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Desde la cima del Rucu Pichincha, en un majestuoso día con Helios dominando el cielo, entrada ya la mañana, -de madrugada para los citadinos de la ciudad serpiente-, montado sobre el primer vagón del ominoso masificador de páramo; visité las polvorientas rocas del noble Rucu Pichincha. Benevolente y mudo vestigio es esta Roca hermosa, de una era olvidada, de unos páramos prístinos, llenos de vida salvaje. Hoy centinela indefenso de una ciudad de cemento.

quito
Rucu Pichincha.

 

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