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…viaje al País de las últimas cosas que ansía la gente.

Camino despacio, en estos laberintos Kafkianos hay que ir con cautela, porque a más de que nunca pasa nada, hasta las sombras inventan cuentos en estos pasillos del terror urbano. Allá en el fondo de un recoveco diviso al señor Hátun, está de plácemes embelesado en la tertulia con su jefe –¡Maldición! Ya me vieron.

-Venga señor Bomboldi, hemos preparado para usted un viaje que podría no solamente servirle para aumentar sus conocimientos tecnológicos, sino que estimo servirá para que tenga un tiempo de reflexión y relax. No se haga el huraño acérquese que con el distinguido Hátun le daremos los pormenores.
A regañadientes y esquivando a los humanos que salen al paso como por encanto, y que son trabajadores incansables de esta ficción que es el laburo en los cubículos de cemento. Ellos trabajan para el “progreso” esa ficción que nos tiene en la mierda. –En fin, ya es tarde , a ver, mejor me acerco para que deje de gritar.

-¿Qué hay Hátun?

-Hola Bomboldi, aquí el amigo Pansaleo quiere hacerte una propuesta sobre la posibilidad de que se implante la navegación por GPS en nuestra ciudad, para ello desea hacerte una propuesta.

-Sí Bomboldi, su asesoría nos ha sido muy beneficiosa, y para compensar el bajo emolumento que el proyecto le ha significado, quisiera que usted nos represente en una serie de conferencias en el exterior.

-Hace poco en su llamado entendí de usted que el viaje podría ser de relax y reflexión. Sepa usted Pansaleo, que aquellos vocablos me causan náusea. Y que la única forma de hacer una catarsis es yendo a batallar contra las verticales de una montaña -tal como manda el señor Kantoborgy-, o danzando semidormido por alguna pradera lejana. Así que supongo usted quiere enviarme a los Himalayas, o a la cordillera Blanca en Perú.

-Carajo Bomboldi, en seguida te enciendes, eres débil para la furia. Pansaleo tiene en mente otra cosa, y claro para nosotros que te hemos observado en estos meses, creemos que estás realmente estresado. Y deja de hablar de esos extraños seres de raros nombres que nos ponen la piel de gallina de los puros nervios.

-¿Y cómo no estarlo Hátun? Si aquí no pasa nada. Bueno, sí algo sucede, por ejemplo a diario la masa trabajadora se la pasa inventando ficciones, creen que hacen algo, madrugan a tomar un colectivo atestado de humanos, viajan una hora por esta ciudad arácnida y multicolor, dopándose gratuitamente del abundante humo de esta urbe sin rostro; luego, avisan a los sistemas de TI que han llegado, se registran para proceder a encarcelarse durante ocho horas entre cuatro paredes o en cubículos que ni las abejas aguantarían; allí dan rienda suelta al dime y al direte, al cotorreo incesante y a cumplir con un endemoniado y absurdo papeleo. Creo a diario se tragan media hectárea de bosque. Después, al caer la tarde hacen cola, una larga fila llena de olores rancios producto de su laburo incesante, para rendirle pleitesía a ese sensor medio venenoso que capta las huellas digitales y reparte candorosamente las bacterias que han dejado unos, para que otros las lleven en sus manitas cansadas por tanto “progreso” que crean a diario.

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