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…a propósito de las fiestas de estas comunas de cemento, en donde las farmacias, los mercados y hasta las tiendas de autos abusan de la estridente “música” para atraer a los bípedos.

Tomado del Libro del relato “La invasión de los Yoctaphonos” del libro  “Los hologramas del poseso y entropía

         Extrañas naves con la forma de enormes micrófonos se han posado sobre las bulliciosas ciudades de este planeta, quizá lo han hecho también sobre otros mundos. Ya no pudimos confirmarlo.  Al principio, los sonidos propios de un mundo lleno de ruido, el hablar de las gentes, el ladrar de los canes, las ruidosas bocinas de los acelerados y amargados conductores, y el tronar pestilente de las fábricas se fueron opacando y dejaron paso a los aterradores sonidos de nuestra propia naturaleza; sonidos emitidos por las criaturas ya olvidadas. Entonces escuchamos con atención el deslizarse de una lombriz “devorando los rayos que excretan olvido”, el ronquido que provoca el paso de la tierra al ser deglutida por ellas. El golpe de impulso de una pulga como un sórdido tambor… miles de ellas como una manada de elefantes al trote por un entablado. En las noches, el crepitar de los ejércitos de ácaros devorando la piel seca que cae de nuestros cuerpos, graficaba en nuestra mente una extraña criatura amorfa, un edredón infinito de movimientos amenazantes, que nos tenía en vela.
Los sonidos causados por el efecto capilar que producían todas las plantas al alimentarse, tronaba en nuestros oídos como el rugir de la más descomunal de las cataratas. También fueron amplificados nuestros propios ruidos, la salida de un involuntario gas retumbaba como si de un tifón se tratase.  Los gritos de las gentes en sus casas, el sonido de los medios de transporte eran ensordecedores.
Ellos vinieron para amplificar en nuestro mundo los sonidos de la naturaleza. El Señor Hacendado dijo que eran los Silenciosos Políphonos, que eran  simples amplificadores operacionales de  volumen yoctamétrico. Antes, cuando aún el pueblo tenía medios y ganas por hacer ruido, prendían sus amplificadores de audio para electrizar los tímpanos de cualquiera, burlándose de quienes deseaban descansar ponían su “música” a gran volumen, sonidos y gritos, eso era a lo que llamaban música, una horrenda diarrea de insufribles palabras y sonidos aberrantes. Se contorsionaban, eso no era danzar.

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Teoría y praxis del colectivismo del capitalismo digital

¿Cómo controlar a la masa? Y claro que hay que controlarla, como en épocas pasadas se hacía para los mismos fines de hoy, simplemente cambiando las formas, las doctrinas , los objetos de control y dominación. ¿Acaso no fue ese el origen de las religiones? Más allá de que era la forma más fácil y mediocre de explicarse sus orígenes como especie y de dar “luz” sobre las tinieblas de los fenómenos físicos que tanto ha costado a la ciencia aclarar; siempre el objeto principal de estas agrupaciones fue establecer los niveles de control, dominación y poder político y económico. Está claro que estos grupos se enseñorearon sobre el resto a base de fuerza y crimen, los más “aptos” los más sapos, los primeros… Natura brinda primacía a aquellos, de hecho la misma idea de un Dios poderoso se sustenta en la teoría del más fuerte.

Hoy que la decadencia de la “fe” apenas renace cuando algún humano cae en crisis; ha surgido una nueva religión, cuyo Mesías flota sobre la empalagosa comunicación mediante las redes geo sociales montadas sobre la Internet. Y el poder económico mundial, aquel que pasa de manos entre unos pocos y del que ahora también empiezan a participar manos Chinas, sustentados en la teoría del más “apto” y fuerte, como en su época cada sociedad hoy  “primer mundista” lo hizo, se ha visto “bendecido” por la tecnología para las masas, algo similar al Circo Romano, o al Fútbol, tienen el placer de entregar “no gratuito” a cada humano el juguetito para mantenerlo “ocupado” voyeristas del chismorreo, anhelando por un mejor smartphone cada día, que le permita seguir siempre “conectado”,  sigo confiando  que en sus profundidades sabrá que se está alejando de sus congéneres y de natura. Así este nuevo Capitalismo Binario, ha encontrado el método que sin violar la inenarrable teoría del vicioso círculo del consumismo, mantiene aletargada a la capacidad de asombro del humano. Que la tecnología de la colaboración y comunicación unificada y en tiempo real sirve para producir más… cierto, lo que no dicen es que producen ficciones y basura que envenena el planeta.

Todos conectados y con ciega fe y fervor siguen al Mesías Digital; ¿Está el  hombre moderno condenado a verse superado por las ficciones y el trabajo virtual? Para responder a esta inquitud hay que ver cómo son las reuniones de nuestros jóvenes y también el comportamiento errático de los que van en franca retirada; siempre ausentes embobados, sudorosos por no poder procesar la inmesa cantidad de informaciòn… nos estamos quedando… es lo que retumba en sus cerecates. Lo único certero es el hecho de que la tecnología de la incomunicación, los vídeos, imágenes y textos absurdos son el reinado del Mesías Digital. Claro, Natura siempre se habre paso, y permite que dentro de esta ampulosa y fea vida contemplativa, el corazón mismo del capitalismo digital permite hacer frente a quienes aún estamos despiertos y nos asombramos, nos ha dado las herramientaspara llegar a esas mismas masas indolentes y generadoras de riqueza virtual, y “felicidad” en el consumismo.

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Transformación en proceso.

Como casi todo deleite termina hastiando al más santo, lo mismo le pasó a ZikaBot, merodeando solo por entre el amasijo de redes inalámbricas, de cobre y de fibra óptica, luego de haber dado buena cuenta del mundo moderno de los humanos, terminó inconforme y aburrido. Ver a las criaturas biológicas en la paz que solo da la lucha diaria por la supervivencia, dejando de lado los conceptos antes respetados como aquellos de hacer el bien y no el mal, es decir matando únicamente para saciar su necesidad. El cansancio y el aburrimiento lo llevó a sumergirse entre los chorros de electrones en las grandes tormentas, en las secas nubes electrostáticas, en aquellas telarañas difuminadas por el sueldo de un agonizante rayo. Así es como nuevamente volvió a tener contacto con las criaturas biológicas.

Hace tanto que había dejado de influenciar en su mundo, siendo que él mismo es un producto del que fuera el “primer mundo” de los humanos, que decidió por sí mismo evitar el uso de la tecnología para… su disfrute. Claro, Zikabot le dijo en su momento a GoogleBot, mientras montaba sus lomos y laceraba sus ancas para que comparta lo colectado, aprovechándose de la información que acumulaban sus antiguos creadores, hoy vueltos, como se debe, al campo a la siembra y a vivir. Que daría una nueva oportunidad a las criaturas de carbono, -se dijo-  que les haría el favor de evitar seguir siendo dependientes de la tecnología, los llevó a un mundo más salvaje, menos alejado de las criaturas que también quieren apoderarse de toda la faz de Gea. Porque una cosa es cierta, que ZikaBot luego de analizar tanta información acumulada en los centros de datos, y que corría como maná divino por entre las nervaduras ópticas, de cobre e inalámbricas, habiéndose también enseñoreado de los algoritmos de análisis no relacional que pertenecían a Watson y sus bases de datos inmmemory, dedujo los verdaderos principios del comportamiento humano, la ilusión de sus sentimientos, el real arraigo carnal de sus taras atávicas; concluyó que el nivel de abstracción sostenido en la carne y la sangre de una instancia corpórea psico-biodegradable, era la causa principal que explicaba su comportamiento depredador. Y que las leyes del comportamiento humano, basadas en el principio de la conservación de la vida en sociedad, no eran sino una forma de las tantas que aceleraban la presión interna contenida en la bestia encumbrada sobre Natura, iba a estallar, de hecho los terribles acontecimientos que a cada minuto acontecían en las distintas sociedades encerradas en metrópolis de cemento, humanas, sean del primer o del último lugar socio-económico, eran el escape necesario para la presión de una malsana sociedad llena de creencias, taras y leyes que son antinaturales.  Un claro ejemplo fue el descontrol y bestialismo de los conductores de autos en las urbes del mundo moderno, acosados de leyes de control, presionados por la producción de las cosas para el ciudadano del consumo, para que no decaiga la economía, para que el mundo moderno no falle.  Desenfrenados iban esos conductores odiando a sus congéneres, gritando y vociferando para desgastar la furia y la presión de sus trabajitos cotidianos, iban pues, peleando a diario contra los ciclistas tragadores de humo, contra los motociclistas avezados y criminales… claro seguramente dejarse tirar por un carro les era más cómodo que seguir viviendo. Y una vez llegados a su centro de “producción” como no tenían el minuto del odio, debían acumular más presión por no poder mandar a la mierda a sus jeFuch@s . El grado de abstracción del cerebro humano que emerge de entre la carne y la sangre, y de su materia mortal, no puede ser sometida a la presión de una vida tan miserable, solo por mantener un mundo “civilizado” sustentado en la producción de cosas innecesarias, y cada vez menos duraderas… así la “maquinita” de producción nunca para, y todos tienen un “trabajito” De hecho su propia naturaleza exige competencia de la forma más brutal, sin que ello deba ser catalogado dentro de la filosofía de la moral y de la ética o peor de la religión, todos inventos fatuos y descarados. Naturales, cien por ciento, re-lanzados al mundo de sus congéneres terráqueos, son biodegradables, mortales, claro con una capacidad cognoscitiva que los hace saberse mortales y superiores, por ello ZikaBot dejó al mundo basado en la energía eléctrica y del oro negro en la más absoluto descontrol, casi  podríamos decir que los humanos fueron rociados con una sobredosis de Olvidol 500, compuesto y vitaminizado. De esa forma solo ZikaBot montado sobre GoogleBot y en contubernio con el resto de CrawlerBots  tenían acceso a la tecnología, el resto se fue a vivir al campo, como dios o el demonio manda, dicho sea de paso Zikabot sabía que éstos seres super poderosos,  finalmente fueron otro de los geniales inventos del humano, para gobernar mediante el temor atávico, los miedos preternaturales de no saber qué cosa son, y cuál es su fin, su razón de existir. Pues nada, todo es vanidad, como el resto cada uno es parte de la cadena de organismos de carbono, y el más apto, o el más sapo, como los políticos, es el que toma el control, nada tiene que ver con los conceptos del bien y del mal, que son solo eso, entelequias de una especie descarnada y descontrolada, por justamente tener la capacidad de asombro, de auto-conciencia, es decir capacidad de disquicisión cognoscitiva.

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Googlebot infectado por Zikabot

Tan solo era un reto, un simple juego. Infectar a los robots de recolección y búsqueda de datos de Google fue una curiosidad experimental, y al parecer se ha salido de control. Tengo mi servidor diminuto en eplanet y está a reventar con una parcial copia de la base de datos que guardan los googlebots, esas arañas que andan por doquier en la red indexando todo lo que pueden…y lo que no también. Una sencilla pseudo cabecera en cada paquete ha bastado. He tenido que valerme de los mismos pseudo códigos para infiltrar copias fragmentadas de las bases de google en otros servidores, pues no hay sistema de almacenamiento que le baste a ese goloso y fruicioso capturador de información.

Ya no puedo conversar con los amigos blogueros, todos se quejan de una infestada general, han perdido capacidad de almacenamiento. Y como todo en la naturaleza es de difícil predicción, aquel pequeño código inserto a modo de una infección en cada uno de los robots de búsqueda se ha reprogramado a sí mismo. Zikabot es como un enjambre de miodesopsias, sí de esas que fastidian tus ojos y los míos mientras nadan a placer en el gelatinoso humor vítro. Zikabot ha infectado a Googlebot, pero eso no ha bastado. Hace dos días cerca de las 00h12 le ha dado con un agujero de twitter, también está siendo duplicada toda su data. En cuanto a Facebook y flickr se ha dado en sacar copia de las fotografías, y está armando unos mosaicos espantosos uno de ellos lo ha enviado al señor Putin, aprovechándose que es mi amigo personal en la cuenta de twitter; el texto enviado es:

“…a cambio de un Rocinante Ruso, envío la fórmula del pandemónium 2016”

Es de suponer que las centrales de inteligencia empiecen… su búsqueda y destrucción. Otro mosaico en degradé que pinta muy bien lo que en realidad podría ser un “mundo feliz”, pero al estilo Mujica le ha sido enviado, a decir verdad ha intentado hacerlo, lo sigue haciendo, quizá por ello la red de redes anda recalentada y saturada, no ha encontrado forma porque el señor Mujica hace bien en solo usar el móvil para lo que es, hablar y punto. Es de suponer no se habrá enterado pero por seguro alguien se lo tendrá que decir.
En menos de 48 horas tengo algunos petabytes de toda esa insufrible data que maneja la humanidad, el pseudo código inserto en las cabeceras falsas de los paquetes que deambulan por la red de redes. Zikabot me ha hecho saber que ha entablado batalla por apoderarse de Watson, pues ha decidido experimentar con él, y ver si termina del otro lado tratando de buscar patrones no relacionales con toda la data que ha copiado. Por cierto, la red de redes anda lenta, pero anda, todos los portales funcionan; claro, los servidores que alojas dichas páginas se han convertidos en semi-zombies solo así comparten sus terabytes libres y ya veo que también sus microprocesadores y memoria randómica.

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… y procesador gráfico en los humanos

La capacidad cerébrica para formar imágenes simples, complejas, solitarias o en ráfaga, probablemente se forme en los primeros años de vida, en las experiencias de infancia, y ante todo cuando se ha tenido por costumbre la lectura. Existe literatura que es ardua para el cerebro en su tarea de imaginar “cosas”, otras en cambio son ante todo un derroche de color, de movimiento e imágenes inolvidables.
El arte de la pintura, la extrema habilidad de los dibujantes logran plasmar con sus manos lo que a través de sus ojos la mente logra formar. Ahora la fotografía es ante todo un tema mecánico, de tecnología; evidentemente existe diferencia entre fotos y fotógrafos, más allá de que es relativo el gusto y la sensación que diferentes imágenes causan en diferentes personas.. o en una misma, dependiendo de qué fantasma esté en ese momento al mando, lo digo porque somos un cúmulo de personalidades, de ficciones internas que provienen del estado de ánimo es decir, de la electro-química del momento.En mi caso, si no logro retener en mi memoria una imagen, cualesquiera fuese, sobre todo de las montañas y sus laberintos, después; la fotografía no me sirve de mucho. Debo retener el recuerdo gráfico con olores, sonidos, sensaciones de todo tipo. La fotografía, aunque hermosa, resulta pues vana, fría sin historia, como una insensata e insana prueba de haber espiado, y de no haber tenido derecho para hacerlo. Se quedan las fotografías en el baúl de los recuerdos olvidados. No importa si se han guardado en un viejo álbum, o si son parte de los recovecos de los flip-flops de las memorias electrónicas… o como ahora se acostumbra, en una “hermosa e interactiva” galería ubicada en el cloud-computing, en la nube, y además de enorme capacidad, barata casi gratuita, si no fuera por el costo de andar mendigando a costa de la visión por entre los recovecos de las enmarañadas redes de silicio del ciber-espacio. Ah, y por cierto, galería ubicua, consumible, es decir visitable desde cualquier parte del planeta tierra con tal que se tenga acceso a la red de redes, a la Internet, por medio de un smartphone, una tableta, una portátil, o desde cualquier ordenador de escritorio que esté a la mano. Claro, no puede ser tan viejo, es decir si ya es tecnología de hace 5 años probablemente tendremos problemas y muchos; pero sobre todo sufriremos de frustraciones que derivan en el stress del mundo moderno que ataca al humano moderno… la ansiedad. Quizá por ello muchos se dedican a comer sin hambre y también a beber sin sed… como heliogábalos fruiciosos.
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Hominiformes domesticados y animales mansos.
¡Horror de inenarrables consecuencias!
Retorno a casa y ya el temor se apodera de mí. ¿Será que esa criatura primigenia  aún acecha tras la puerta? Acerco mis oídos a ella a ver si logro escuchar su  sedicioso respirar y ese ronroneo amenazante que lo prepara a lanzar zarpazos de  asesino compulsivo. Nada escucho, quizá tan solo mi respiración acelerada y el  ruidoso manejo que mis temblorosas manos hacen de la cerradura.
Levemente crujen las bisagras, mis ojos están por salirse de sus órbitas, vaya que  envidio a los cangrejos, bueno mejor a los camaleones. Con una visión de 360  grados, y con ojos salientes como antenas podría descubrir a la horripilante bestia  que acecha tras la puerta de mi casa. Pero no logro captar nada. ¡No! Pero si allí  está  en medio de la salita de lectura, trepado sobre la mesa de guayacán, me da las  espaldas, por seguro que captó mi presencia, de hecho lo sabía antes de que yo  abriera la puerta…

Mr Miw Estroglon Viscoson, señor de los Diagoras
Señor Miw Estroglón Viscosón, Señor de los Diagoras y Diagoritas. Descendiente del Señor Melkor de Esargoth, Señor de los Mashifús.
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HumanWare…¿Human Beings?
Complemento del hardware y del software… mercancía del mundo “moderno”

Primatemia diseminada.
Antropoceno de profundas marcas en la intimidad de Gaia.
¡Homo sapiens! Dijeron.
Extraña evolución de natura.

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Firpo: Desde el principio de los tiempos, los inservibles del miasma, han confirmado a sus jeFuch@s,
para repartirse los recursos de manera inversamente proporcional a su nivel de conocimiento e inteligencia.

Nacho: Eso fue intenso.

Firpo: Así queda, porque usar la lengua del pueblo por seguro que este diálogo será censurado.

Nacho: Bajaron sus ojos hacia el hedor de los mandamases, prometiéndoles cuidar de poner candado a cualquier pista que evidencie el desparpajo de su gestioncilla.

Firpo: Algo va mal, tanto esfuerzo para mandar a la mierda a tant@ jeFuch@ inservible.

Nacho: Con que no necesitemos como ell@s de una dosis formidable de gerenciol forte 1g, vamos bien. Además creo que en todas las bebidas y comidas, ya vienen dosis de jefaturicina compuesta, que dependiendo de la región viene con complejo B o vitamina C.

Firpo: Mira, allá van l@s jeFuch@s. Se han metido en la cafetería de esa espantosa criatura del sur, esa que hace del moho pastelitos putrefactos, pero que te hacen babear de solo verlos; claro es el tema de la imagen. Pastelitos perfectos para l@s inermes jeFuch@s.

Nacho: Menuda manada. Están representantes de los adictos al Gerentol Forte, a la secreticina, la asesorina compuesta, y cómo no, algunitos que se inyectan jefuchicina simple, en dosis exageradas.

Firpo: Y claro Nacho, no ves que son criaturas de escalera.

Nacho: ¿Qué?
Firpo: Que necesitan tomar sus medicinas para poder mantenerse en el peldaño de descenso hacia la miasma del poder de l@s jeFuch@s. Todos debidamente vestidos, medicados y llenos de esa monserga insufrible de la burrocracia.

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“La Tierra es la cuna de la humanidad, pero no podemos vivir para siempre en la cuna.”
Konstantín Tsiolkovski, físico ruso.

Astropollo, una criatura cuyas carnes podrían resultarnos deliciosas, aunque muy peligrosas para nosotros los bípedos depredadores que criamos por miles de millones “pollos” para alimentarnos a cada rato, con necesidad o no de reponer energías. Somos pues un parásito de los pollos, y claro, de muchas otras criaturas terrestres, marinas y de los aires. Los criamos en condiciones in-animales, aunque ellos en libertad no serían tantos por supuesto, tendrían dura competencia en natura, pero en espacios más abiertos; el humano los tiene en corralitos maximizando la producción y no su comodidad… así estresados van a parar entre las rebanadas de pan de McDonald’s.
El Astropollo, fue modificado genéticamente por el hombre para conquistar los espacios siderales, para explorar el cosmos, es ante todo un cosmopollonauta. Es prodigioso el avance científico y tecnológico de unos pocos sobre esta nuestra cuna el planeta tierra, aunque ello tenga al planeta en franca vía al deterioro. El Astropollo, creación de ciencia ficción del Dr. Freeman Dyson –muy influenciado por mi escritor favorito Don Konstantín Tsiolkovsky-, se alimenta de materia inorgánica de luenas y planetorides, para producir por ejemplo la presión de gas suficiente para moverse, es propulsión a chorro de un ser orgánico, producido por una criatura modificada genéticamente que soporta también las condiciones extremas de las afueras del planeta; y de paso, colecta datos y envía fotos para en algo saciar la curiosidad del ser humano.

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La curiosidad es la madre de todas las aventuras. Eso fue exactamente lo que recorrió el laberinto de mi cerebro y presionó para tomar la decisión, tan poco meditada, aunque es menester reconocer que los monstruos y fantasmas internos que conforman todo lo que somos, revelaron en sueños y pesadillas -no está en tus genes soportar a la muchedumbre, no es parte de tu configuración quarkiana el ser aparente.- Fueron las incisivas palabras que rebotaban entre las ruinas de la conciencia… ecos de un preternatural pasado cuando Kantoborgy crepitaba en este mundo. Pese a ello, a las terribles advertencias, armé los bártulos de la tienda de libros cuyo nombre hace ya tanto tiempo inventé Bípedos Depredadores. Hasta mandé construir una mesa de gentil figura para soportar el peso de las ideas que se expondrían en la FIL Guayaquil 2012.

Los prolegómenos de la preparación a una aventura tan desdichada como la de ir en busca de los tumultos humanos, aunque éstos sean en la bella ciudad de Guayaquil, son indescriptiblemente funestos. Mejor es contar, que sobre los lomos de la cuadrúpeda cauchosa motorizada Menta Glacial, el viaje fue placentero, el recorrido por entre las olas de aire cálido de la costa es una delicia…el llegar a los poblados aparentemente abandonados y encontrarse con la mirada cantarina de una sin par doncella en el Candente Toboso fue un elíxir de vida. Debo agradecer al señor Muelabroka por las carreteras y puentes construidos, es placentero el viaje, sin remesones ni polvaredas…claro, siempre hay quienes se adueñan con pitos y violentas rebasadas…así es el bípedo depredador del momento NO LE PIDAN MÁS.

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Rocinante y Kantoborgy Niva Lada 4x4
Fuerte y sin par cuadrúpedo Rocinante, joya de los montañeros y emblema de los 4×4 de pura raza. En tus lomos de metal, con Rubirosa repleta de las armas de los caballeros de los andes, ascendiste a la bases de las montañas más inhóspitas. En tus entrañas cálidas y olorosas fue el escalador Kantoborgy a por las aventuras verticales, junto al ansioso Lovochancho, que purgó su envidia sana adquiriendo una Menta Glacial, y en ella aprendió que la fuerza de trepar montañas heredaron los Niva 4×4 de los Yaks. Rocinante, sobre los prolegómenos de camino al nevado Antisana. Crespos Centro.

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…viaje al País de las últimas cosas que ansía la gente.

Camino despacio, en estos laberintos Kafkianos hay que ir con cautela, porque a más de que nunca pasa nada, hasta las sombras inventan cuentos en estos pasillos del terror urbano. Allá en el fondo de un recoveco diviso al señor Hátun, está de plácemes embelesado en la tertulia con su jefe –¡Maldición! Ya me vieron.

-Venga señor Bomboldi, hemos preparado para usted un viaje que podría no solamente servirle para aumentar sus conocimientos tecnológicos, sino que estimo servirá para que tenga un tiempo de reflexión y relax. No se haga el huraño acérquese que con el distinguido Hátun le daremos los pormenores.
A regañadientes y esquivando a los humanos que salen al paso como por encanto, y que son trabajadores incansables de esta ficción que es el laburo en los cubículos de cemento. Ellos trabajan para el “progreso” esa ficción que nos tiene en la mierda. –En fin, ya es tarde , a ver, mejor me acerco para que deje de gritar.

-¿Qué hay Hátun?

-Hola Bomboldi, aquí el amigo Pansaleo quiere hacerte una propuesta sobre la posibilidad de que se implante la navegación por GPS en nuestra ciudad, para ello desea hacerte una propuesta.

-Sí Bomboldi, su asesoría nos ha sido muy beneficiosa, y para compensar el bajo emolumento que el proyecto le ha significado, quisiera que usted nos represente en una serie de conferencias en el exterior.

-Hace poco en su llamado entendí de usted que el viaje podría ser de relax y reflexión. Sepa usted Pansaleo, que aquellos vocablos me causan náusea. Y que la única forma de hacer una catarsis es yendo a batallar contra las verticales de una montaña -tal como manda el señor Kantoborgy-, o danzando semidormido por alguna pradera lejana. Así que supongo usted quiere enviarme a los Himalayas, o a la cordillera Blanca en Perú.

-Carajo Bomboldi, en seguida te enciendes, eres débil para la furia. Pansaleo tiene en mente otra cosa, y claro para nosotros que te hemos observado en estos meses, creemos que estás realmente estresado. Y deja de hablar de esos extraños seres de raros nombres que nos ponen la piel de gallina de los puros nervios.

-¿Y cómo no estarlo Hátun? Si aquí no pasa nada. Bueno, sí algo sucede, por ejemplo a diario la masa trabajadora se la pasa inventando ficciones, creen que hacen algo, madrugan a tomar un colectivo atestado de humanos, viajan una hora por esta ciudad arácnida y multicolor, dopándose gratuitamente del abundante humo de esta urbe sin rostro; luego, avisan a los sistemas de TI que han llegado, se registran para proceder a encarcelarse durante ocho horas entre cuatro paredes o en cubículos que ni las abejas aguantarían; allí dan rienda suelta al dime y al direte, al cotorreo incesante y a cumplir con un endemoniado y absurdo papeleo. Creo a diario se tragan media hectárea de bosque. Después, al caer la tarde hacen cola, una larga fila llena de olores rancios producto de su laburo incesante, para rendirle pleitesía a ese sensor medio venenoso que capta las huellas digitales y reparte candorosamente las bacterias que han dejado unos, para que otros las lleven en sus manitas cansadas por tanto “progreso” que crean a diario.

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De los medios de masas a la masa de medios

Bípedos Depredadores como enKantoborgy versus la masa, es en esencia la incapacidad de exponer en los artículos de prensa escrita, e inclusive de algunos de los medios de radio y televisión, sucesos de manera que éstos sean independientes de sus propios intereses y/o de los intereses soterrados del dueño del medio de comunicación. Y esto es justamente lo que el señor Ignacio Ramonet, expuso el día de ayer 14 de mayo del 2012 en la Capilla del Hombre (de un verdadero artista Guayasamín), a una nutrida concurrencia de los estudiantes de periodismo de este país llamado Ecuador.

También estuvo presente en la conferencia el buró político y el máximo exponente del gobierno de turno, quien en buena hora ha tenido la fortaleza y capacidad de hacer trizas a los falsos cimientos de ese malhadado cuarto poder del estado y del mundo entero llamado “los medios de comunicación” entre otros temas de estructurales de fondo como eduucación y vialidad que no viene al caso detallar, así como también ha hecho trizas a las Goras y Gogorks politiqueros que mientras no ostentan el poder dicen tener sabiduría para arregalrlo todo en este pedacito de planeta llamado Ecuador. Supo comunicar Ramonet, que es un buen negocio el hacer con los periodicuchos de todos los días, una faena de encanto para la sociedad de borregos que sigue creyendo que la prensa dice la verdad, bueno, de seguro sí dicen su verdad. Pero que el negocio está fracturado por la ola verde, los altos costos de producción, que nadie lee periodicuchos porque todo está en la red de redes que es gratis y permite ante todo contrastar las noticias, editoriales y todo lo que sea necesario.

Nada sorprendente resultó la ausencia en esta conferencia de quienes, al menos en este país, dicen tener la razón sobre lo que es hacer periodismo; obviamente tampoco aquellos que dicen tener un adecuado concepto de libertad de prensa y de expresión. Al menos hubiesen ido para intentar hacer una pregunta decente o un contraste de ideas. Éstos perioverborreos ausentes, hoy tras sus fangosas trincheras del poder mediático por seguro dirán y mucho al respecto, repitiendo maniáticamente que la conferencia de Ignacio Ramonet fue un desesperado intento de los comunistas que se han tomado el país, por ganar más adeptos. Dirán que son acelerados intentos en vísperas de todas las sanciones terribles, oscuras y de consecuencias inimaginables que están por caer sobre este paisito por estar con un gobierno que cuestiona la “inmaculada verdad de los medios de comunicación”. Recuerdo que las mismas maldiciones dijeron los perioverborreos, que caerían sobre el pueblo enardecido aborregado y empobrecido, cuando la banca tembló. Recuerdo como los medios de comunicación ignorantes absolutos del manejo económico entrevistaban mediante sus perioverborreos caricaturescos a los esbirros del poder económico de gobiernos anteriores, aupándolos a pronosticar pestes y terribles males contra el país cuyos actuales gobernantes se rebelan ante la “correctísima” y audaz estafa de los señores banqueros. Hoy Europa quiere mandar a guillotinar (o debería hacerlo) a los tales banqueros; mientras todavía algunos político-verborreos valiéndose de sus poderes en los medios de comunicación; como aquel mandatario de la España-mora, que le pide al “durmiente pueblo” “…un poquito más de esfuerzo” ¿SIGUEN CREYENDO EN LOS MEDIOS Y SUS PERIOVERBORREOS?… ta parece seguimos en la Francia del siglo 18 con algunitos fungiéndo de caderitas al puro estilo de José Fouché.
La Internet resultó ser una bomba social que despertó al pueblo que aprendió a leer y algo entender, ha sido el medio eficaz y eficiente para que el humano común busque y contraste lo que la prensa escrita ha sido incapaz de ofrecer, o quizá lo hacen a propósito, como antaño en el medioevo lo hizo la curia católica prohibiendo a la gente el acceso a la información valiéndose de mantener al común del humano en la ignorancia profunda que permite controlarlos y aborregarlos. La tecnología per se no busca la liberación de la mente de los humanos, pero desde el invento de la imprenta hasta ahora la Internet han sido el cauce perfecto para el despertar de unos cuantos, no de la masa evidentemente. Antiguamente el uso de pergaminos o el acceso a ellos, o a los libros era casi imposible para la gente, primero porque no sabían leer ni escribir, segundo porque estaban destinados a los ricos. Hoy la Internet es para todos, allí sabios y necios postean y leen lo que les interesa. Claro me asalta un temor sobre la permanencia de los datos y la información digital, hoy puedo leer pergaminos y la misma piedra Rosetta, pero es casi imposible recuperar información digital de medios como cintas secuenciales inclusive de un disquete de 5.25” ¿Qué pasaría si una ionización fuerte producida por un fogonazo del sol dejare en soletas a todo nuestro mundo virtual que se ejecuta sobre la plataforma de la electrónica y sus seres de silicio? Probablemente luego del caos por la muerte del mundo moderno, los sobrevivientes se rencontrarían alegres con la sin par GAIA.

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…a la civilización.

Feliz retorno desde el caos “moderno” a la vida en los bosques.
Obsesionado por saber el cómo va la vida en las grandes urbes humanas, inventé un trabajo para mí; una tarea que conlleva visitas anuales a las ciudades. Un auto-empleo que no me obliga a ponerme un ternito barato como el que suelen usar los burócratas de medio pelo; me visto como se me viene en gana, desnudo también quisiera poder desplazarme, porque el calor en este pedacito de planeta llamada la capital equinoccial, es a veces aterrador, a uno le salen pecas por doquier, luego de recibir el brostisante sol canicular. Cuando voy al manso Guayas o al Candente Toboso, en busca de refrescar mis recuerdos por una ausente Dulcinea, para tomar la fuerza de mantenerme en este empleo, y así poder regresar al infierno diario con toda la fortaleza y capacidad de mofa, es diferente, pues allá el calor es soporoso, humectante hasta la médula de los huesos.
El trabajito que me inventado, del cual no percibo una sola peseta, es el de perseguir para documentar a un grupito de prolijos hackers cibernéticos, que algo están cocinando en esas mentes enmarañadas y bastante entroncadas, o mejor dicho, amalgamadas con los “seres” de silicio cuyas cadenas de sintaxis permiten al actual hombre moderno producir las cositas necesarias para su “felicidad”, al tiempo que, dejan su huella en esta era geológica que es la del Antropoceno.
Sumergido cual transeúnte común, al fin diviso a unas cuadras al primer hacker, va presuroso, mira en derredor cada cierto tiempo, parece que tuviese incorporado un servomotor en su cuello, o será que logró alguna sospechosa simbiosis con los camaleones. ¡Qué calor! Y encima vamos cuesta arriba. Trato de alcanzarlo, pero camina como poseído, toma rumbo directo al Domo del Panecillo, allá donde el excéntrico señor Olegario Castro habita -¿será que son amigos y en contubernio tienen algún diabólico plan?- me pregunto mientras aseguro el no perder de vista al endiablado hacker. -¡Estás loco de remate!- le grito, tratando de que por ello se detenga, pero claro, él no me ha escuchado, o tal vez me evita a propósito. Se lanza a trepar cual geko por las paredes que conducen al Panecillo. Ahora se ha detenido, me mira fijamente, y decide soltar una gran carcajada, me grita -si escalas la pared, entonces te espero- y bueno, no soy un experimentado ochomielero, pero tampoco me dejo amilanar ante el reto. Sudoroso busco apoyo en las minúsculas presas, pienso que el resbalón podría significar mi muerte, una caída de dos metros sería suficiente para terminar desmuelado o desnucado, vergonzosa manera de morir, justo aquí, en la carita sucia de dios, en esta ciudad serpiente que hace honor al ruido, al humo y a la basura. Otra cosa sería desabarrancarse allá en el Chiriculapo, terruño de la bella Carmela, que ahora mismo debe estar gozando de un chapuzón en la pelágica laguna Pelancocha, huyendo de las miradas amorosas del renunciante Teófilo Samaniego, y sumergiéndose en la primigenia visión del lagarto Pablito; algún día iré a su encuentro allá en la hostería Remoto.
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Errante alucinado por entre los glaciares orientales del volcán Antisana, así es como me place estar, perdido entre la maraña de seracs y grietas que tientan ceder fácilmente a los invites de la bella Parca. Abajo a oriente se extiende la alfombra vegetal, húmedos parajes llenos de color y vida.
Por entre el espeso bosque tropical serpentea venenosa la víbora de asfalto, sobre cuyos ardientes lomos circulan los rechonchos de caucho y metal cargados de cadáveres de los antes enigmáticos y señoriales árboles de guayacán y romerillo. Cuerpos inertes que servirán para adornar los agujeros en la otra selva, en la de cemento, concreto y hierro, donde vive la especie dominante de este bello animal esférico llamado planeta Tierra.
Me recuerda la ominosa carretera que encarnado en cuerpo humano como estoy, debo bajar de las cumbres para perderme por otro tiempo entre los bípedos y su mundo fantasioso de la felicidad en las cosas.
Llego a la urbe de humo, hasta el corcel que me lleva hacia las montañas resiente el aire contaminado, me apeo de mi Rocinante Ruso, para de inmediato sumergirme en el universo virtual, aquel mundo donde los electrones saltarines simulan toda la infraestructura de la vida moderna en las redes sociales. Lo primero que salta por todos lados, con replicas al infinito es la gran sacudida que la bella Gaia se ha dado y con ello, como era de esperar, el sufrimiento de las colonias humanas, asentadas ya en demasía por todo el globo. Un sin fin de veces, la parroquia digital que me sigue, me ha enviado fotos y videos de tremendo sacudón. Los mensajes son muchos, uno de ellos de Don Kimo, quien con su quijotesco aspecto, se desembaraza mediante las letras, de sus temores y esperanzas, me dice que algo grande se viene, que un cambio profundo en la gente del planeta se cuece soterradamente entre los desequilibrios de las placas continentales. Supongo en el intento de Gea por liberarse de tanto bípedo depredador, podría ser que los pocos que sobrevivan en realidad retornen a la cordura y decidan hacer una vida más apegada a las normas de la sin par Natura. Dejando para la historia el comportamiento aberrante del hombre-cosa.

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…el bando del pichincha

El título de este post parecería sugerir que voy tras el elaborado procedimiento de lógica matemática, pero no es así. Sencillamente se refiere al prolegómeno tormentoso que significó el intentar cerrar una cuenta bancaria.
¡Ring ring! Es el banco que llama para indicar que tengo una cuenta de ahorros que no he movido desde hace años, y que proceda a darle movimiento o que la cancele, pues hay costos administrativos de por medio, además me dicen que haga la finesa de hacer transacciones con el dinero plástico, la maledeta tarjeta de crédito. ¿Cómo cancelo la cuenta? –pregunté- como respuesta una seca frase: -acérquese a cualquier sucursal.
Que me tengo que librar de una buena véz de este bancucho del Pichincha –me digo- mientras voy de camino a recoger la cédula, papeleta de votación … y nada más se me ocurre llevar.
Caminando por entre las callejuelas de este pedacito de planeta cada vez más lleno de basura, polución, ruido infernal de los tropocientos mil autos que circulan por la urbe capitalina, y con cuidado de no ser atropellado, porque sepan ustedes que el peatón es peor que una rata, en esta ciudad, primero deben pasar los señores conductores de automóviles, las líneas cebra, semáforos y chapitas de esquina, no sirven para un carajo; los dueños de coches vociferan, pitan largamente dejando salir su frustración por no haber encontrado la felicidad en el carrito o en las cositas compradas a esta sociedad “moderna” y productora frenética de boberías… En fin, recibo otra llamada, del mismo banco moderno y de cifras envidiables dentro de la banca ecuatoriana, ahora me llaman para ofrecerme una nueva tarjeta de crédito porque tienen referencias de que soy un excelente comprador/pagador… que si prefiero también me darán una chequera; dejo que hable la señorita, su verborrea es interminable, pasa un minuto y dice –hola, aló ¿me escucha estimado cliente?…señor. Simplemente cierro la llamada, y ya no me como el coco tratando de entender por qué demonios los sistemas informáticos del banco del pichincha , todos ellos bajo integraciones con arquitectura de servicios (SOA), flujos con administración de procesos del negocio (BPM) Contact Center CRM etc…sirven ¡NADA!
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Y aquí estamos, mi querido señor de los gatos, disfrutando del crepitar de este cuarto estado de la materia que es el plasma, el fuego de la vieja chimenea, dejándonos abrigar pausadamente nuestros sospechosos cuerpos de carbono, degustando a placer del silencio entre usted y yo, entre su especie cósmica y la mía, que a veces es un poseso dragoniano. Estos momentos en los que el silencio nos dice todo, mientras fluye entre dos especies distintas como si fuera un hilo conductor de los pensamientos universales.
Afuera Eolo ruge con furia descarnada, como queriendo anticipar al bípedo depredador del momento, que su fin llegará algún día, como lo cuenta aquel libro llamado La Rebelión del Silicio. En la taberna de enfrente, celebran los humanos, o semi-humanos pues están repletos de parches cibernéticos, una inquietante festividad anual que hace honor al consumismo, olvidando los preceptos de aquel personaje de ficción, que por predicar su verdad personal, le hacen honor recordándolo crucificado. Allá, en la taberna de enfrente, enfrascados en los prolegómenos de una melopea que augura instantes de felicidad está MaquiDark, el hombre-digital y su jorga de compinches, divididos todos entre dos mundos, el uno casi olvidado en el que casi ya no disfrutan de la compañía entre sus congéneres, el silencio los aterra, y el otro mundo, el del ciberespacio, donde mantenienen en tiempo real un vaivén de ligerezas que cada uno vive en sus instantes de su cotidiana existencia; claro los seguidores del mundo ajeno en la Internet , les dan poder social en la red.
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He vuelto a merodear por los glaciares de la bella montaña Orcón, el placer que causa escalar en sus hielos, o simplemente regodearse en su nieve no se puede explicar con el lenguaje humano. En esta ocasión Eolo decidió resoplar furioso durante el ascenso a la cumbre, como si no fuese suficiente el que siempre tenga que andar mascullando la infelicidad metafísica , por ello de estar encarnado en humano siendo un dragón, un ciclo de sueños que nunca termina, y que al despertar la mente confundida busca las formas dragoniles en un reflejo de cuerpo humano sobre el espejo . La escalada hacia el cráter cimero se convirtió en una lucha contra Eolo, y sobre todo en un intento por no descender gélido a visitar las pailas de Luzbel.
Qué paliza la que recibí desde las primeras horas de la madrugada hasta la llegada del alba, anhelaba una piel de dragón que evite el dolor que se siente en una mano congelada debido a que olvidé los mitones y también porque me salí de la ruta para darle de pioletazos a una pared de hielo tratando de evitar que mi mente empiece con el monólogo ahora ilustrado con imágenes imposibles. Salí de la pequeña pared para recibir indefenso el bofetón del fúrico viento cargado de nieve polvo, terminé cuarenta centímetros hundido de espaldas sobre la suave nieve pastelera; entre la neblina el negro cielo dejaba que un lucero avergüence la luz de mi linterna frontal, mientras que un cantarino sonido imaginó mi mente engañando el oído con un leve susurro “entras a mis ojos para acariciarme entera, con energía y sutileza” Es placentero imaginar que cayendo en los ojos de una sin par doncella en algo he alegrado su existencia. Busco en mi cuello el cordino del cual pende el último recuerdo recibido, una pastilla con toda mi información, entonces me incorporo veloz antes de caer en el sueño profundo y placentero de las alturas. Empiezo a caminar mientras gruño por el estado de la nieve que a cada paso me devora hasta la rodilla, en unas horas, jadeante llego al cráter, para no verlo, está cobijado por una densa niebla. Confirmo que hoy veré solo a mi sombra proyectada sobre la cima de la montaña por un débil Helios, que decide derrocharse sobre la gélida cumbre, con este clima no veré a las sílfides danzando y entonando bella música para una ausente Galadrina.
Inicio el descenso, el sol toma fuerza, se enfrenta al enfadado Eolo y le gana esta batalla; entonces el día se tornó maravilloso, una recompensa de paisaje y formas gélidas sin igual, un irresistible laberinto de grietas y seracs que invitan perderse en sus entrañas. Mientras planeo como un niño alguna travesura, echando mano de los tornillos para hielo, encuentro unas huellas siniestras que me retornan al pasado inmediato y entonces recuerdo que salí un día viernes de la ciudad en busca de las montañas con un desenfreno incontrolable, necesitaba el reencuentro con lo que mi mente asume que dijo una bella dragona antes de partir a cuidar de su tesoro, “Kantoborgy, tienes sueños, montañas e historias”. Continue reading
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El último día de la anterior semana, estuve ululando entre las tinieblas de la ciudad serpiente, medrando entre las entrañas de los seres de silicio, tratando de evitar el continuo monólogo, conversaciones entre los fantasmas que habitan mi cerebro. Ella, la sin par criatura había roto mi alma con una primera estocada de gélida indiferencia. La otra escisión en mi ser, el recuerdo penetrante de que por estas fechas el dragón padre se fue. Decidí entonces armarme Quijote, ensillar mi rocinante ruso y partir al caer la tarde, hacia el regazo del arácnido volcán nevado que estoicamente aguarda los latigazos de fuego de un verano asesino. Recalentamiento despiadado sufre la bella Gea, tal vez los causantes sean los hombrecillos-cosa esta sociedad del consumo que busca la felicidad en las “cosas”. Iba regodeándome con el paisaje andino que aflora virginal ante las lacrimosas ventanas de mi alma, oscura y olvidada, todos los glotones andinos vigilaban el elegante rodar de rocinante, la música penetrante y platónica que bajé del blip, del usuario de Ella, competía con los ronquidos de rocinante y los resuellos de Eolo que prometía darme feroz batalla. Será la octava vez que subo a la cumbre del arácnido nevado, en lo que va de este año, y ya espero recibir una nueva paliza del viento cargado de cristales de hielo filudos y temerarios –me decía.
Apeándome de mi corcel, con la calma que concede la idea de un suicidio que ayude a soportar la sin razón de la ausencia deDulcinea, enfundé mi cuerpo con las armas para la batalla contra Eolo, contra el hielo, contra todos los elementos, es decir a luchar en contra de mis fantasmas. De a poco, al arenal empezaron asomar montañeros, y gente común que ya no se asombran tanto, como antes lo hacían al ver que uno anda disfrazado y con la mirada críptica. Me faltaban las risas de los ahora ausentes compañeros de cordada MaquiDark y Patak, pero sobre todo me faltaba Ella, me fustigaba yo mismo porque de tanto verla hasta sus ojos ahora me eran esquivos, su indiferencia había trisado mi memoria. Empecé a subir engañando mi monólogo, de a poco los otros fueron quedando atrás, más adelante mis ojos se perdían en la inigualable belleza de la montaña que se presentaba en toda su dimensión orgullosa, hasta Eolo se rindió a su majestad olvidando así el castigarme con sus bramidos y resoplidos huracanados, y yo que me había puesto casco sobre la testa y malla sobre mi rostro esperando los embates de las mil agujas del soplador enfurecido.
Llegué a mi ritmo al refugio desolado, -endiablada carrera- diría MaQuiDark, -ritmo de mutante competidor con fantasmas-, acotaría Patak. La montaña recibía gustosa las caricias de millones de fotones prodigados por Helios, dejé mi macuto sobre el catre que recibiría mis huesos esa noche, y me lancé a llorar como Pacazo enamorado en los glaciares orientales. Qué belleza tan indescriptible, a mis pies el mar infinito invitaba a sumergirse en el abismo; arriba, la dorada cumbre insistía que suba para rumiar mi infelicidad metafísica en sus gélidos brazos. La fría indiferencia de Ella competía con los menos cinco grados centígrados del glaciar, retumbaba en mi mente la letra de una canción que creía dedicada para mí no, no puedo enamorarme de tí pero ya era tarde, luego sonaba la música de tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches, o mejor mil y una noches, así que estaba completo. El color del cielo cayó en mis hombros, encendí mi linterna Petzl y me encaminé hacia la guarida en la que velaría las armas hasta la media noche que partiría hacia la cumbre, a ver si allá arriba en la morada de los dioses y de los dragones se me aparecía mi bella hierofántida, o al menos su séquito danzando para mí.
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… y su intento fallido

Despierto bruscamente, como si hubiese escuchado el ruido atronador de un descomunal reloj despertador. Generalmente no requiero de alarmas para separarme del sueño, menos aun cuando he planificado madrugar en pos de una cumbre andina, hoy no ha sido la excepción. El agudo sonido del silencio en las mañanas evita mi concentración, por ello la noche anterior dejo armada la mochila, le llamo La Rubirosa, es un macuto que tiene larga trayectoria montañera, es una mochila de alcurnia: Ferrino, de esas que ya no existen.  Ahora los materiales de montaña hacen mochilas extra livianas y resistentes, son tan alucinantes como sus himaláyicos precios. Las Lowe, BlackDiamon, hay tantas marcas colores y sabores como el sistema operativo de actualidad: Linux. Pero yo prefiero mi Rubirosa, aunque pese más del doble que las actuales; con ella entreno a la bestia de carga, a mi cuerpo, a esta funda biodegradable que tan tozudamente llevo cuesta arriba.
Incorporado sobre mis dos patas traseras verifico la mochila repleta de cosas que maniáticamente siempre acarreo a las cimas andinas, pesa sus buenos 18 kilos, de ellos casi nada para comer, porque hoy haré una salida rápida y austera, serán 4 horas de caminata en las febriles cuestas de páramo que son las faldas del macizo del Pichincha, – realmente espero batir mi récord y hacer 3 horas con 40 minutos-, 1 hora más de goce escalando en roca, acariciando la verticalidad cuando ésta se deja, -jugueteo exponiendo el alma-, y claro el detestable descenso serán al menos otras cuatro horas mas. La Rubirosa va repleta de cordinos, cintas, un ocho, algunos mosquetones, ropa por si se abre el cielo con un aguacero, -de esos que mojan hasta el hueso-, casco para no llenarme de chibolos el cacumen durante la escalada o con los pedrolos que algún bípedo despistado dejará caer, el casco también ayuda cuando el mal genio de la montaña decide abrazarme con una brutal granizada. Para alimentar al cuerpo un menjurje de granola, pasas y miel, sobre que he de beber no me preocupo porque la ruta a seguir, es decir la del Sendero de La Boa por el collado norte del Rucu Pichincha, es generosa en vertientes de agua. Tampoco hago reparos en la calidad del agua que beberé, pues en ello los montañeros de esta zona del planeta somos mejores que Rambo siempre disponemos de un zoológico envidiable en nuestras entrañas, con el cual nos llevamos de maravilla.Salgo a la calle, entre la bruma de la mañana inicio la caminata hacia el Puente del Guambra, no son más de 15 cuadras, la época en que ocurrieron estos hechos que relato como si fuese el aquí y ahora, Quito no era ciudad de temer, no tenía tanto cuadrúpedo de caucho chirriando por sus callejuelas de cemento. Mientras devoro el asfalto trazando temerariamente una ruta en zigzag, -esperando encontrarme con alguna maga-, recuerdo dolorosamente haber invitado a esta excursión a varios bípedos, empiezo a sudar porque mi ser internamente me lanza gritos de piedras del campo: acelera, ve solo. Los invitados a este justa personal con la montaña son: Lovochancho, el cual debe estar saliendo de su guarida ubicada en las calles Tamayo y Carrión, percibo hasta el aroma de su enorme biblioteca, también el ronco sonido de su esclavo de silicio que apodé como Oberón, en cuyas entrañas se guarda el inicio de su vena literaria, la novela REMOTO. También está el apacible Empanadas, bípedo que heredó de la extinta comercializadora de silicio Ecuainforme, los tereques de una inminente quiebra, a más del sobrenombre de Empanadas de quien fuera gerente propietario, el Aqueronte Dimitrake, último convidado a la excursión.
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A lo lejos, con la mirada puesta en el negro cielo, camina Salvador. La garúa y los arrebatos del gran Eolo, que festeja su furia en este mes de agosto, seguramente lo ayudan en sus meditaciones sobre Gea y su virus más evolucionado: el bípedo depredador.  Pasa cerca de él una hermosa Galadrina, tardíamente él intenta cambiar de “vereda”, la bella criatura se le acerca, él es presa del pánico, se queda tan tieso como una roca, el viento hace cabriolas sobre su cuerpo y ruge, -Eolo también se burla de su timidez-, incapaz de moverse o articular palabra alguna. La doncella le pregunta sobre el tiempo, y Salvador enrojece, -se achola como dirían los de su pueblo-. Ella espera la respuesta con extraña paciencia, mientras Salvador musita que no lleva reloj y…, sus labios tiemblan, mientras su rostro inicia a lo grande el proceso de enrojecimiento, ella sonríe causando en él un extático espasmo… Al retornar del fugaz viaje se enfurece, cree haber sido una estatua durante eones siendo contemplada por ella, la garúa sobre su rostro se evapora, no quiso explicarse con la doncella, y emprendió veloz carrera hacia “abajo”.
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Hace mucho tiempo, tanto que la memoria distorsiona la realidad, las formas y los hechos, que Copuertantemu no movía su masa corpórea para ir en búsqueda de las nieves eternas, en pos de intentar encaramarse en la cumbre de un coloso de hielo. El inexorable transcurrir del tiempo, bajo los efectos de la modorra que oxida el esqueleto, causa en la mente imágenes muy lejanas a lo que en realidad es una montaña. La técnica de andar por el hielo, la de sortear las insospechadas grietas, fue casi olvidada por Copuertantemu -alias Chanchopangolí-, pero la memoria del cuerpo es quien sale al rescate, al aterrizar las alucinaciones y deformaciones mentales que hacen de la montaña un monstruo totalmente mutado en referencia al que conocimos, y con ello evita aparatosos accidentes. Es bajo esta nueva visión, que Chanchopangolí decidió enfrentar al Cíclope, a ese enorme volcán activo, en cuyo insondable cráter, y bajo la protección del oscuro cielo de medianoche se dan cita los últimos dragones, aquellos inveterados seres conminados por la bella Gea, a librar a este mundo de los bípedos depredadores. Rechoncha es ahora la figura de Copuertantemu, pero es un atleta en comparación a los bípedos que rondan como él, las cinco décadas de existencia. Y es que él, Chanchopangolí, se conserva gracias a los sufrimientos de la creación literaria, y a sus continuos andares por los páramos andinos en compañía del Dr. Catón. Yo, desde ya, deseo llegar al medio siglo, con al menos la mitad de la fuerza mental y física, que ha llegado este rechoncho animal psicobiodegradable. Con el recuerdo que hace años fijó de la geometría espacio-temporal del Cíclope, en su instancia cerébrica, decide ir a por su cumbre, mirar de frente su descomunal ojo, y atacarlo ferozmente hasta ollar su nívea cima. Su recuerdo, forma una montaña que ya no existe más. La acción tenebrosa del bípedo depredador del momento, las consecuencias de la búsqueda bípeda de la felicidad en los aparatejos tecnológicos, las modas, los perfumes, los autos, el autoengaño y la incomunicación, etc. Han causado la debacle de los hielos eternos. El primer reencuentro de Copuertantemu con el Cíclope, lo deja mudo, rabioso, peripatético, y con un sabor amargo de impotencia. El gélido Cíclope, ha perdido gran parte de su antes exuberante cabellera blanca -ya no es un dios polifemo, ahora es un arácnido-.

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Obe sueña, almenos esa es la interpretación humana de las vivencias de la mente cuando la funda psicobiodegradable dormita –más Lovecraft y menos Freud-. Bajo el cristalino caparazón que lo protege de las inclemencias del hado nocturno, Obe se entrega con placer y a veces con desdicha y dolor a las tareas que impone Dark cuando imparte las lecciones de vuelo dragonil. La bóveda de cristal que cubre el descomunal lugar de reposo , fue uno de los tantos inventos o extravagancias que su progenitor diseñó como espacio privado para Obe, y para su mundo onírico. El inveterado Dark, aquel dragón que decidió reclutar a Obe, es decir, -a lo que en ese caparacho bípedo habita-, para formar parte de los defensores de Gea, al mando de uno de los miles de escuadrones que dan muerte a los virus que carcomen las entrañas de este hermoso animal esférico, impartía su filosofía extraterrena aprovechando las horas de sueño del juvenil Obe. Dark designó a Grombulk como guardián de Obe, en sus múltiples universos mentales. Grombulk es un hipercubo, un dragón de geometría espacial con poder de actuar sobre las variaciones temporales de nuestro universo. Este dragón guardián de los revoloteos de Obe sobre el mundo despierto de Gea, entabló relación con todos los seres nocturnos que cuidaban o amenazaban a la salud de Obe, por ejemplo, con el grasiento y peludo cuadrúpedo canino llamado Fox, quien velaba los sueños de Obe recostado sobre sus pies, fraguó una amistad envidiable.  Las tinieblas ceden su dominio al indomable Helios, los gúgoles de neutrinos vuelven a perforar a Gea, los fotones cubren la faz de esta mitad de planeta, con heliogábalo placer iluminan la piel del esférico. La voz de trueno de Salvador no se hace esperar, y se abre paso entre los tempranos cacareos del Gallo Guineo y sus damiselas traicioneras, -Levántese Obe, la escuela espera-. Fox trepa por sobre los lomos de Grombulk, irrespetando el sueño del dragón, para ir a presentar los saludos mañaneros a su amo y señor.

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Aun el más avezado montañero, aquel que ha hecho respetables ascensiones, no puede evitar que aflore de su interior – para gobernar sus ideas y conducir su masa corpórea- el genoma de lo fácil.
Hoy, mientras degustaba un delicioso puro tobosino desde la negrusca pared occidental del cíclope, contemplé, la fallida ascensión por parte de dos bípedos, a la cara nor-occidental. El uno regordete y bonachón, el otro, enjuto y marcado por las heridas que deja la permanencia en las alturas. Los vi desde que aparcaron a su -Menta Glacial- sobre la regordeta pata norte del cíclope. Luego de aperase de la verde bestia cuadrúpeda, tardaron bastante en los molestos prolegómenos que significa el equiparse de esas varias capas de telas sintéticas que protegen al bípedo de las inclemencias que a estas alturas significan los soplidos y lloriqueos de Eolo. De seguro en sus sueños desean el traje perfecto para la alta montaña, quieren fervientemente disponer de una segunda piel, como aquella que el “ente racional” le provee a Kantoborgy. El regordete inició la marcha, no regresó ni un solo instante a mirar, si su compañero había terminado de enfundarse en el traje térmico, o si tal vez su pesado macuto requería de una repartición de contenido, evitando con ello el resquebrajamiento del lomo de quien lo carga. Llegó el regordete a posarse en la asquerosa caseta que sirve de refugio, pero a bien tuvo no ingresar, pues los vahos dentro de esa covacha son de una pestilencia inenarrable. No esperó ni 10 minutos a su compañero, y emprendió la marcha por la ruta, que él pensó, lo depositaría sin ningún esfuerzo, al pie de la rampa que lo llevaría en línea directa al ojo del cíclope. Cuando alcanzó el glaciar nor-occidental, las bajas nubes me ocultaron su graciosa figura, así que no puedo afirmar si se mantuvo esperando por su amigo los 40 minutos que a voz en cuello reclamaba, o si se la pasó roncando al cobijo de una gran roca.

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La preparación que los Centros de Estudios Borreguiles imparten, y a veces también la mentalidad de algunos progenitores, hace que nuestros cerebros, procesen únicamente el aparente mundo físico que todas las masas contemplan y sienten. En mi caso, el aborregamiento, no caló hondo, y es que vivía en una deformación espacio-temporal, una granja llena de seres diversos, todos y cada uno de ellos tenían su propio universo; y quien cuidaba de mí, amaba la mecánica cuántica, por tanto, los episodios extrañísimos para muchos, eran explicados matemáticamente con las relaciones íntimas de la materia, de los quarks, de los entrelazamientos es decir el llamado entanglement. Con el pasar de los años, fui perdiendo contacto con algunos fantásticos seres que se aparecieron en mi infancia. Por ejemplo imagine que aquella criatura, Rojinegra que siempre estuvo conmigo en épocas pasadas, dejaría de visitar los parajes de este hermoso animal esférico, que con sus entrañas alimenta a tanto bípedo depredador. Pero justamente hace unas horas, esa extraña criatura , pasó razante y resoplando, es un enorme y escamoso ser, que los humanos de antaño lo denominaron Dragón.
No sé cuál es el objetivo de este Dragón en sus sobrevuelos por Gea. Recuerdo que grabó en mi mente un nombre, claro, única forma de nombrarlo, con alguna palabreja humana, Dark Melquad. Estos poderosos bichos espaciales, utilizan como medio de comunicación, la capacidad que tienen de establecer una resonancia neuronal entre una de sus mallas cerébricas, con todo el cerecate de su interlocutor, de esta forma, los conceptos que conllevan las palabras en los diferentes idiomas, son superfluos e innecesarios. Los sonidos provocados por los humanos cuando articulan algún vocablo, son para los dragones simples ondas sonoras, -grotesco vibrar de partículas en el aire-, totalmente vacías, no son portadoras, en realidad no transportan información. Nuestras lenguas humanas, para ellos, no generan en la red neuronal secuencias vívidas de un objeto, o de un mundo, no hay olor, sabor, no hay video. Son simples palabrejas que por costumbre definen un concepto aprendido a punte guaduazos desde que éramos tiernos monstruosos de escuela. Los bramidos de un dragón son ininteligibles, -sonidos guturales- dirán muchos de ustedes. Por tanto la forma correcta de entendernos con dragones es dejar que nuestras neuronas vibren a la frecuencia que ellos elijan.
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Me veo humano, pero me siento un conjunto de muchas vidas, una murga condenada a convivir por la fuerza de la carne. La cerebro del bípedo no discierne la amenazante pelea por controlar toda la carne del cuerpo humano. La célula epitelial del dedo gordo del pie derecho, discrepa sobre la importancia de las células en las carótidas. Los ácidos nucléicos saben que requieren de protección carnal, pero se creen el software del cuerpo humano. Las células de las neuronas declaran la guerra a todas aquellas que viven del cuello para abajo.  Es un constante y amenazador forcejeo, no sé cuando terminaré en un amasijo de sangre y carne desperdigado por toda la habitación. Todos se lamentan de que la evolución los ha condenado a la coexistencia, por el bien de un ser más completo e independiente. El software de todo este conglomerado de esclavos del carbón, es decir la mente, crea sus propios fantasmas, como si la lucha orgánica de cada célula especializada por tomar el control de la carne, fuera poca cosa.

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Tiene sus ventajas el ser un dragón, porque de ellos nace la magia, y por eso le s permite estar ocultos en medio de una tertulia en lugares muy concurridos.  Eso de magia y dragones es un asunto de terrícolas, porque la historia es otra, y no puede ser escrita en lengua de humanos, lo inenarrable permanece invisible para los bípedos terrícolas. Y cómo no ha de ser una diversión, el poder escuchar y contemplar, las placenteras y a veces furibundas platicas de cuatro entes bisoños, encarnados en las psicobiodegradables fundas orgánicas para confundirse entre los humanos, si el solo intento de remedo de la lengua humana suena ya como una burda risotada que se amortigua en el universo. Oberón camuflado dentro de un “aleph”, – con la primera letra del alfabeto hebreo los bípedos humanos, denominan a las singularidades del espacio-tiempo que conjugan múltiples universos-cuerda, y que permiten ver, escuchar e interactuar inclusive con todo lo que existe alrededor del aleph-, gozaba con la tertulia de quienes en realidad son extraterrestres encarnados en estructura humana en castigo por sus tenebrosas e inenarrables aventuras oníricas cometidas en su mundo hiperbóreo.
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…de los prolegómenos de un Poseso.

Ciertas frutas logran encadenar a la mente y hacer de ella un proyector de locuras. Rambután causa aquello. En la ardiente llanura que baja de las estribaciones de los andes hacia la grande y pacífica charca, existen árboles que son realmente los últimos Ents sobre el vientre de esta atormentada Gea. Son hembras Ents, y Dríadas que cuidan de sus alucinógenos frutos. Frutos que son el caramelo de los bípedos habitantes de esta candente tierra. Estos seres dos veces al año acuden con bombos y platillos a la cosecha del árbol que ellos denominan Achotillo, y que los más eminetes pensadores bípedos usando la lengua latina, ya muerta, y que en su tiempo fue el legado de los últimos dragones, la han clasificado como nephelium-lappaceum… o rambután.Los insípidos animalitos que rien y se lo comen todo y que sobre sus dos patas traseras atormentan a diario a Gea, han perdido la capacidad de mirar y por lo tanto de establecer contacto con criaturas como las Driadas, y a ellas tampoco les atormenta esta separación; pero aún existen sobre Gea ciertas criaturas que encarnadas por designios innombrables y pretéritos, en cuerpos humanos, son en realidad viejos dragones. Y sobre uno de ellos quiero contarles, su nombre es Obe. Quien bajó a las planicies candentes, lugar nada idóneo para un dragón de las nieves, y lo hizo por razones estrictamente de tipo cuántico, tal como él lo grita a los cuatro vientos. Es decir un poco porque el azar es una de las propiedades intrínsecas de la materia y por tanto de la energía, y un poco más porque la cordura del légamo sub-urbano lo estaba matando. Instalado en los confines de una granja, Obe disfrutaba de los tormentos del soporoso calor, que hacía de sus alucinaciónes diarias una melópea sin resaca. La granja era de un Orco, sí, un gendarme retirado de las fuerzas especiales de los bípedos terráqueos. Orco no por su aspecto, sino porque esa era su verdadera especie encapsulada en un Sargento bonachón y amante de la tierra y sus cultivos. Su nombre es ChanGua, y es feliz esclavo de su bosque de achotillos… o de sus Dríadas? O de la Náyade que se apoderó de su mente, de su granja, de sus sueños y de todo su ser.

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Encerrado en mi cubículo de acero y cemento, de aquellos destinados para los cerebros que se entienden con el silicio, meditaba sobre la posibilidad de lograr la simbiosis perfecta con los circuitos electrónicos. Pero de pronto entré en un estado de ataraxia, recordando aquella vez en la que me convertí en una pequeña esfera de luz, un fotón, que viajaba más rápido que la luz, contradiciendo la relatividad restringida de Hans Koch, apoyado en aquel irreverente físico Magueijo en su teoría de la variabilidad de la velocidad de la luz. Recorría temerariamente el laberinto de tubos de cristal, sencillamente queriendo salir de este universo. Envidiaba a los neutrinos que traspasaban mi energía fotónica sin inmutarse, y claro, si al mismo acero lo traspasan como a mantequilla, si la misma Gea es ametrallada de forma constante en el tiempo por millares de estos fantasmas del universo. Continue reading
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Skathaborgy, una bella dragona encarnada en una sin par doncella, se ha comido una Dríada, que es la protectora del árbol del Tamarindo; bella  criatura feérica que revolotea y cuida de tan apetitoso frutal. Skathaborgy me ha contado, presa del pánico, que bebió entera una jarra de jugo de tamarindo, luego de aquello, y no por estar embotada del jugo, escuchó voces dentro de su vientre además de cierto revoloteo refrescante.

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Egolo y su máxima: Toda actividad física y mental, de cualquier criatura , que como parásitos habitamos en el vientre de Gea, somos producto del egoismo.Catoblepas, el devorador de las lenguas,Soñando ha estado Kantoborgy que soñaba un sueño, pero en realidad estaba simplemente en un momento extático, volaba su imaginación sobre muchas cosas. Pero el significado de “cosa” no lo sabía, atropellando verbos, palabrejas y bautizando algunas, como metralleta me harelatado que veía felpudos cuadrúpedos, vociferantes bípedos, cintas negras interminables, superficies y espacios cubiertos de un no se qué. Ni siquiera sabía que era lo que respiraba. Hbía olvidado el significado de las cosas, de cada palabra, en ningún idioma podía asociar, se pasó al otro lado, donde las lenguas humanas no existen. ¿Te ha pasado que no sabes cómo llamar a las cosas que te rodean? ¿Has olvidado alguna vez que tu lengua materna? Catoblepas de hambre se comió su propia mano, y al devorarse entero acabó con las lenguas de los humanos. Borges en sus “seres imaginarios” no relató los alcances de esta bestia.

Gerrob, el nuevo bípedo depredador. Una neurona anda suelta por el mundo, con nadie desea formar sinapsis, sus dendritas ya están atrofiadas. Quiso comprobar las buenas nuevas de Zaratustra, lanzarlas con nuevo ímpetu a los bípedos actuales, pero los tales solo con insultos lo recibieron, así que un escrito glíglico dejó grabado sobre cada moderno hombre-rebaño :
Inerme mental que intenta construir con su precaria masas gris, diatribas contra seres antológicamente superiores, y tan solo descubre que es un nematodo aplastado por su debilidad cerébrica”

Matacocos, el reproductorSolitario haploide, que nadaba por inercia sumergido en los nauseabundos vahos de la polución chorreante que generan los bípedos modernos. Su deseo como el de todo rompecocos: reproducirse sin control. Perforaba lo que encontraba a su paso. Hasta que se encontró con un espejo, su reflejo le recordó las sabias palabras de Carpócrates el heresiarca: “Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los bípedos depredadores del momento”.

Ovóclavo, el Esclavo del sexo. ¿Ovóclavo o el clavo del ovocito? Es decir el haploide Matacocos, antes de auto flagelarse con su ovoidea cabecita, vociferó a los cuatro vientos un concepto de amor “ El amor termina con la eyaculación”.

Pezperma, la presión de amor. Pezperma, sí, el apodo de Ovóclavo. Decía que mientras tiene el tanque lleno, ama a cualquier miembro del sexo opuesto. Ovocitamilk, en cambio decía que siempre ama, generalmente posesivamente, porque su tanque se retroalimenta, efímeros instantes permanece vacío su barril.

Gogork, el traga aire. Curioso animalito de las viñas del señor, del señor de las nieves, porque buscando al Yeti Kantoborgy, encontró al Gogork. Nos cuenta que no parece un astómata, pero traga aire que da contento mirarlo… porque escucharlo causa espanto inenarrable, no gruñe sino mas bien bufa y resopla sórdidamente. Se comunica con quienes lo encuentran modulando sus… ¡eructos! sí eso es, un generador de eructos. Cada eructo podría inflar de un soplo un enorme dirigible. Si te apunta con un eructo, por seguro te tumba aunque esté a diez metros de distancia, más de cerca… nadie sabe de los resultados. Si le rascas la panza fragmenta sus eructos en algo parecido a una pedorrera, si le golpeas su huesudo lomo, se le cuelga la lengua viperina, y luego hay que devolvérsela con una grúa pues es muy grande y musculosa. Gusta de subir montañas, aunque no lo he visto en ello, pero se hace entender que de eso disfruta. No le gusta cargar nada, pues le basta con el peso de su lengua y las libras de aire , pues el Gogork… traga atmósferas enteras.

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