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Entre su intimidad y sensualidad sin par, frenético ritmo en la subida, ausente perfecto reconcentrado en cada paso evitando ir con la dulce Parca por un error de bisoño montañero. El éxtasis de un cuerpo llegando a sus límites impide escalar, ver y pensar en los imposibles ojos de una Sirena de las Nieves, inalcanzable. El retorno debe ser rápido y seguro, difícil evitar las seductoras formas de las entrañas de la montaña, formas invisibles durante la noche, seductoras y majestuosas criaturas vigilantes de la intimidad del mundo de las hadas durante el día. Pausa obligada en que los ojos se saturan de un instante de belleza y enigma eterno. La mente separada de un cuerpo agitado, extático instante donde ella fue mía.
galadrina

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