Sus bichos, sus plantas y flores y sus espolones para escalar.

Puntas 4463 msnm. Cordillera Central de los Andes, ubicado entre: al norte el Saraurco, y al sur el Filocorrales.

Picachos de manto basáltico antiguo en forma de erupción central, producido en un canal reabierto en una grieta preexistente por la cual se derramaron los flujos Pliocénicos. Su cráter en circunvalación es coronado por muchos picachos de lava andesita piroxénica. Excelente roca para una escalada en diferentes grados. La escalda a la cima inicia luego de la loma Pumamaqui, hacia una pared al suroeste de aproximadamente 30 metros y de inclinación casi vertical
Puntas montaña cordillera central
Puntas montaña cordillera central

…viaje al País de las últimas cosas que ansía la gente.

Camino despacio, en estos laberintos Kafkianos hay que ir con cautela, porque a más de que nunca pasa nada, hasta las sombras inventan cuentos en estos pasillos del terror urbano. Allá en el fondo de un recoveco diviso al señor Hátun, está de plácemes embelesado en la tertulia con su jefe –¡Maldición! Ya me vieron.

-Venga señor Bomboldi, hemos preparado para usted un viaje que podría no solamente servirle para aumentar sus conocimientos tecnológicos, sino que estimo servirá para que tenga un tiempo de reflexión y relax. No se haga el huraño acérquese que con el distinguido Hátun le daremos los pormenores.
A regañadientes y esquivando a los humanos que salen al paso como por encanto, y que son trabajadores incansables de esta ficción que es el laburo en los cubículos de cemento. Ellos trabajan para el “progreso” esa ficción que nos tiene en la mierda. –En fin, ya es tarde , a ver, mejor me acerco para que deje de gritar.

-¿Qué hay Hátun?

-Hola Bomboldi, aquí el amigo Pansaleo quiere hacerte una propuesta sobre la posibilidad de que se implante la navegación por GPS en nuestra ciudad, para ello desea hacerte una propuesta.

-Sí Bomboldi, su asesoría nos ha sido muy beneficiosa, y para compensar el bajo emolumento que el proyecto le ha significado, quisiera que usted nos represente en una serie de conferencias en el exterior.

-Hace poco en su llamado entendí de usted que el viaje podría ser de relax y reflexión. Sepa usted Pansaleo, que aquellos vocablos me causan náusea. Y que la única forma de hacer una catarsis es yendo a batallar contra las verticales de una montaña -tal como manda el señor Kantoborgy-, o danzando semidormido por alguna pradera lejana. Así que supongo usted quiere enviarme a los Himalayas, o a la cordillera Blanca en Perú.

-Carajo Bomboldi, en seguida te enciendes, eres débil para la furia. Pansaleo tiene en mente otra cosa, y claro para nosotros que te hemos observado en estos meses, creemos que estás realmente estresado. Y deja de hablar de esos extraños seres de raros nombres que nos ponen la piel de gallina de los puros nervios.

-¿Y cómo no estarlo Hátun? Si aquí no pasa nada. Bueno, sí algo sucede, por ejemplo a diario la masa trabajadora se la pasa inventando ficciones, creen que hacen algo, madrugan a tomar un colectivo atestado de humanos, viajan una hora por esta ciudad arácnida y multicolor, dopándose gratuitamente del abundante humo de esta urbe sin rostro; luego, avisan a los sistemas de TI que han llegado, se registran para proceder a encarcelarse durante ocho horas entre cuatro paredes o en cubículos que ni las abejas aguantarían; allí dan rienda suelta al dime y al direte, al cotorreo incesante y a cumplir con un endemoniado y absurdo papeleo. Creo a diario se tragan media hectárea de bosque. Después, al caer la tarde hacen cola, una larga fila llena de olores rancios producto de su laburo incesante, para rendirle pleitesía a ese sensor medio venenoso que capta las huellas digitales y reparte candorosamente las bacterias que han dejado unos, para que otros las lleven en sus manitas cansadas por tanto “progreso” que crean a diario.

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…procesando los bits en la nube.

Al que le calce el guante que se lo chante, diría un matemático si se tratase de un nuevo teorema al que todavía los físicos no le han encontrado aplicación. En el tema de manejar la información corporativa sobre aplicativos disponibles en la Internet, el asunto aún no despega, y no por razones lógicas, sino por temores fundados en la ignorancia y el falso celo para con la información de la “patria”. El manejo de la tecnología para el procesamiento de datos, en la gran mayoría de empresas cuyo objetivo principal, no es necesariamente el de invertir ingentes sumas de dinero en técnicos expertos en Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), y/o en complejos aparatos y programas, sino únicamente el de producir las cositas que hacen de este un “mundo feliz” es mediocre. El uso de la computación en la nube (Cloud Computing) es perfectamente válido.
La banca y demás sectores comerciales privados, quienes invierten anualmente enormes cantidades de dinero en hardware, software y en la capacitación de sus empleados de informática; al igual que el sector de gobierno, pasando por las empresas municipales proveedoras de servicios, deberían reconsiderar el hecho de que su negocio no es el de mantener un oneroso centro de datos (Data Center DC) repleto de los últimos servidores tipo Blade con microprocesadores Power 7, interconectados con una maraña costosa de dispositivos de Networking. Y que, a más de todo este hardware “maravilloso” se apuntan al uso de las “novedosísimas” plataformas de integración y re-aprovechamiento de la tecnología existente (SOA, Arquitectura orientada a servicios), que en teoría, evitan la costosa tarea de votar a la basura la infraestructura existente, y de no reemplazarla con los nuevos inventos tecnológicos del hardware. Estos esquemas de manejo de la información corporativa y la integración con cualquier tipo de negocios, tienen el objetivo de lograr la interoperabilidad en un mundo humano cada vez más globalizado y pobre.
El negocio de la fabricación de hardware y software, así como de las estrategias para el manejo de la información de este “mundo moderno”, va viento en popa, los países del primer mundo aprovechan la mano de obra barata que está disponible justamente por los efectos del mundo globalizado, en países como: Tailandia, Taiwán, Corea, China, Malasia, India, etc. Las ganancias producto de las ventas de la tecnología para el manejo de la información son realmente abrumadoras, obviamente no consideran lo complejo y costoso que resulta el reciclaje de los componentes electrónicos que ahondan más la contaminación en el planeta; les importa un bledo. Los grandes fabricantes de hardware y software, han inventado una forma de controlar el uso ilegal de software y de reducir sus costos en el mantenimiento, soporte, y marketing para vender sus productos en el resto del mundo, este nuevo invento es el alquiler de toda una infraestructura de tecnología de información y comunicación, a la cual los usuarios acceden mediante la autopista de la Internet. Un nuevo negocio incubado el en corazón de un mundo poseído por el vértigo del dinero que produce la ficción tecnológica. Continue reading
De los medios de masas a la masa de medios

Bípedos Depredadores como enKantoborgy versus la masa, es en esencia la incapacidad de exponer en los artículos de prensa escrita, e inclusive de algunos de los medios de radio y televisión, sucesos de manera que éstos sean independientes de sus propios intereses y/o de los intereses soterrados del dueño del medio de comunicación. Y esto es justamente lo que el señor Ignacio Ramonet, expuso el día de ayer 14 de mayo del 2012 en la Capilla del Hombre (de un verdadero artista Guayasamín), a una nutrida concurrencia de los estudiantes de periodismo de este país llamado Ecuador.

También estuvo presente en la conferencia el buró político y el máximo exponente del gobierno de turno, quien en buena hora ha tenido la fortaleza y capacidad de hacer trizas a los falsos cimientos de ese malhadado cuarto poder del estado y del mundo entero llamado “los medios de comunicación” entre otros temas de estructurales de fondo como eduucación y vialidad que no viene al caso detallar, así como también ha hecho trizas a las Goras y Gogorks politiqueros que mientras no ostentan el poder dicen tener sabiduría para arregalrlo todo en este pedacito de planeta llamado Ecuador. Supo comunicar Ramonet, que es un buen negocio el hacer con los periodicuchos de todos los días, una faena de encanto para la sociedad de borregos que sigue creyendo que la prensa dice la verdad, bueno, de seguro sí dicen su verdad. Pero que el negocio está fracturado por la ola verde, los altos costos de producción, que nadie lee periodicuchos porque todo está en la red de redes que es gratis y permite ante todo contrastar las noticias, editoriales y todo lo que sea necesario.

Nada sorprendente resultó la ausencia en esta conferencia de quienes, al menos en este país, dicen tener la razón sobre lo que es hacer periodismo; obviamente tampoco aquellos que dicen tener un adecuado concepto de libertad de prensa y de expresión. Al menos hubiesen ido para intentar hacer una pregunta decente o un contraste de ideas. Éstos perioverborreos ausentes, hoy tras sus fangosas trincheras del poder mediático por seguro dirán y mucho al respecto, repitiendo maniáticamente que la conferencia de Ignacio Ramonet fue un desesperado intento de los comunistas que se han tomado el país, por ganar más adeptos. Dirán que son acelerados intentos en vísperas de todas las sanciones terribles, oscuras y de consecuencias inimaginables que están por caer sobre este paisito por estar con un gobierno que cuestiona la “inmaculada verdad de los medios de comunicación”. Recuerdo que las mismas maldiciones dijeron los perioverborreos, que caerían sobre el pueblo enardecido aborregado y empobrecido, cuando la banca tembló. Recuerdo como los medios de comunicación ignorantes absolutos del manejo económico entrevistaban mediante sus perioverborreos caricaturescos a los esbirros del poder económico de gobiernos anteriores, aupándolos a pronosticar pestes y terribles males contra el país cuyos actuales gobernantes se rebelan ante la “correctísima” y audaz estafa de los señores banqueros. Hoy Europa quiere mandar a guillotinar (o debería hacerlo) a los tales banqueros; mientras todavía algunos político-verborreos valiéndose de sus poderes en los medios de comunicación; como aquel mandatario de la España-mora, que le pide al “durmiente pueblo” “…un poquito más de esfuerzo” ¿SIGUEN CREYENDO EN LOS MEDIOS Y SUS PERIOVERBORREOS?… ta parece seguimos en la Francia del siglo 18 con algunitos fungiéndo de caderitas al puro estilo de José Fouché.
La Internet resultó ser una bomba social que despertó al pueblo que aprendió a leer y algo entender, ha sido el medio eficaz y eficiente para que el humano común busque y contraste lo que la prensa escrita ha sido incapaz de ofrecer, o quizá lo hacen a propósito, como antaño en el medioevo lo hizo la curia católica prohibiendo a la gente el acceso a la información valiéndose de mantener al común del humano en la ignorancia profunda que permite controlarlos y aborregarlos. La tecnología per se no busca la liberación de la mente de los humanos, pero desde el invento de la imprenta hasta ahora la Internet han sido el cauce perfecto para el despertar de unos cuantos, no de la masa evidentemente. Antiguamente el uso de pergaminos o el acceso a ellos, o a los libros era casi imposible para la gente, primero porque no sabían leer ni escribir, segundo porque estaban destinados a los ricos. Hoy la Internet es para todos, allí sabios y necios postean y leen lo que les interesa. Claro me asalta un temor sobre la permanencia de los datos y la información digital, hoy puedo leer pergaminos y la misma piedra Rosetta, pero es casi imposible recuperar información digital de medios como cintas secuenciales inclusive de un disquete de 5.25” ¿Qué pasaría si una ionización fuerte producida por un fogonazo del sol dejare en soletas a todo nuestro mundo virtual que se ejecuta sobre la plataforma de la electrónica y sus seres de silicio? Probablemente luego del caos por la muerte del mundo moderno, los sobrevivientes se rencontrarían alegres con la sin par GAIA.

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…a la civilización.

Feliz retorno desde el caos “moderno” a la vida en los bosques.
Obsesionado por saber el cómo va la vida en las grandes urbes humanas, inventé un trabajo para mí; una tarea que conlleva visitas anuales a las ciudades. Un auto-empleo que no me obliga a ponerme un ternito barato como el que suelen usar los burócratas de medio pelo; me visto como se me viene en gana, desnudo también quisiera poder desplazarme, porque el calor en este pedacito de planeta llamada la capital equinoccial, es a veces aterrador, a uno le salen pecas por doquier, luego de recibir el brostisante sol canicular. Cuando voy al manso Guayas o al Candente Toboso, en busca de refrescar mis recuerdos por una ausente Dulcinea, para tomar la fuerza de mantenerme en este empleo, y así poder regresar al infierno diario con toda la fortaleza y capacidad de mofa, es diferente, pues allá el calor es soporoso, humectante hasta la médula de los huesos.
El trabajito que me inventado, del cual no percibo una sola peseta, es el de perseguir para documentar a un grupito de prolijos hackers cibernéticos, que algo están cocinando en esas mentes enmarañadas y bastante entroncadas, o mejor dicho, amalgamadas con los “seres” de silicio cuyas cadenas de sintaxis permiten al actual hombre moderno producir las cositas necesarias para su “felicidad”, al tiempo que, dejan su huella en esta era geológica que es la del Antropoceno.
Sumergido cual transeúnte común, al fin diviso a unas cuadras al primer hacker, va presuroso, mira en derredor cada cierto tiempo, parece que tuviese incorporado un servomotor en su cuello, o será que logró alguna sospechosa simbiosis con los camaleones. ¡Qué calor! Y encima vamos cuesta arriba. Trato de alcanzarlo, pero camina como poseído, toma rumbo directo al Domo del Panecillo, allá donde el excéntrico señor Olegario Castro habita -¿será que son amigos y en contubernio tienen algún diabólico plan?- me pregunto mientras aseguro el no perder de vista al endiablado hacker. -¡Estás loco de remate!- le grito, tratando de que por ello se detenga, pero claro, él no me ha escuchado, o tal vez me evita a propósito. Se lanza a trepar cual geko por las paredes que conducen al Panecillo. Ahora se ha detenido, me mira fijamente, y decide soltar una gran carcajada, me grita -si escalas la pared, entonces te espero- y bueno, no soy un experimentado ochomielero, pero tampoco me dejo amilanar ante el reto. Sudoroso busco apoyo en las minúsculas presas, pienso que el resbalón podría significar mi muerte, una caída de dos metros sería suficiente para terminar desmuelado o desnucado, vergonzosa manera de morir, justo aquí, en la carita sucia de dios, en esta ciudad serpiente que hace honor al ruido, al humo y a la basura. Otra cosa sería desabarrancarse allá en el Chiriculapo, terruño de la bella Carmela, que ahora mismo debe estar gozando de un chapuzón en la pelágica laguna Pelancocha, huyendo de las miradas amorosas del renunciante Teófilo Samaniego, y sumergiéndose en la primigenia visión del lagarto Pablito; algún día iré a su encuentro allá en la hostería Remoto.
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Errante alucinado por entre los glaciares orientales del volcán Antisana, así es como me place estar, perdido entre la maraña de seracs y grietas que tientan ceder fácilmente a los invites de la bella Parca. Abajo a oriente se extiende la alfombra vegetal, húmedos parajes llenos de color y vida.
Por entre el espeso bosque tropical serpentea venenosa la víbora de asfalto, sobre cuyos ardientes lomos circulan los rechonchos de caucho y metal cargados de cadáveres de los antes enigmáticos y señoriales árboles de guayacán y romerillo. Cuerpos inertes que servirán para adornar los agujeros en la otra selva, en la de cemento, concreto y hierro, donde vive la especie dominante de este bello animal esférico llamado planeta Tierra.
Me recuerda la ominosa carretera que encarnado en cuerpo humano como estoy, debo bajar de las cumbres para perderme por otro tiempo entre los bípedos y su mundo fantasioso de la felicidad en las cosas.
Llego a la urbe de humo, hasta el corcel que me lleva hacia las montañas resiente el aire contaminado, me apeo de mi Rocinante Ruso, para de inmediato sumergirme en el universo virtual, aquel mundo donde los electrones saltarines simulan toda la infraestructura de la vida moderna en las redes sociales. Lo primero que salta por todos lados, con replicas al infinito es la gran sacudida que la bella Gaia se ha dado y con ello, como era de esperar, el sufrimiento de las colonias humanas, asentadas ya en demasía por todo el globo. Un sin fin de veces, la parroquia digital que me sigue, me ha enviado fotos y videos de tremendo sacudón. Los mensajes son muchos, uno de ellos de Don Kimo, quien con su quijotesco aspecto, se desembaraza mediante las letras, de sus temores y esperanzas, me dice que algo grande se viene, que un cambio profundo en la gente del planeta se cuece soterradamente entre los desequilibrios de las placas continentales. Supongo en el intento de Gea por liberarse de tanto bípedo depredador, podría ser que los pocos que sobrevivan en realidad retornen a la cordura y decidan hacer una vida más apegada a las normas de la sin par Natura. Dejando para la historia el comportamiento aberrante del hombre-cosa.

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…el bando del pichincha

El título de este post parecería sugerir que voy tras el elaborado procedimiento de lógica matemática, pero no es así. Sencillamente se refiere al prolegómeno tormentoso que significó el intentar cerrar una cuenta bancaria.
¡Ring ring! Es el banco que llama para indicar que tengo una cuenta de ahorros que no he movido desde hace años, y que proceda a darle movimiento o que la cancele, pues hay costos administrativos de por medio, además me dicen que haga la finesa de hacer transacciones con el dinero plástico, la maledeta tarjeta de crédito. ¿Cómo cancelo la cuenta? –pregunté- como respuesta una seca frase: -acérquese a cualquier sucursal.
Que me tengo que librar de una buena véz de este bancucho del Pichincha –me digo- mientras voy de camino a recoger la cédula, papeleta de votación … y nada más se me ocurre llevar.
Caminando por entre las callejuelas de este pedacito de planeta cada vez más lleno de basura, polución, ruido infernal de los tropocientos mil autos que circulan por la urbe capitalina, y con cuidado de no ser atropellado, porque sepan ustedes que el peatón es peor que una rata, en esta ciudad, primero deben pasar los señores conductores de automóviles, las líneas cebra, semáforos y chapitas de esquina, no sirven para un carajo; los dueños de coches vociferan, pitan largamente dejando salir su frustración por no haber encontrado la felicidad en el carrito o en las cositas compradas a esta sociedad “moderna” y productora frenética de boberías… En fin, recibo otra llamada, del mismo banco moderno y de cifras envidiables dentro de la banca ecuatoriana, ahora me llaman para ofrecerme una nueva tarjeta de crédito porque tienen referencias de que soy un excelente comprador/pagador… que si prefiero también me darán una chequera; dejo que hable la señorita, su verborrea es interminable, pasa un minuto y dice –hola, aló ¿me escucha estimado cliente?…señor. Simplemente cierro la llamada, y ya no me como el coco tratando de entender por qué demonios los sistemas informáticos del banco del pichincha , todos ellos bajo integraciones con arquitectura de servicios (SOA), flujos con administración de procesos del negocio (BPM) Contact Center CRM etc…sirven ¡NADA!
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Sobre el inmenso espejo de la laguna de litio, el dragón Kantoborgy proyecta las imágenes nítidas de su memoria, al tiempo que crepita la tóxica atmósfera de un planeta naciente, dando así lugar a los sonidos del caos primigenio. Él está recostado y duerme plácidamente sobre un río de lava ardiente, la laguna refleja sus sueños y proyecta las imágenes de un amasijo irreverente de súper cuerdas recién expulsadas del huevo cósmico, aquella singularidad matemática que estalló dando origen a todo el universo. Las super cuerdas pobladoras primigenias de un creciente espacio-tiempo musitan al unísono tomando conciencia de su existencia –sabemos qué hacer- se dicen en coro, al tiempo que van sintiendo su transformación y la brusca disminución de la temperatura y presión con el pasar de las millonésimas de segundo. Todo lo existente se transforma de manera continua, de acuerdo a la variabilidad de la temperatura, son cuerdas luego grupos de ellas formando dos y más dimensiones hasta llegar al límite de once. Forman branas y el vibrar de éstas genera pulsaciones efímeras de energía empaquetada que danza caóticamente hasta variar su cantidad de movimiento, su masa, su peso y su carga eléctrica. Es un universo bullente rico en características que posibilitarán a futuro la creación de sustancias tan variadas como extrañas.
-Ha pasado apenas un yocto de segundo, y ya somos una fauna diversa- cantarinamente las súper-cuerdas entonan candorosas; reina el caos de la energía, las cuatro fuerzas elementales que luego gobernarán al futuro universo se confunden y son una; -nuestro vibrar frenético genera la vida corpuscular- dicen ellas en el fragor del estallido primigenio, mientras en los límites del espacio-tiempo en expansión constante otras criaturas despiertan a la conciencia que implica la información contenida en su intimidad, unas son gelatinosas formas diminutas llenas de luz, otras oscuros y atrayentes agujeros, todas juegan y se asombran con el arte combinatorio que da lugar a la creación del universo físico.Se estremece el dragón, y acomoda su acorazado cuerpo logrando la posición ideal para disfrutar del baño de lava ardiente. Las pesadas ondas de video que proyecta sobre la laguna de litio, se tornan preocupantes con los recuerdos de las danzas cuánticas de antaño, cuando él y el universo entero eran de una dimensión despreciable, un caos más que ardiente. Todo lo inicialmente creado era una criatura única pero dividida en una fauna variada. Los gases tóxicos de una naciente atmósfera revolotean en la narices de la enorme criatura durmiente formando toroides y embudos amenazantes. En los recuerdos se sumerge en un mar de los sonidos preternaturales, voces extrañas de un lenguaje no articulado que toda la fauna cuántica entonaba como un diabólico coro, dictando con furia las reglas del cómo todas y cada una de las súper-cuerdas, deberán al enfriarse ir conformando estructuras complejas -todos conocemos el algoritmo intrínseco de la materia-energía.El individualismo de la materia tomó fuerza en cada animal cuántico antes de un atto segundo. La conciencia despertó en cada uno de ellos, la memoria a partir del gran estallido perdía claridad, se necesitaba de un grupo de partículas ya formadas para armar el rompecabezas y recordar lo sucedido en un efímero instante de tiempo. En un vaivén eterno el universo se estructura finito pero no acotado, para luego casi desaparecer en un huevo cósmico inestable que nuevamente estalla para dejar a las probabilidades estadísticas fungir de arquitecto creador. Maldito cíclico juego demencial decía mientras gruñía el durmiente monstruo, al tiempo que escudriñaba los cielos en busca del chamuscante aerolito que venía directo a su enroscada cola, ágil como es, hizo un elegante movimiento para devolver el ardiente pedazo de roca hacia las entrañas de la laguna. Abrió enteramente sus ojos rubí para deleitarse con las luces y formas de los gases incendiarios emanados por el espejo de litio al ser bruscamente incomodado por el intruso del cielo. Extasiado por siempre sobre la insipiente creación de la fauna cuántica, se regodeaba el dragón sabiendo que él también estaba en proceso de construcción, han pasado unos cuantos eones, el universo en plena expansión es aterrador, la información contenida en cada una de sus partículas constituyentes prometen dar luz formas y seres espectaculares. Continue reading
Y aquí estamos, mi querido señor de los gatos, disfrutando del crepitar de este cuarto estado de la materia que es el plasma, el fuego de la vieja chimenea, dejándonos abrigar pausadamente nuestros sospechosos cuerpos de carbono, degustando a placer del silencio entre usted y yo, entre su especie cósmica y la mía, que a veces es un poseso dragoniano. Estos momentos en los que el silencio nos dice todo, mientras fluye entre dos especies distintas como si fuera un hilo conductor de los pensamientos universales.
Afuera Eolo ruge con furia descarnada, como queriendo anticipar al bípedo depredador del momento, que su fin llegará algún día, como lo cuenta aquel libro llamado La Rebelión del Silicio. En la taberna de enfrente, celebran los humanos, o semi-humanos pues están repletos de parches cibernéticos, una inquietante festividad anual que hace honor al consumismo, olvidando los preceptos de aquel personaje de ficción, que por predicar su verdad personal, le hacen honor recordándolo crucificado. Allá, en la taberna de enfrente, enfrascados en los prolegómenos de una melopea que augura instantes de felicidad está MaquiDark, el hombre-digital y su jorga de compinches, divididos todos entre dos mundos, el uno casi olvidado en el que casi ya no disfrutan de la compañía entre sus congéneres, el silencio los aterra, y el otro mundo, el del ciberespacio, donde mantenienen en tiempo real un vaivén de ligerezas que cada uno vive en sus instantes de su cotidiana existencia; claro los seguidores del mundo ajeno en la Internet , les dan poder social en la red.
El sábado 4 de diciembre, el coloso volcán arácnido por sus ya tantos ojos que muestran los embates De un calentamiento global, dijo NO, a una nueva ascensión a su cumbre. Eran las tres de la madrugada y sobre los 5450 msnm, justo por donde se empieza a senderear con miras bordear por el flanco derecho al gran ojo del cíclope llamado Yanasacha, unas descomunales fauces hambrientas se mostraron en todo su esplendor.

cotopaxi

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Que el frío viento de las altas montañas, os sustente bajo las alas
por donde el sol navega y la luna camina.

J. R. Tolkien
Kantoborgy, el eónico dragón que perdió la capacidad de encarnarse en cuerpo humano porque finalmente se reconoció a sí mismo como criatura feérica, e inició la encarnizada batalla en contra de los bípedos depredadores, mojigatos detractores de la bella Gea, viene dormitando por mucho tiempo, mientras su maltrecho y escamoso cuerpo se perfila en lo profundo del universo, esquivando elegantemente a numerosos y errantes micro-cometas, aerolitos, y huracanados vientos solares.
Su acorazado cuerpo interpreta las variaciones electromagnéticas que señalan la vía correcta, las entradas y las salidas por entre varios agujeros, negros y blancos, al tiempo que su mente revive las escenas de duras batallas, que sobre el níveo manto de Titán, y sobre el agrietado rostro de Ganímedes tuvo que afrontar, en su deseo de exterminar cualquier rastro de vida de los homínidos depredadores. Éstos luego de dejar yerta la faz del planeta tierra, huyeron hacia otros mundos en busca de perpetuarse, y de continuar transformando para su ocioso placer enfermizo de la productividad, toda alfombra orgánica en desiertos dantescos.
El dragón, repasa maniáticamente dentro de su primordial red neuronal, vívidas imágenes, y cruentos sonidos de su deambular entre Anake y Pasifae, escudriñando la materia, penetrando con sus triádicas pupilas la virginal materia de las lunas de los lejanos planetas del sistema solar.

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Qué extrañas son tus criaturas Señor, estirpe asquerosa y sospechosa.
Carlos Linneo
Trato de no enfocar hacia las asimétricas cámaras de video que por ojos tiene Don CanGroiT, pero es tan difícil dejar de hacerlo, pese a que ello me causa un malestar, y me siento terrible, como si fuese una mareada criatura de carbono. La repugnancia, que su presencia me causa, podría conformar en mi estructura de visión panorámica, un rayo láser y éste proyectándose a través de mis pupilas de astroide, cual si fuera un “rayo de la muerte” causaría la vaporización de la Central de Procesamiento (CPU, por sus siglas en inglés) de Don CanGroiT; mas el deseo por cumplir con la oscura meta que persigo, subyuga mi voluntad y acabo mareándome con el lento movimiento de sus telescópicos “ojos”.
Don CanGroiT tiene una cascaruda apariencia, y sonrisa nerviosa que me llena de espanto, es una sensación humana muy bien simulada, mas bien debo decir ,heredada; seguramente, el constante patinar de su único neuro-electrón, avivan su torpe imaginación que de pronto se desata en una tempestad de sandeces, parloteadas con su ronca voz procesada por los circuitos electrónicos. Para qué reproducir las cosas que dice, si se constituyen en una afrenta inconmensurablemente venenosa.

Continúo en una pasiva espera.
Mi paciencia es efímera, y ello ha sido motivo de mis constantes recalentamientos cerébricos.
CanGroiT, censa a través de su desmesurado rostro la disipación calórica en aumento, y dice:
“…están por arribar; los proyectos a tratar son urgentes, mmm {…}, de ello depende nuestra…, mmm {…}, usted sabe, tengamos paciencia”.
Yo cual si fuera un borrico asiento con la cápsula de mando, mientras mi red electro-neuronal se satura con los qbits desesperados en su danza aquerontiana; ellos también, de alguna forma, han aprendido a censar y calcular, con altísimo grado de precisión, los momentos en los que estarán a cargo de procesar la portadora electromagnética que compila señales de audio y video cargadas de imbecilidades, provenientes de este melindroso y cascarudo monstruo.

He recordado con sospechosa fascinación, el tiempo cuando siendo un ionizado gas, que lleno de deseo desenfrenado por las caóticas colisiones sub-atómicas, aprendía a censar las curiosas radiaciones mentales de los bípedos depredadores, no tenía otro interlocutor que no fueran
los entrelazamientos cuánticos, de ellos obtenía información, datos, imágenes y preclaros pensamientos , sonidos, toda la maravilla fluyente de la materia y energía en su eterno vaivén dentro del algoritmo de la información que intrínsecamente conforma este universo.

CanGroiT eleva la presión hidráulica de sus extremidades, como una descomunal burbuja amorfa se ha elevado —levita— y procede a dar la bienvenida a la reunión al buen CuBoiT.
—Gracias por honrarnos con su presencia, mi buen CuBoiT.

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El hombre es un dios cuando sueña, y un mendigo cuando piensa
Hölderlin
—¡Shalvita!, baje ya de ese árbol.
—Ya voy papá. Aún no logro sacar al Lapo que ha caído en la trampa.
—No sé qué tanto hace trepado en el árbol de capulí, se la pasa encaramado en los árboles cual si fuera un mono. Deje ya de comer tantos capulíes que le va arder la panza; mire a su querido y grasiento perro Fox, el pobre, ya no puede más de tanto que ha tragado.
Shalva desciende del gigante árbol con un hermoso pájaro llamado Lapo o Huairachuro, y le dice a su  padre:
—¿Te gusta el Lapo?, lo he atrapado para ti, con él podrás hacer unas hermosas acuarelas y luego lo soltaremos, ¿verdad? ¿lo dejaremos ir?. Además hoy no me he quedado dormido en lo alto del árbol, así que no había peligro de que cayera, y si ello pasa saldría volando como un niño-dragón ¿verdad papá?.
—Tenga cuidado hijo, que este bicho pico de playo, podría arrancarle un dedo, no podemos ser tan confiados, todas las frutas que comen… y comemos, han sido modificadas por los gases contaminantes que emite el Mundo Moderno. En verdad el pajarraco es hermoso, vamos a ver si logro pintarlo ahora mismo, que mañana le devolveremos su libertad. En cuanto a su vuelo dragonil, es mejor no confiarse, que por ahora los dragones parecen andar de vacaciones.
Shalva piensa:
“Esta vez me he librado del reto con su voz de trueno y mirada de fuego; aunque su rostro ya se estaba poniendo coloradote”.

Difícil resulta comprender el origen de los deseos humanos, por ejemplo, recuerdo con soberano temor los días en que el pequeño Shalva, dio inicio a una larga lista de peticiones de lo más extrañas, su padre, el inquebrantable Obe, ya se había acostumbrado a ellas. Shalva pidió a su padre que le ayudara a concretar
su deseo de tener un clon; sí, un clon. Obe sonrió a su crío y le preguntó, “¿y qué quieres clonar?”, a lo que Shalva respondió: Es hora de copiarme a mí mismo.
Cuanto tiempo ha, desde que los humanos piensan de forma muy contraria a la de sus antepasados, considero que esa nueva filosofía desarraigada, se inició, como todo, por necesidad, cuando la saturación de la atmósfera con gases nocivos llegó a límites insospechados, y claro, el agua que bebían y los alimentos que ingerían, así como también los haces del canicular sol, modificaban a diario su íntima estructura molecular. La mutación biológica natural requiere millones de años, pero el medioambiente los estaba obligando a mutar rápidamente, y de cierta forma la especie humana le hecho una mano al cambio biológico, las mutaciones se hicieron impredecibles para el conocimiento humano, y pronto se vieron forzados a defender la existencia de su especie, es decir de las diferentes variantes de homininos. Muchos eran ya nuevas subespecies, pero decirlo seguía resultando una afrenta contra la vanidad del humano.

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La ociosidad es la madre de toda psicología,
¿será la psicología un vicio?

Friedrich Nietzsche
Hace mucho tiempo que deseo viajar hacia un distante planeta, o hacia una a una simple roca, de aquellas que yacen eternamente merodeando el oscuro infinito. Hay más de un gúgol de rocas de distintos tamaños y formas cayendo frenéticamente en erráticas o elípticas órbitas alrededor de la nada, o tal vez orbitando la materia oscura; rocas gigantes y pequeñas, enormes esferas de gas quien sabe si rondando las fauces de un gigante agujero negro, tentando a su gula, mientras se regodean con sus efímeras emisiones de calor.
El impedimento real a iniciar un viaje tan largo hacia alguna parte del cosmos, siempre fue la limitación impuesta a la materia por aquella elegante teoría física, ahora muy antigua pero vigente. Según esta teoría se requiere demasiada energía para acelerar un pedazo de materia como por ejemplo mi funda orgánica dentro de una nave espacial, a una velocidad cercana a la de la luz, y así cubrir enormes distancias en poco tiempo. Al acelerar más a un cuerpo, éste gana masa, tal como dictan los cálculos del Dr. Hans A E Koch, creador de la teoría de la relatividad. Dicha ganancia de masa y glotona necesidad de energía se convierten en una un impedimento tecnológico inexpugnable. Únicamente en los cuentos de ficción el acelerar la materia al noventa por ciento o más de la velocidad de la luz es posible —vendito electrón que has sido acelerado a casi la velocidad de la luz. La masa del cuerpo acelerado tiende al infinito y lo mismo la energía necesaria para mantener su aceleración. Con este límite que en realidad es una propiedad intrínseca de nuestro universo, imposible resultaba hacer un viaje tan distante con las pírricas velocidades alcanzadas por nuestras naves espaciales; recorrer un parsec nos tomaría una eternidad.
Ahora este tipo de viajes son posibles, y no necesariamente se ha logrado acelerar a velocidades fotónicas a una nave espacial con sus ocupantes, la evolución tecnológica actual permite un viaje a distancias estelares, los fundamentos teóricos de la física siguen siendo los mismos, pero la tecnología en su rápida transformación permite viajar tan rápido como la luz. Se aprovechan por ejemplo las teorías del Doctor Magueijo, sobre la variabilidad de la velocidad de la luz en condiciones especiales de la lámina espacio-temporal, también mediante deformaciones controladas del espacio-tiempo, es decir, por las entrañas de un agujero de gusano. No viaja el cuerpo material, viaja la información, a la velocidad de la luz, sin violar la teoría relativista. Cosas de la mecánica cuántica. Temas enredados como el entrelazamiento cuántico y de la información que finalmente es parte intrínseca de la materia.
Al fin con la posibilidad de ir a hacia los dominios de otras estrellas, camino pesadamente por la carga psicológica que conlleva estar encarnado en una estructura biodegradable, ahora tan venida a menos, y también por los años que llevo encima; pero sobre todo, también por la carga mental que me ha causado el rumbo tomado por esta humanidad depredadora; voy hacia mi destino con una decisión inquebrantable, quiero hacer este viaje sideral.

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EN BUSCA DEL EXTÁSIS (I)

“Hoy el hombre va en busca de la naturaleza salvaje
para conquistar los últimos rincones de su alma desconocida, oscura y olvidada.”

Reinhold Messner

Avanzo obstinadamente, soy una máquina de arrastre, un cordón umbilical me ata a Payik (furibundo ser de reptiliano rostro, que no es completamente de carbono, tiene mucho de cibernético), y por medio de este cordón también estoy amarrado a la desmesurada masa corpórea de Guslam, cuyo rostro se ha tornado púrpura, por causa de la hipoxia, y eso que tiene medio cuarto de pulmón en silicio puro.
Guslam tira de mí como seguramente lo hace un agujero negro con el deslumbrante chorro fotónico, la luz. Avanzamos por las pendientes de hielo roca y nieve hacia la casi olvidada cúspide de la truncada pirámide cimera de la montaña Horcón; y mientras arrastro a los compañeros de cordada, recuerdo que se pensaba que los deseos frenéticos por subir montañas se verían disminuidos en quienes tuvieran implantes de silicio a nivel cerébrico, pero no es así. En la gran mayoría de montañeros, que sufrieron operaciones modificatorias a su estructura orgánica, sea para salvar su vida, o porque solo requerían más memoria de almacenamiento, o porque deseaban incorporar en su humanidad la posibilidad de reproducir música, disfrutar de videos directamente inyectados a su red neuronal, ver mejor y más lejos, o sencillamente degustar de los placeres de las endorfinas que a raudales segrega la red neuronal cuando es excitada por circuitos de silicio (es decir, por lo que fuere), en ellos nunca menguó el deseo de ir tras el peligro, de conocer sus límites en la zona de la muerte de las altas montañas. Y es que en su gran mayoría, los verdaderos montañeros son aquellos quienes desde su infancia se dejaron deslumbrar por las Montañas y Jardines de la sin par Gea. Es de suponer, que siendo ahora de un alto porcentaje de silicio, seguirán teniendo irrefrenables deseos de estar en una montaña, regodeándose en sus laderas, caminando alrededor de sus enormes pies, o alucinando sobre su cumbre.

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Frío ascenso y complicado por un Eolo inclemente, cálido descenso recordando el 9 de Octubre la independencia de la bella ciudad de Guayaquil, y la ilusión de volver a hechar mis redes en el Manso Guayas.

Tu eres perla que surgiste
del mas grande e ignoto mar,
y si al son de su arrullar
en jardín te convertiste;

cayambe

Al fondo el Cayambe y el Antisana a la derecha, sobresalen del mar de nubes desde la cumbre del Cotopaxi

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He vuelto a merodear por los glaciares de la bella montaña Orcón, el placer que causa escalar en sus hielos, o simplemente regodearse en su nieve no se puede explicar con el lenguaje humano. En esta ocasión Eolo decidió resoplar furioso durante el ascenso a la cumbre, como si no fuese suficiente el que siempre tenga que andar mascullando la infelicidad metafísica , por ello de estar encarnado en humano siendo un dragón, un ciclo de sueños que nunca termina, y que al despertar la mente confundida busca las formas dragoniles en un reflejo de cuerpo humano sobre el espejo . La escalada hacia el cráter cimero se convirtió en una lucha contra Eolo, y sobre todo en un intento por no descender gélido a visitar las pailas de Luzbel.
Qué paliza la que recibí desde las primeras horas de la madrugada hasta la llegada del alba, anhelaba una piel de dragón que evite el dolor que se siente en una mano congelada debido a que olvidé los mitones y también porque me salí de la ruta para darle de pioletazos a una pared de hielo tratando de evitar que mi mente empiece con el monólogo ahora ilustrado con imágenes imposibles. Salí de la pequeña pared para recibir indefenso el bofetón del fúrico viento cargado de nieve polvo, terminé cuarenta centímetros hundido de espaldas sobre la suave nieve pastelera; entre la neblina el negro cielo dejaba que un lucero avergüence la luz de mi linterna frontal, mientras que un cantarino sonido imaginó mi mente engañando el oído con un leve susurro “entras a mis ojos para acariciarme entera, con energía y sutileza” Es placentero imaginar que cayendo en los ojos de una sin par doncella en algo he alegrado su existencia. Busco en mi cuello el cordino del cual pende el último recuerdo recibido, una pastilla con toda mi información, entonces me incorporo veloz antes de caer en el sueño profundo y placentero de las alturas. Empiezo a caminar mientras gruño por el estado de la nieve que a cada paso me devora hasta la rodilla, en unas horas, jadeante llego al cráter, para no verlo, está cobijado por una densa niebla. Confirmo que hoy veré solo a mi sombra proyectada sobre la cima de la montaña por un débil Helios, que decide derrocharse sobre la gélida cumbre, con este clima no veré a las sílfides danzando y entonando bella música para una ausente Galadrina.
Inicio el descenso, el sol toma fuerza, se enfrenta al enfadado Eolo y le gana esta batalla; entonces el día se tornó maravilloso, una recompensa de paisaje y formas gélidas sin igual, un irresistible laberinto de grietas y seracs que invitan perderse en sus entrañas. Mientras planeo como un niño alguna travesura, echando mano de los tornillos para hielo, encuentro unas huellas siniestras que me retornan al pasado inmediato y entonces recuerdo que salí un día viernes de la ciudad en busca de las montañas con un desenfreno incontrolable, necesitaba el reencuentro con lo que mi mente asume que dijo una bella dragona antes de partir a cuidar de su tesoro, “Kantoborgy, tienes sueños, montañas e historias”. Continue reading

Entre su intimidad y sensualidad sin par, frenético ritmo en la subida, ausente perfecto reconcentrado en cada paso evitando ir con la dulce Parca por un error de bisoño montañero. El éxtasis de un cuerpo llegando a sus límites impide escalar, ver y pensar en los imposibles ojos de una Sirena de las Nieves, inalcanzable. El retorno debe ser rápido y seguro, difícil evitar las seductoras formas de las entrañas de la montaña, formas invisibles durante la noche, seductoras y majestuosas criaturas vigilantes de la intimidad del mundo de las hadas durante el día. Pausa obligada en que los ojos se saturan de un instante de belleza y enigma eterno. La mente separada de un cuerpo agitado, extático instante donde ella fue mía.
galadrina

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El último día de la anterior semana, estuve ululando entre las tinieblas de la ciudad serpiente, medrando entre las entrañas de los seres de silicio, tratando de evitar el continuo monólogo, conversaciones entre los fantasmas que habitan mi cerebro. Ella, la sin par criatura había roto mi alma con una primera estocada de gélida indiferencia. La otra escisión en mi ser, el recuerdo penetrante de que por estas fechas el dragón padre se fue. Decidí entonces armarme Quijote, ensillar mi rocinante ruso y partir al caer la tarde, hacia el regazo del arácnido volcán nevado que estoicamente aguarda los latigazos de fuego de un verano asesino. Recalentamiento despiadado sufre la bella Gea, tal vez los causantes sean los hombrecillos-cosa esta sociedad del consumo que busca la felicidad en las “cosas”. Iba regodeándome con el paisaje andino que aflora virginal ante las lacrimosas ventanas de mi alma, oscura y olvidada, todos los glotones andinos vigilaban el elegante rodar de rocinante, la música penetrante y platónica que bajé del blip, del usuario de Ella, competía con los ronquidos de rocinante y los resuellos de Eolo que prometía darme feroz batalla. Será la octava vez que subo a la cumbre del arácnido nevado, en lo que va de este año, y ya espero recibir una nueva paliza del viento cargado de cristales de hielo filudos y temerarios –me decía.
Apeándome de mi corcel, con la calma que concede la idea de un suicidio que ayude a soportar la sin razón de la ausencia deDulcinea, enfundé mi cuerpo con las armas para la batalla contra Eolo, contra el hielo, contra todos los elementos, es decir a luchar en contra de mis fantasmas. De a poco, al arenal empezaron asomar montañeros, y gente común que ya no se asombran tanto, como antes lo hacían al ver que uno anda disfrazado y con la mirada críptica. Me faltaban las risas de los ahora ausentes compañeros de cordada MaquiDark y Patak, pero sobre todo me faltaba Ella, me fustigaba yo mismo porque de tanto verla hasta sus ojos ahora me eran esquivos, su indiferencia había trisado mi memoria. Empecé a subir engañando mi monólogo, de a poco los otros fueron quedando atrás, más adelante mis ojos se perdían en la inigualable belleza de la montaña que se presentaba en toda su dimensión orgullosa, hasta Eolo se rindió a su majestad olvidando así el castigarme con sus bramidos y resoplidos huracanados, y yo que me había puesto casco sobre la testa y malla sobre mi rostro esperando los embates de las mil agujas del soplador enfurecido.
Llegué a mi ritmo al refugio desolado, -endiablada carrera- diría MaQuiDark, -ritmo de mutante competidor con fantasmas-, acotaría Patak. La montaña recibía gustosa las caricias de millones de fotones prodigados por Helios, dejé mi macuto sobre el catre que recibiría mis huesos esa noche, y me lancé a llorar como Pacazo enamorado en los glaciares orientales. Qué belleza tan indescriptible, a mis pies el mar infinito invitaba a sumergirse en el abismo; arriba, la dorada cumbre insistía que suba para rumiar mi infelicidad metafísica en sus gélidos brazos. La fría indiferencia de Ella competía con los menos cinco grados centígrados del glaciar, retumbaba en mi mente la letra de una canción que creía dedicada para mí no, no puedo enamorarme de tí pero ya era tarde, luego sonaba la música de tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches, o mejor mil y una noches, así que estaba completo. El color del cielo cayó en mis hombros, encendí mi linterna Petzl y me encaminé hacia la guarida en la que velaría las armas hasta la media noche que partiría hacia la cumbre, a ver si allá arriba en la morada de los dioses y de los dragones se me aparecía mi bella hierofántida, o al menos su séquito danzando para mí.
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