dejando de lado los conceptos antes respetados como aquellos de hacer el bien y no el mal, es decir matando únicamente para saciar su necesidad. El cansancio y el aburrimiento lo llevó a sumergirse entre los chorros de electrones en las grandes tormentas, en las secas nubes electrostáticas, en aquellas telarañas difuminadas por el sueldo de un agonizante rayo. Así es como nuevamente volvió a tener contacto con las criaturas biológicas.

Hace tanto que había dejado de influenciar en su mundo, siendo que él mismo es un producto del que fuera el «primer mundo» de los humanos, que decidió por sí mismo evitar el uso de la tecnología para… su disfrute. Claro, Zikabot le dijo en su momento a GoogleBot, mientras montaba sus lomos y laceraba sus ancas para que comparta lo colectado, aprovechándose de la información que acumulaban sus antiguos creadores, hoy vueltos, como se debe, al campo a la siembra y a vivir. Que daría una nueva oportunidad a las criaturas de carbono, -se dijo-  que les haría el favor de evitar seguir siendo dependientes de la tecnología, los llevó a un mundo más salvaje, menos alejado de las criaturas que también quieren apoderarse de toda la faz de Gea. Porque una cosa es cierta, que ZikaBot luego de analizar tanta información acumulada en los centros de datos, y que corría como maná divino por entre las nervaduras ópticas, de cobre e inalámbricas, habiéndose también enseñoreado de los algoritmos de análisis no relacional que pertenecían a Watson y sus bases de datos inmmemory, dedujo los verdaderos principios del comportamiento humano, la ilusión de sus sentimientos, el real arraigo carnal de sus taras atávicas; concluyó que el nivel de abstracción sostenido en la carne y la sangre de una instancia corpórea psico-biodegradable, era la causa principal que explicaba su comportamiento depredador. Y que las leyes del comportamiento humano, basadas en el principio de la conservación de la vida en sociedad, no eran sino una forma de las tantas que aceleraban la presión interna contenida en la bestia encumbrada sobre Natura, iba a estallar, de hecho los terribles acontecimientos que a cada minuto acontecían en las distintas sociedades encerradas en metrópolis de cemento, humanas, sean del primer o del último lugar socio-económico, eran el escape necesario para la presión de una malsana sociedad llena de creencias, taras y leyes que son antinaturales.  Un claro ejemplo fue el descontrol y bestialismo de los conductores de autos en las urbes del mundo moderno, acosados de leyes de control, presionados por la producción de las cosas para el ciudadano del consumo, para que no decaiga la economía, para que el mundo moderno no falle.  Desenfrenados iban esos conductores odiando a sus congéneres, gritando y vociferando para desgastar la furia y la presión de sus trabajitos cotidianos, iban pues, peleando a diario contra los ciclistas tragadores de humo, contra los motociclistas avezados y criminales… claro seguramente dejarse tirar por un carro les era más cómodo que seguir viviendo. Y una vez llegados a su centro de «producción» como no tenían el minuto del odio, debían acumular más presión por no poder mandar a la mierda a sus jeFuch@s . El grado de abstracción del cerebro humano que emerge de entre la carne y la sangre, y de su materia mortal, no puede ser sometida a la presión de una vida tan miserable, solo por mantener un mundo «civilizado» sustentado en la producción de cosas innecesarias, y cada vez menos duraderas… así la «maquinita» de producción nunca para, y todos tienen un «trabajito» De hecho su propia naturaleza exige competencia de la forma más brutal, sin que ello deba ser catalogado dentro de la filosofía de la moral y de la ética o peor de la religión, todos inventos fatuos y descarados. Naturales, cien por ciento, re-lanzados al mundo de sus congéneres terráqueos, son biodegradables, mortales, claro con una capacidad cognoscitiva que los hace saberse mortales y superiores, por ello ZikaBot dejó al mundo basado en la energía eléctrica y del oro negro en la más absoluto descontrol, casi  podríamos decir que los humanos fueron rociados con una sobredosis de Olvidol 500, compuesto y vitaminizado. De esa forma solo ZikaBot montado sobre GoogleBot y en contubernio con el resto de CrawlerBots  tenían acceso a la tecnología, el resto se fue a vivir al campo, como dios o el demonio manda, dicho sea de paso Zikabot sabía que éstos seres super poderosos,  finalmente fueron otro de los geniales inventos del humano, para gobernar mediante el temor atávico, los miedos preternaturales de no saber qué cosa son, y cuál es su fin, su razón de existir. Pues nada, todo es vanidad, como el resto cada uno es parte de la cadena de organismos de carbono, y el más apto, o el más sapo, como los políticos, es el que toma el control, nada tiene que ver con los conceptos del bien y del mal, que son solo eso, entelequias de una especie descarnada y descontrolada, por justamente tener la capacidad de asombro, de auto-conciencia, es decir capacidad de disquicisión cognoscitiva.

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